Cleidomancia (adivinación con llaves)

La cleidomancia, o clidomancia, del griego: “kleis”, (llave) y “manteia”, (adivinación), también conocida como “dactilomancia”, del griego: “dactilos”, (dedo), porque se necesita un dedo, o dos, para practicarla, es un sistema muy antiguo de adivinación para el que se necesita una llave, a modo de péndulo, y una cinta, o cadena, o cuerda, y que también se utiliza para saber algunos nombres, o fechas, o encontrar cosas perdidas, o para conocer con antelación el sexo de los bebés.

La cleidomancia es el arte de predecir, con una llave y una cinta, el presente, pasado, y futuro, así como de dar respuestas a todo tipo de preguntas que le hagan los consultantes.

Partiendo de la base de que las llaves siempre han sido consideradas como objetos de magia y simbolismo que nos ayudaban a abrir y cerrar puertas, o arcones, y a descubrir lo que había dentro, éstas no tardaron en formar parte de las mitologías populares de muchos países, y también a transformarse en algo muy especial dotándolas de poderes mágicos, ya que lo mismo que servían para abrir los arcones, y descubrir lo que había dentro, las creencias populares también mantenían que podrían abrir las puertas que nos separaban del futuro, así como del conocimiento en otra dimensión, y de la sabiduría de otros mundos. Hay muchas supersticiones relacionadas con las llaves desde la noche de los tiempos, incluso relativas a la mala o buena suerte; la primera sería para el que las hubiera perdido, y la segunda para el que las hubiera encontrado.

Como usar la llave

La llave se usa a modo de péndulo y las respuestas, positiva, o negativa, dependerán del lado al que rote. La tradición dice que si la llave gira en el sentido de las agujas del reloj, significa que la respuesta es positiva, y si lo hace en sentido contrario, o no se mueve, significa que la respuesta es negativa.

Se coloca la llave al final de una cinta, o cadena, o cuerda, a modo de péndulo, atada al dedo corazón de la mano del intérprete, o adivino, con el fin de que la llave pueda moverse hacia los lados, y balancearse hacia delante, o hacia atrás, o también para quedarse quieta. Después, la ponemos a una distancia de cinco centímetros sobre un círculo que habríamos dibujado, con letras, o números, o ambos, en una mesa, o en un papel, o también podemos usar la tabla de una “ouija”, para poder interpretar los mensajes.

Las preguntas debería hacerlas otra persona, y no la misma que tiene la llave. Esta técnica es parecida a la radiestesia, el uso de un péndulo, pero esta vez se usa una llave, aunque el método de adivinación varía muy poco de uno a otro.

Métodos de adivinación

Este método de adivinación con llaves era muy popular desde los tiempos de los griegos, y después en los países de Occidente, siempre de acuerdo a las pocas noticias que se tienen de todo ello. Según la tradición, era conveniente que este método se usara únicamente cuando el Sol y la Luna estaba en situados en Virgo. Esta práctica era muy habitual a la hora de buscar a los culpables de crímenes, o de otros delitos, en la Edad Media (Siglos V-XV en adelante), e incluso era utilizada con los sospechosos de practicar la brujería, o alguna religión pagana. Puesto que se trata de un sistema de adivinación muy sencillo, su uso se convirtió en muy popular, y se practicaba para conocer todo tipo de cuestiones, incluso domésticas, o de negocios, para saber quien iba a ser el marido, o novio, encontrar cosas perdidas, conocer el sexo de los bebés, etc..

El método más popular que conocemos era que esta práctica debía ser llevada a cabo por una virgen, la cual se ataba una cinta, o cuerda, o cadena, en el dedo anular, y de la que colgaba una llave, a modo de péndulo, y recitaba las palabras mágicas en latín, por tres veces: “Exurge Domine, et adjuva (nombre de la persona) Redime propter nomen tuum sanctum”, que significa: “Levántate, Oh, el Señor nos ayude y nos redima por el bien de (nombre de la persona)”, y solo debía llevarse a cabo este ritual cuando el Sol y la Luna estuvieran en Virgo. Si la llave que sujetaba la doncella se mantenía en movimiento, señalaba la culpabilidad del acusado, y si se quedaba fija, sin movimiento, significaba que el acusado era inocente.

Otro método muy popular en su momento, y en el que se usaba una Biblia, era practicado normalmente para encontrar culpables de delitos, o asegurarse de que el sospechoso era culpable. Este método podía ponerlo en práctica cualquier intérprete. Primero se abría la Biblia por el Salmo cincuenta (L) y se leían cuatro versículos:

Salmo L:3-4-5-6 (50)

3. “Misericordia, Díos mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

4. Lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

5. Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

6. Contra tí, contra tí, solo pequé,

cometí la maldad que aborreces”.

Después de haberlo leído, el intérprete ponía dentro de esas hojas del libro donde estaba el Salmo, una llave, y cerrando el libro, procedía a atarlo con una cuerda, o cinta, y lo suspendía de algún sitio, para que pudiera moverse a modo de péndulo, mientras el consultante iba deletreando los nombres de los sospechosos, y si la Biblia se volvía, o giraba ligeramente, cuando se había deletreado algún nombre, entonces esa persona era acusada del delito.

Había otros métodos también muy populares, pero que hoy en día se siguen practicando tal y como hacían antiguamente. Algunas mujeres, para saber quienes iban a ser sus maridos, o, a cual de sus pretendientes debían prestar más atención, utilizaban a un intérprete, una biblia y una llave. El intérprete, primero de todo, leía el pasaje bíblico de Ruth, I:16-17, que dice lo siguiente:

 16): “No me ruegues que te deje y me aparte de ti.

Donde tu vayas, yo iré, y donde tu estés, yo estaré.

Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.

17) Donde tu mueras, yo seré enterrado”.

E inmediatamente, quien había recitado esos dos versículos, el intérprete, introducía una llave en la página donde estaban escritos, con el extremo superior, y más ancho, sobresaliendo entre las hojas. Después, cerraba la Biblia, la ataba fuertemente con una cinta, y la sostenía en una mano, repitiendo, una y otra, vez los versículos de antes. Si la llave se movía, o la Biblia caía de la mano de quien la sujetaba, significaba que había algún pretendiente, o futuro marido, a la vista, y solo necesitarían saber de quien se trata entre todos los posibles candidatos. Después, con la llave todavía dentro de la Biblia, dos personas la sujetaban por ambos extremos de la parte superior visible, usando los dedos índice y pulgar, y repetían, ambas, el pasaje bíblico anterior. Después, y una vez teniendo muy claros cuales eran los pretendientes, se empezaban a deletrear, muy despacio, las letras de sus nombres, pero de una en una, y si la llave se movía, o la Biblia se caía de la mano de quien la sujetaba, entonces esa letra correspondía al pretendiente. Y así todas las letras del nombre hasta asegurarse de que ése era el futuro marido de la consultante.

Otro método de adivinación muy popular en sus días, e incluso en la actualidad, era poner una llave pequeña dentro de una mano y cerrarla. Después se ofrecían los dos puños a una mujer embarazada para que eligiera uno de ellos. Si ella tocaba el puño donde estaba la llave, eso significaría que el bebé sería una niña. Pero si tocaba el puño cerrado, vacío, significaba que tendría un niño. Otra tradición dice que si la mano de una mujer embarazada tocaba la llave por la parte más ancha, superior, significaba que iba a tener un niño, y si la tocaba por el lado estrecho, el que se mete en la cerradura, entonces iba a tener una niña.

Otra forma de adivinar el sexo del bebé era utilizar la llave, a modo de péndulo, sobre el cuerpo de una mujer embarazada. Estando ella en posición horizontal, se pasaba la llave desde su cabeza hasta los pies, y si no se detenía durante el trayecto en su balanceo, significaba que el bebé sería un niño, pero si la llave se detenía en el vientre de la embarazada, entonces el bebé sería una niña.

Otro método de adivinación también muy popular hoy en día, era el que se lleva a cabo con una copa de cristal de vino, vacía, o un cuenco, también de cristal, abombado en la base y más estrecho en la boca, del tamaño de una copa y poco más. Después se tomaba la llave sujeta con la cinta, o cuerda, o cadena, y a modo de péndulo, se introduce en la copa, sujetándola o bien con los dedos índice y pulgar, o atada la cinta, o la cuerda, al dedo corazón del intérprete. Una vez la llave esté quieta, el consultante puede empezar a hacer las preguntas concretas que requieran respuestas positivas o negativas. Una vez hecha la pregunta, si la llave se mueve y golpea una sola vez el cristal, entonces indica que la respuesta es positiva. Pero si la llave golpea dos veces seguidas el cristal, entonces significa que la respuesta es negativa.

Si se quieren conseguir respuestas más completas, o con más detalle, o específicas, el consultante debe deletrear muy despacio, el nombre de la persona, o la situación, o la fecha, o el sitio, para saber lo que ocurrirá, o si ocurrirá, o con quién, y la llave se moverá hacia un lado dando un solo golpe si es afirmativo, y hacia otro lado dando dos golpes si es negativo, o la llave no se moverá, lo cual se interpretará como negativo.

María de Gracia

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Bibliografía:

– “The Occult Sciences” – E. Smedly

– “A Wiccan’s Guide to Divination” – G. Dunwich

-“Enciclopedia of Occultism” – Spence Lewis

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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