Aeromancia (adivinación por el viento y las nubes)

“La Tierra, el Aire, el Caos y el Cielo.

Los mares, los campos, las rocas y las montañas altas.

Auguran siempre la verdad….”. (“Farsalia” . Marco Anneo Lucano)

Al método de adivinación que estudia los fenómenos atmosféricos se le conoce como: “aeromancia”, del griego original: “aero” “αερος” (aeros), que significa: “aire”, y “μαντεια” (manteĭa) que significa: “adivinación”.

Sin embargo, el nombre genérico de: “aeromancia” engloba toda una serie de nombres diferentes que definen algún método de adivinación relacionado con estos fenómenos atmosféricos, y que son como sigue:

-Austronomancia: advinación interpretando las ráfagas de viento, su intensidad, y giros.

-Ceraunoscopia : adivinación por la interpretación que se hace de los truenos, relámpagos y rayos.

-Caomancia: adivinación por la interpretación que se hace de los meteoros y estrellas fugaces.

-Nefomancia: adivinación por las formas que adopten las nubes.

En la “caomancia” (del griego: “caos”) están incluídos los fenómenos atmosféricos que aparecen antes de una tormenta y que afectan al viento, las nubes, los rayos y truenos, y a los que también se conoce como: “aerología, y aeriología” (estudio de los vientos).

Desde las primeras civilizaciones los pueblos han tenido el convencimiento de que los fenómenos atmosféricos con los que se despertaban a diario, reflejaban el humor de los dioses, y no tardaron en interpretar estos fenómenos, y enviarles plegarias para que no destruyera sus cosechas, o por el contrario para agradecerles las cosechas tan abundantes del año. Y el mago, o sacerdote, de los templos, se encargaba de hacer interpretaciones mas detalladas sobre estos “mensajes de los dioses” si las preguntas las hacían los militares, o los nobles. Aunque también estos magos los interpretaban a los lugareños a cambio de algunas ofrendas para los dioses. Estos fenómenos atmosféricos también figuran en los antiguos calendarios de los campesinos en China y en otros países de Oriente, con casi las mismas tradiciones, o muy parecidas, y que tenían gran influencia en la gente para saber con antelación cómo iban a ir los negocios, o si sus cosechas iban a ser abundantes, dependiendo del movimiento del viento y las nubes de cada día, y con muy pocas variaciones con respecto al resto de tradiciones en el resto de países.

Hay gran variedad de información al respecto y no solo escrita por los eruditos en las materias, sino también por los grandes pensadores y filósofos, como Cicerón, (Italia, año 106 a.C-43 a.C.), y en algunos de sus ensayos hay referencias a métodos de adivinación muy populares en Italia, ya que por entonces los filósofos y maestros, debatían sobre las dos formas de adivinación según las teorías de los eruditos griegos: una era inductiva, y que se trataba como un arte, y la otra era conocida como deductiva, o intuitiva, que se consideraba natural e inherente en la persona desde su nacimiento. Y esta última se unía a la inspiración que tenía el adivino, mago, o sacerdote de los templos, y se creía que estos intérpretes sagrados eran poseídos por un genio, o duende, o demonio, que los sumía en un trance, o manía, de cuya palabra deriva “mantike” (mancias) o artes adivinatorias.

Austromancia

Esta forma de adivinación sirve para observar los vientos y después interpretar el futuro a partir de su movimiento, fuerza, e intensidad. No es lo mismo el viento fuerte de antes de la tormenta, que la brisa suave de la primavera. En la austromancia se da preferencia a los vientos que vienen del sur (australes), y se deriva de la palabra “auster”, del latín: “viento del sur”. En la austromancia los magos, o adivinos, observan con atención la dirección que lleva el viento, y hacia donde se dirige, así como su fuerza, e intensidad. Algunas tradiciones antiguas dicen que la austromancia engloba también a las nubes, su color, su forma, y a la posición que tienen en el cielo, ya que éstas se interpretarían como un presagio. Mientras que otras tradiciones consideran que la adivinación por las nubes pertenece a la rama de la “nefomancia”. En lo único que coinciden todas las tradiciones, de Oriente, y Occidente, es que este tipo de adivinaciones interpretando las señales que envía la naturaleza, sirve para contactar con nuestro yo mas profundo siguiendo las teorías del alma del Universo, y el cordón umbilical plateado que nos une con ella. O lo que es lo mismo: el Microcosmos y el Macrocosmos. La creencia de que los vientos eran de origen divino señala que si los vientos eran calientes entonces eran obra de los espíritus malignos, o demonios.

Hay muchos métodos de adivinación conocidos, y avalados por los historiadores, y eruditos de la antigüedad, empezando por Sumeria. Y también aparecen en los libros sagrados hebreos, y de los primeros cristianos. También se sabe que estos métodos de adivinación fueron estudiados, e impartidos, en las escuelas de los zigurats por los sacerdotes, y magos de la antigua Mesopotamia, tal y como podemos leer en algunos pasajes del Antiguo Testamento (Deuteronomio, I (Moisés)), y en otros libros de reputados historiadores y geógrafos. Conviene recordar que algunas de estas prácticas de adivinación estaban prohibidas por las antiguas religiones, y todavía lo están por algunas de las modernas. Sin embargo, estas prácticas se seguían llevando a cabo tanto en los templos como de forma privada. Y prácticamente todas ellas han llegado hasta nuestros días gracias a los historiadores, y a las tradiciones del boca en boca, con muy pocas variaciones en los nombres, y manteniendo intacta la esencia original.

Uno de los eruditos mas famosos en el estudio de las ciencias ocultas, Heinrich Cornelius Agrippa (Colonia 1486-1535) escribió en uno de sus tratados lo siguiente sobre la “aeromancia”:

“Aeromancia moderna: Algunas formas de aeromancia moderna han dado un giro mas introspectivo que en los tiempos de los historiadores de la antigüedad.Por ejemplo: la nefomancia moderna es un proceso receptivo, casi meditativo, mediante el cual se dice que una persona puede examinar su inconsciente. El nefomante estudia las nubes, cuyas formaciones son aleatorias y cambian constantemente. Se cree que las imágenes y los símbolos que el adivino elige en el caos tienen algún tipo de significado para su interpretación, siempre que aplique sus propias ideas personales a los símbolos, en vez de las interpretaciones ya escritas por otros”.

“La aeromancia es el arte de predecir el futuro mediante la observación de fenómenos atmosféricos, aéreos, o del cielo. Esto va mas allá del rango de los pronósticos del tiempo concentrándose en cosas tales como las corrientes de viento, la formación de las nubes, los cometas, y las estrellas fugaces, las formaciones espectrales y otros fenómenos que normalmente no se ven, o son invisibles en los cielos. Incluso hoy en día tales visiones causan especulación y, a veces, consternación entre los espectadores humanos. Fran de la Tour Blanche (sic) dice que la aeromancia es el arte de adivinar por medio de espectros que se hacen materializar en el aire, o por la representación por demonios de eventos futuros que se proyectan en las nubes como si fuera una linterna mágica. Para él, el trueno, el relámpago, y el aspecto del cielo y los planetas pertenecen a la rama de la astrología”.

Los pueblos de la antigüedad tenían a sus dioses del trueno, el viento, a los que se encomendaban dependiendo de los fenómenos atmosféricos del momento:

-Tina, era la diosa de los rayos para los etruscos

-Adad era el dios del trueno, los rayos y la profecía para los babilonios

-Amun era el dios del viento, la vida y los secretos para los egipcios

-Zeus era el dios del cielo, las nubes y los truenos para los griegos

-Tor era el dios del cielo para los pueblos escandinavos

-Vayu era el dios del viento y los fenómenos atmosféricos para los antiguos persas.

Y también hay diferentes interpretaciones para cada mancia, y las mas populares en la antigüedad, y que hoy en día se siguen practicando, son las siguientes:

-El adivino arroja arena, o tierra al viento después de verbalizar la pregunta que le haya dado el consultante. La respuesta estaría determinada en la forma que tomara la nube de polvo.

-Otra técnica incluye lanzar un puñado de semillas al aire y estudiar la forma que hayan tomado al llegar al suelo.

-Los griegos iban al bosque sagrado de Dodona, dedicado a Zeus, dios del viento, las nubes, los rayos y las tormentas, y colgaban varitas de ramas de los robles sagrados de manera que golpearan las cuencas de bronce cuando el viento empezaba a soplar. Los magos interpretaban el tipo de sonido que hacían las varitas, y las hojas de las mismas, con la fuerza del viento.

La teoría era que el mismo principio del viento produce sonidos específicos cuando pasa a través de diferentes objetos, como una varita de árbol, o las hojas de esa varita, y esto lo englobaban dentro de la austromancia y la anemoscopia. También usaban péndulos sostenidos con dos dedos sobre un círculo hecho con runas, u otras piedras, o símbolos, y observaban cómo movía el viento el péndulo. Las runas, o símbolos, que formaban el círculo y debido a la posición oscilante del péndulo, lo interpretaban como el futuro por venir, y los acontecimientos a destacar en ese futuro.

Nefomancia (adivinación con nubes)

Para hacer una lectura de nefomancia acertada, no es necesario ser mago, ni adivino, sino simplemente estar relajado y con la mente abierta para escuchar al sabio instinto que nos irá dando las interpretaciones correctas. No busques nubes en el cielo, sino que haz una vista panorámica a todas las nubes y deja que sea tu instinto el que se pare sobre una, u otra. Y después, cuando una de ellas haya llamado mas tu atención que el resto, entonces puedes interpretar lo que significa. Medita sobre la nube elegida y déjate llevar por la forma que haya tomado por si al principio tiene una forma, y el viento la cambia, o si parece una letra. Lo mas aconsejable es tomar nota de lo que “inspiran” las nubes a los consultantes y practicar este ejercicio durante varios días sin pensar en nada en concreto al elegir la nube, pero tomando nota de lo que “inspiraba” la nube. Y cuando se hayan reunido varias experiencias se pueden analizar con calma y sacar conclusiones. Las mejores lecturas de nubes se hacen al amanecer, y al atardecer.

Ángeles: Si las nubes tienen forma de ángel, esto se interpreta como que el consultante ha conectado con su lado espiritual, y le aconseja prestar mas atención a su intuición.

-Bebés: Si las nubes tienen forma de bebé, esto se interpreta que el consultante está preparado para empezar un negocio, o una relación, o una aventura.

Gatos: Estas formas en las nubes, también pueden ser tigres, o cualquier otro felino, se interpretan como que el consultante tiene habilidades psíquicas y si ya las conoce, entonces debería desarrollarlas mas.

-Círculos: Estos se interpretan como que el consultante ha llegado a la plenitud emocional, sentimental, y se siente satisfecho de todo lo que está haciendo.

Casas, edificios: Cuando las nubes adoptan esas formas se interpretan como que el consultante ha desarrollado la confianza en si mismo, aunque la autoestima todavía necesita algo mas de tiempo para alcanzar el punto mas alto.

-Corazones: Si las nubes tienen forma de corazones auguran que el amor está llamando a la puerta del consultante.

-Caballos, burros: Las nubes con formas de equino, en cualquiera de sus formas, indica que el consultante estaría superando un problema, o huyendo de alguna situación, persona, o algo que le preocupa. La nube con esa forma aconseja al consultante que haga todo lo posible para superar esa situación porque tiene la fuerza y el arrojo de un caballo para hacerlo.

-Ovni: Las nubes con forma de platillo volante, u ovni, se interpretan por los esotéricos modernos como que el consultante anhela alcanzar la perfección que está simbolizada por el círculo. Y recomienda al consultante que perfeccione la meditación y los ejercicios relajantes para restablecer su equilibrio interior.

Esta práctica de analizar las nubes y dejarse llevar por ellas será una buena forma de relajación, y también de conectar con el alma del Universo, tal y como mantienen los eruditos. Y de acuerdo con las teorías de que todo está conectado entre nosotros también con el alma central del universo, nos lleva a pensar que el universo está dentro de nosotros, y fuera de nosotros, porque somos parte de lo Divino, y de Dios, y sería el Universo, a través de las nubes, y de los fenómenos atmosféricos, los que nos enviarían las respuestas a nuestras preguntas, y además augurar nuestro futuro, según rezan las tradiciones esotéricas.

También hay referencias sobre la Aeromancia y métodos de adivinación en algunas prosas escritas por Estacio (Roma, 45-96 AD) donde se puede leer: “Las impresiones que deja el aire sobre el cielo, el soplo de los vientos, los arcoiris, los círculos alrededor de la luna y las estrellas, y las nubes, las nieblas, y todo se interpretará de acuerdo al instinto del mago, o intérprete, y podrá ver toda una serie de visiones en el aire con solo levantar la cabeza. De los fuegos pálidos se presagian las tempestades, los círculos sobre las velas apagadas por una ráfaga de aire, y que enseguida vuelve a encenderse. La llama de las lámparas, girando y serpenteando gracias al viento. También las fuerza de las llamas en las antorchas antes de empezar una tormenta. Y cuando un carbón se adhiere a las tenazas, y el fuego arroja destellos, y cuando las cenizas recuperan la llama y hacen brillar al carbón gracias a la fuerza del viento. El humo busca la llama porque lo empuja el viento, o se apaga, los movimientos del fuego en vertical, u horizontal, o en redondo dependiendo de la fuerza del viento”.

María de Gracia

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Bibliografía:

-“An Encyclopedia of Occultism”. L. Spence

-“Farsalia”. Marco Anneo Lucano

-“The Philosophy of Natural Magic, Capt. LVII”. Heinrich Cornelius Agrippa

-“La Divina Comedia”. Inferno, canto XX – Los Adivinos”. Dante Alighieri

-“Historia de Vita et Doctrina Alberti Magni” – Luis de Valladolid (1889)

https://www.britannica.com/topic/divination

-“Deuteronomio, I: Moisés”

-“Libro Rojo”. Carl Gustav Jung

-“Silvae”- (viento y fuego). Publio Papinio Estacio

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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