El “Virga Avrea”

El “Virga Aurea” es un libro donde se pueden encontrar setenta y dos listas de alfabetos (actualmente setenta), más en latín y en hebreo, cuyas lenguas eran las dos originales del texto. Esta compilación de varios textos fue traducida originalmente por el franciscano escocés James Bonaventure Hepburn en Roma en el año 1.616. El libre acceso del franciscano a la biblioteca vaticana le permitió componer uno de los códices más interesantes que se conocen, ya que él dominaba sesenta y cinco lenguas, habladas y escritas, y muy especialmente la lengua hebrea-caldea, además de la aramea. En el año 1.591 publicó una gramática en lengua árabe que luego fue traducida e incorporada a un libro de Cábala en hebreo titulado “Kether Maleuth” cuyo autor era el Rabino Solomon. Algunos de estos setenta alfabetos son de lenguas tan antiguas como el griego, el germánico, el fenicio, etc., mientras que otros son alfabetos mágicos, angelicales, celestiales, seráficos, salomónicos, etc., y todo en este trabajo es una enciclopedia del simbolismo antiguo. El libro se divide en tres partes:

-Alfabetos mágicos

-Calendario Mágico

-Arboles Cabalísticos

El conocimiento de tantas lenguas antiguas, y algunas ya muertas, resultó de gran utilidad al franciscano a la hora de descifrar y traducir toda clase de textos, incluso los que otros traductores habían dejado por imposibles.


El “Virga Aurea” fué publicado en un principio como un grabado que medía 0,50 X 0,81 metros en Roma en el año 1.616, y estaba dedicado especialmente al Papa Pablo V (1.550-1.621) quien siempre estuvo muy interesado en la cultura y durante todo su pontificado se dedicó a organizar una gran colección de antigüedades de todo tipo con el único fin de enriquecer la biblioteca vaticana. El Papa alentaba personalmente las actividades traductoras y académicas de Hepburn, lo que permitió al franciscano tener la libertad necesaria incluso a la hora de publicar su propia traducción de la obra cabalística, a pesar de que unos años antes, Giordano Bruno (1.548-1.600), había sido llevado a la hoguera por la Inquisición italiana acusándolo de hereje por atreverse a hacer una serie de trabajos muy similares. Parece ser que originalmente el manuscrito publicado por Hepburn estaba plagado de dibujos y adornos en varios colores, y también tenía algunos grabados en oro fino, o pan de oro.

En el grabado se encuentra también una recopilación de palabras mágicas destinadas a facilitar la tarea de los magos, alquimistas y ocultistas de la época, las cuales servían como manual o recordatorio de sus fórmulas. Con el propósito de huir de las acusaciones de herejía, los alquimistas y estudiosos de las ciencias ocultas de la época ocultaban sus trabajos en lenguajes herméticos que solamente eran comprendidos entre las personas con sus mismos, o similares, conocimientos. La simbología utilizada por ellos se apoyaba en la diversidad de caracteres, versos, palabras enigmáticas, anagramas, términos sin vocales, alternancias con el vocabulario hebreo, griego, latín, y también letras y números inventados o con el orden cambiado.

El momento de la primera exposición al público del “Virga Avrea” en la biblioteca del Vaticano coincidió con los períodos de publicaciones herméticas de la masonería. Como bibliotecario del Vaticano seguramente Hepburn habría recibido las primeras copias de los escritos de los rosacruces. En el grabado podemos ver que bajo la presencia de la Virgen María, Hepburn fue capaz de revelar el simbolismo de muchos de los alfabetos antiguos y especialmente de los alfabetos mágicos. Si además añadimos el interés que tenía en la Cábala, especialmente por la traducción y la publicación de un texto oculto del rey Salomón, podríamos asegurar que el franciscano contribuyó en gran manera a la revelación de la sabiduría que hasta entonces había permanecido oculta. El grabado original consiste en una lista dividida en cuatro columnas con los setenta alfabetos donde cada una de sus letras se encuentra traducida al latín, junto con una pequeña explicación y un breve texto bíblico. Estas listas están encabezadas por la imagen central de la figura de la Virgen, de pie debajo de la Trinidad del Padre; en el lado derecho está el Hijo y a la izquierda el Espíritu Santo que se muestra como una paloma descendente.

La Virgen se encuentra en la luna creciente dentro de un brillante huevo de luz. Dentro del espacio del huevo están los cinco planetas y ella lleva un halo en la cabeza con las doce estrellas. A su lado izquierdo una figura femenina alada, Venus con una túnica, se alza sobre un dragón con la mano derecha apuntando hacia el cielo y sosteniendo un lirio. Al lado derecho de la Virgen está la figura alada de Marte ataviado con una espada, el casco y la túnica, que sostiene en su mano derecha una lanza y en la izquierda una balanza que se levanta sobre un águila. Al lado de esta escena hay una serie de santos incluyendo a San Pedro, San Buenaventura y seguramente San Andrés.


Los setenta y dos alfabetos, o alabanzas, conectan con las setenta y dos letras del nombre de Dios en la cábala Hebrea, el “Shemhamphorah”, y esto mismo se puede encontrr en tres de los versículos del Exodo: XIV: 19-20 y 21, cada uno con 72 letras en hebreo que cuando se utiliza el método cabalístico ofrece el resultado final con los 72 nombres de Dios.

Aunque este tratado fue publicado en el año 1.616 en Roma, parece ser que existía un manuscrito anterior que no se ha encontrado, pero del que se tienen referencias gracias a otros escritos.

Unos años más tarde el jesuita alemán Athanasius Kircher (1.602-1.680), otro renombrado cabalista y estudioso dentro de la iglesia, muy preocupado por los trabajos tan mediocres hechos por algunos traductores, publicó su propia versión de la “Shemhamphorah”, los 72 nombres de Dios en las diferentes lenguas, en un libro titulado: “Edipo Aegypticus” (1.652), pero Kircher se muestra algo contrario a la obra de su antecesor Hepburn aunque se supone que Kircher estaba muy bien informado sobre la obra del franciscano ya que también vivía en Roma, estaba muy involucrado en los asuntos del Vaticano, y especialmente en todo lo relativo a su biblioteca.

María de Gracia

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Bibliografía:

– “Edipo Aegypticus”, A. Kircher

– “Hermetic Journal”,  Adam McLean

http://www.alchemywebsite.com/virga_aurea.html


Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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