El poder del círculo

Desde la más remota antigüedad, y en todas las culturas ancestrales, tanto en Occidente, como en Oriente, el círculo ha estado considerado como la finalización de un ciclo de la existencia que llega al punto de partida, hasta el final, y en movimiento perpetuo. La tradición nos dice que se trata de la progresión a través del tiempo; es un reloj, y también una estructura. El círculo también está considerado como el origen de la conciencia que crea esta realidad. Por lo tanto, nosotros, los seres humanos, somos el núcleo del círculo del cual se crea la vida. El círculo es el huevo, lo femenino, y de lo que todo es creado. Los círculos mágicos pueden ser formados tanto física como psíquicamente. También representan al Macrocosmos, y al Microcosmos. La eternidad, es decir: un círculo no tiene ni principio ni fin visible.

Macrocosmos – Microcosmos

Los círculos mágicos, han siempre han sido usados tradicionalmente para comprender una religión, o una forma de contactar con lo que no vemos, pero que sentimos. Teniendo en cuenta que para algunas antiguas religiones la naturaleza tiene una relación muy profunda, e intrínseca, con la humanidad, las celebraciones de todo lo divino se celebraban con las estaciones del año, que siempre vuelven, como hacemos nosotros mismos. La vida, la muerte, el renacimiento, así la rueda/círculo refleja el paso natural de la vida en el mundo en el que vivimos y, también, nos revela la forma que tenemos de relacionarnos con este mundo, y el otro. Es una forma de entender con más profundidad la manera en que estamos conectados con El que creó todo lo que nosotros tenemos y disfrutamos, y con los círculos intentamos conectar con Ello, y facilitar el camino para que Ello, conecte con nosotros.

Según la historia de la simbología, todo tipo de símbolos paganos de la antigüedad fueron reemplazados por los primeros cristianos, por lo tanto, muchos de estos símbolos, incluyendo los círculos, tienen varios significados. Por ejemplo: el pentagrama ha sido utilizado para transmitir la energía oculta en todo tipo de rituales de magia durante muchos siglos, pero para los cristianos se trata solamente de una estrella, o lo que es lo mismo: de una parte especial de la creación de Dios.

Los símbolos que se utilizan en la Alquimia son una mezcla muy sencilla de formas geométricas, junto con símbolos astrológicos. Cada uno de estos símbolos representa a los diversos elementos, y a las fuerzas necesarias para llevar a cabo los rituales mágicos con el fin de conseguir la piedra filosofal, o, lo que es lo mismo: la transformación física, la iluminación espiritual y la inmortalidad. Muchos de los alquimistas medievales basaban sus trabajos en las tradiciones místicas de la Cábala (misticismo judío), la magia hermética, y las ciencias ocultas, que ya estaban siendo practicadas por las civilizaciones más antiguas conocidas, como la Caldea, la Hebrea, y la Egipcia.

Los círculos mágicos, en teoría, y según las tradiciones, sirven como contenedores de las energías, así como de ayuda para pasar de la conciencia mundana de la vida diaria, a la más elevada de la mente. En ciertos tipos de rituales mágicos, los que se describen como conjuros de magia negra, el círculo se utiliza para mantener a las fuerzas hostiles.

El cabalista Heinrich Cornelius Agrippa (1.486-1.535) escribe lo siguiente:

“Un círculo sirve para responder a la unidad, y el número diez; por la unidad es el centro, y la circunferencia de todas las cosas; y el número diez siendo apiñados juntos, vuelve en una unidad de donde tuvo su inicio, siendo el final, y el complemento de todos los números. Un círculo se llama una línea infinita en la que no hay “terminus a quo nor terminus ad quem”, cuyo principio, y al final, se encuentra en todos los puntos, donde también un movimiento circular se llama infinito, no de acuerdo con el tiempo, pero de acuerdo a su lugar; por lo tanto, un círculo siendo el más grande y perfecto de todos, es determinante a la hora de ser el más adecuado para los enlaces y los conjuros; de donde, esos quienes conjuran espíritus malignos no están acostumbrados a rodear ningún círculo”.

I Ching – Mandala

Otros cabalistas afirman que su identidad es con el infinito. Y recomiendan que el círculo no debe ser demasiado pequeño, pero tampoco debe ser tan grande que nos obligue a recorrer grandes distancias. Los círculos mágicos más recomendados no deberían sobrepasar los cuatro metros de diámetro.

La magia del círculo de fuego

Desde los tiempos más remotos, hasta nuestros días, los seres humanos se han reunido alrededor del fuego para hacer música, cantar, bailar, hablar, y hacer magia, rituales que han sobrevivido a lo largo de generaciones, culturas, y siglos, y que permanecen prácticamente iguales debido a su sencillez, y a que puede participar cualquiera en todo momento.

Mientras que los círculos de fuego, y círculos mágicos, se pueden hacer tanto en reuniones sociales muy informales, como en reuniones de amigos en un jardín, o una casa, una de las principales diferencias en estos rituales es el “contenedor” que creamos. En la tradición alquímica un contenedor, o recipiente, está siempre herméticamente cerrado a las influencias externas. En nuestros círculos de fuego, o mágicos, los participantes entran en los círculos con la intención de llevar a cabo sus rituales mágicos.

Cada ritual de los círculos de fuego, o mágicos, es diferente, pero hay algunos elementos comunes a todos. En la alquimia, la magnum opus, o “gran obra”, es la creación de la piedra filosofal que tiene muchas cualidades mágicas. La piedra de este filósofo tiene el asombroso poder de convertir todo lo que toca en oro, o de transformar la materia en espíritu. Básicamente, como podemos comprobar, estamos usando unos parámetros que sabemos que funcionan para cambiar, y desarrollar más plenamente nuestras almas. Estamos convirtiendo el plomo en oro, en muchos niveles diferentes, y no sólo en el material.

El objeto del círculo de fuego es bailar y cantar, tal y como se hace en un proceso alquímico. Cada uno de nosotros se involucra en algún nivel en la gran obra de la creación. Aceleramos, por lo tanto, el proceso de crecimiento personal potenciando el fuego de la naturaleza que transforma nuestras vidas en el oro del espíritu. En las tradiciones alquímicas se trata de la transmutación, o purificación, de una cosa de una forma, o materia inferior, a una forma, o materia, más elevada, tal y como hacemos con el fuego.

El aspecto central de muchos rituales se mueve alrededor del círculo mágico. Las hechiceras y magos, o sacerdotes, de la antigüedad ya utilizaban círculos para sus desarrollar sus artes, tal y como se sigue haciendo actualmente. El círculo, tanto en la magia más ancestral, como en la mística hebrea, encarna múltiples significados de simbología.

Un círculo puede estar hecho de piedras, metales, o cualquier cosa, o simplemente dibujándolo en el suelo, pero tiene que ser un dibujo que nos guste y que resuene como un generador de energía. Podemos añadir incienso, o cualquier otro perfume, o alguna hierba aromática. Se puede hacer en el exterior y en el interior, y el tamaño dependerá de los participantes, pero no se aconseja que tenga más de cuatro metros de diámetro. Se puede hacer el círculo en solitario, o con más personas. Se puede permanecer dentro del círculo de pie, o sentado en el suelo, pero en el centro del mismo. La posición de loto es la mejor. Si no te sientes cómodo puedes usar una manta o una silla. Es importante que te sientas cómodo dentro del círculo. La cara debería estar mirando hacia el norte magnético. Tu instinto te indicará si estás bien orientado y notarás que estás en la posición correcta.

Para atraer las energías que te rodean es importante que permanezcas quieto en el centro del círculo durante unos minutos con los ojos abiertos, o cerrados, y experimentar las energías que se mueven a tu alrededor. Es importante sentir la dirección del flujo y las corrientes de energía. Una energía hacia la derecha en espiral muestra un movimiento de la consciencia. Puede tomarte unos minutos crear un campo de energía. Es importante tener mucha paciencia. Y cuando lo hayas conseguido, te convendría utilizarla de la forma que creas conveniente, pero siempre teniendo en cuenta que no hay magia negra ni blanca, sino que todo depende de la voluntad, y la intención, que ponga cada uno al practicarla.

Los instrumentos que se pueden utilizar serían de lo más variado, y sobre todo, es importante que signifiquen mucho para el practicante, o que se sienta a gusto con el objeto, o simplemente se puede utilizar la mano ya que simboliza la fuerza. Enseguida se puede empezar a atraer la energía hacia el círculo, e invocar a los espíritus del aire, de la tierra, del agua y del fuego, para que nos conceda algún deseo. Al invocar a los elementos se puede también utilizar cualquiera de los largos, y laboriosos, conjuros utilizados en los grimorios medievales, o también se pueden hacer afirmaciones cortas y sencillas que seguramente tendrán el mismo efecto.

Se pueden hacer invocaciones a los ángeles, o arcángeles, o a fuerzas impersonales. Y después, entonces se puede hacer la petición, o peticiones, que deseamos. Es importante visualizar todo desde el principio del ritual. Cuando se haya acabado la petición, o conjuro, hay que dar las gracias a las energías que nos han ayudado, o nos van a ayudar. Es importante memorizar bien lo que se va a decir y aprender los textos antes de empezar el ritual para que no haya dudas, y también se debería utilizar un lenguaje sencillo y muy conciso a la hora de hacer las peticiones.

María de Gracia

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Bibliografía:

– “Occult Philosophy”, Libro II – H. Cornelius Agrippa

– “El hombre y sus símbolos” – Carl G. Jung

-“The folklore and magic of circles” – G.R. Varner

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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