Fiesta de Todos los Santos – Día de los Muertos

“Para Tomás, por ser el padre y el abuelo más maravilloso del mundo. Te queremos. Tus hijos y nietos”

La Festividad de Todos los Santos, o Día de los Difuntos, o de los Muertos, es una conmemoración entre los cristianos que tiene lugar el primer día del mes de Noviembre en la Iglesia Católica, y el primer domingo de Pentecostés en la Iglesia Ortodoxa, en las cuales los fieles rezan por todos aquellos que han fallecido, y, especialmente, por las almas que todavía están en el Purgatorio. Esta conmemoración practicada en todas las culturas, incluso entre las paganas, persigue el objetivo de tranquilizar a los que han fallecidos más recientemente, ya que se supone que todavía vagan por la tierra sin encontrar un lugar de reposo, y los católicos llaman Purgatorio a este deambular de un sitio a otro.

Los primeros cristianos empezaron a conmemorar la muerte de algún mártir de Cristo, y su celebración coincidía siempre con el día del nacimiento del Santo, y llevaban a cabo una vigilia durante toda la noche, para después celebrar la ceremonia de la eucarístía sobre su tumba, o en el santuario donde hubiera tenido lugar el martirio del Santo. En el siglo cuarto (IV) de nuestra era, algunas agrupaciones de antiguos cristianos empezaron a transferirse unas a otras las reliquias de los santos martirizados con el fin de celebrar sus muertes en común y en un mismo día. Sin embargo, muchos cristianos que llevaban a cabo esos rituales a los santos pronto sufrirían el mismo martirio que los ya fallecidos debido a la persecución que seguía habiendo sobre ellos. El emperador Diocleciano (Roma, 244-311 AD) emprendió persecuciones generalizadas contra los cristianos, y la cantidad de mártires dentro, y fuera, del imperio romano, fué tan numerosa que ninguna Iglesia Cristiana podría nunca celebrar por separado el martirio de cada uno de ellos, para lo cual el Papa de Roma decidió celebrarlo en el mismo día y dedicarlo a todos esos mártires.

En el año 270 de nuestra era (AD) empezó a celebrarse esta festividad con el nombre de: “El día de Todos los Mártires”, aunque no se encuentran datos del día, ni del mes, en que empezaron a llevarse a cabo, o al menos no se mencionan las fechas en los documentos que existen. Solo hay referencias sobre una Festividad general para todos los mártires en un día específico de un domingo después de Pentecostés. Sin embargo hay referencias a esas Festividades en los sermones de San Efrén el Sirio (año 373), y en las Homilías 74ª de San Juan Crisóstomo (año 407), donde se habla de una “Festividad de los Mártires del Mundo Entero”. También hay referencias en los archivos de los cristianos caldeos sobre una Festividad muy especial dedicada a todos los Confesores (commemoratio confessorum) que se celebraba el primer viernes después de Pascua.

La Festividad de los Difuntos coincidía con la fiesta del año nuevo celebrada por los celtas, y también con la festividad romana de Lemuria, que además estaba considerada como el festival de la cosecha. Los pueblos celtas del norte de Europa, después de celebrar el Samhain, y especialmente los nuevos cristianos, también celebraban el día de Todos los Santos, tal y como indican los archivos de las actividades de esa época, y las fechas de ambos festivales eran el día veinte de Abril.

Estas celebraciones, tal y como las conocemos ahora, se remontan a los tiempos del Papa Gregorio III (años 731-741) y a su idea de la fundación de un oratorio en la Basílica de San Pedro con las reliquias de los santos apóstoles y de todos los santos, mártires y confesores, así como de todos los Justos que están en reposo en todo el mundo, y se estableció el día primero de Noviembre, ya que en otras confesiones se celebraba esta misma Festividad el día trece de Mayo, e incluso en otros países el Festival coincidía con las cosechas del mes de Agosto. Sin embargo, la fecha uno de Noviembre solo se aplicaba a la diócesis de Roma, y el Papa Gregorio IV (años 827-844) extendió la Festividad a todas las iglesias cristianas, y muy pronto empezaron a celebrarse estas fiestas el primer día de Noviembre de forma generalizada.

La fecha del uno de Noviembre podría haber sido elegida por el Papa de Roma con la intención de adaptar las diferentes fiestas paganas romanas, así como las del resto de Europa, a la religión cristiana para atraer a los paganos hacia la nueva religión. No era difícil conseguirlo ya que en el Festival de los Lemures los parientes vivos se dedicaban a aplacar a los espíritus inquietos de los muertos si no encontraban el reposo que necesitaban.

Cristianos en la India –  Día de los Difuntos

El concepto que tenemos de “Todos los Santos” está conectado con la doctrina de la “Comunión de los Santos”, y es una enseñanza católica sobre que todos los pueblos de Dios, tanto en el cielo, como en la tierra, y en el estado de Purificación (Purgatorio), están conectados espiritualmente y unidos entre sí. El dogma es que todos los cristianos creen que los Santos están tan vivos como los seres humanos que habitan en la tierra, y están constantemente intercediendo por nosotros. Los Santos no son divinos, ni omnipresentes u omniscientes, sin embargo, debido a la conexión que hay entre la tierra y el cielo por medio de Jesucristo, nuestras oraciones se unen con la comunidad celestial de los cristianos. San Cirilo de Jerusalén (350 AD) da testimonio en sus escritos de esta creencia:”Mencionamos a los que se han dormido: primero los patriarcas, profetas, apóstoles y mártires, que a través de nuestras oraciones y súplicas a Dios recibirían nuestra petición……”. Conferencia Catequética, XXIII:9)

En términos de la teología católica, la Festividad conmemora a todos los que han alcanzado la visión beatífica en el cielo, mientras que el día siguiente, Día de los Difuntos, conmemora a los fieles difuntos que aún no han sido purificados (Purgatorio) y no han llegado al cielo. En los ciclos que llamamos tiempo las almas se mueven de la vida a la muerte y al renacimiento. Este ciclo se lleva a cabo para enlazar con un Día del Juicio el equilibrio de la balanza si el alma llega a fusionarse con su alma gemela para crear un reencuentro de los aspectos individuales del alma separadas por la polaridad de nuestra realidad, y las energías electromagnéticas que crean la magia y el espejismo.

El culto a la muerte en el antiguo Egipto

La antigua sociedad egipcia tenía un culto especial hacia la muerte, tal y como podemos ver en sus tumbas tan elaboradas con rituales descriptivos de lo que iban a encontrar en el otro lado del último viaje hacia la luz, así como los numerosos rituales en la momificación de sus cuerpos. La filosofía de que el mundo es un valle de lágrimas, y que al morir llegarían al paraíso donde poder descansar, era una constante. Sin embargo esto no significa que no aceptaran los sacrificios y esfuerzos en la vida, pero tenían el convencimiento de que la muerte era una continuidad de lo que hacían en vida y querían mantenerlo después de su fallecimiento, aunque algunos de ellos seguramente querrían algo mejor de lo que tenían en la vida real.

Podemos ver que las tumbas están construídas y decoradas muy cuidadosamente, tal y como eran sus casas en la tierra, de ahí la filosofía de la continuidad, así como también sus objetos favoritos en vida que acompañaban al cadáver, con el fin de seguir en la otra vida lo que empezaron en la tierra. La momificación de los cadáveres era una manera de preservar el “ka” (alma) para que recibiera en su muerte todo lo que disfrutó en vida. Según podemos ver en sus tumbas, y en los papiros, el proceso del “ka”, o la llegada a la otra vida, no era automático puesto que se trataba de un viaje de setenta días a través del “Duat”, y hasta llegar a la presencia de Osiris, el dios de los muertos, que era justamente donde el corazón del “ka” se pesaba en una balanza para saber si era digno de entrar en el paraíso. Sin embargo, ese viaje estaba trufado de peligros, tal y como podemos encontrar en “El Libro de los Muertos”, y en otros textos de las pirámides que en realidad eran una guía para que los recién fallecidos llegaran a su destino sorteando todo tipo de obstáculos.

El culto a la muerte en la Roma antigua

“Detalle de sarcófago romano del siglo II (año 160) representando la muerte de Meleagro”

Los romanos, igual que otros muchos pueblos mediterráneos, consideraban a los cuerpos de los muertos como algo contaminante y, por lo tanto, los cuerpos eran incinerados con mucha frecuencia y las cenizas eran colocadas en una tumba, o nicho, o panteón, pero siempre lejos de los muros de la ciudad. Durante los meses de Febrero de los antiguos calendarios, los romanos se dedicaban a las purificaciones, y a la veneración de los muertos, en especial en el festival de nueve días de la Parentalia (Fiestas Parentales), durante el cual las familias honraban a sus antepasados. La costumbre era que las familias visitaran el cementerio y compartieran con las cenizas del fallecido la comida, la torta, el vino, y daban su ración a los muertos como si todavía estuvieran vivos.

Las fiestas de la Parentalia llegaban a su fin el día 21 de Febrero, y fueron sustituídas por unas más sombrías llamadas “Feralia” cuyos ritos se llevaban a cabo durante la noche, ya que se creía que las almas de los muertos podían moverse libremente entre los vivos. Estas conmemoraciones nocturas eran un festival público de sacrificios y ofrendas y se honraba a los “manes” (espíritus de los antepasados), y el último día del festival se hacía un sacrificio a la diosa Mania, considerada la señora de la muerte, para que ayudara a calmar a los espíritus potencialmente malignos de los muertos, y para que las peticiones llegaran a ella se requería llevar a cabo unos rituales muy especiales. Una de las frases más comunes inscritas en los epitafios de sus tumbas es: “Dis Manibus”, abreviado como D.M. (para los dioses Manes) que aparecen incluso en algunas lápidas cristianas. Luego vino el festival de “El Caristia”, el 22 de Febrero, y se trataba de una celebración para las familias y que sigue practicándose hoy en día en Italia.

“Monjas ortodoxas llevando flores y velas en procesión hasta la tumba de la Virgen María en la  zona antigua de Jerusalén, el 25 de Agosto de cada año”

En las casas de los fallecidos en la antigua Roma la costumbre era conservar imágenes de sus antepasados en una tabla, o cuadro (tablinium). Algunos historiadores indican que estos retratos eran bustos, mientras que otros dicen que también había máscaras funerarias modeladas en cera sobre la cara del difunto, y que formaban parte de la procesión funeraria entre algunas clases nobles, o más pudientes, de Roma. También era costumbre contratar a plañideras profesionales que portaban las máscaras, y los escudos, o blasones, de los antepasados del muerto, mientras el cuerpo era llevado a hombros por los familiares desde el hogar hasta el horno incinerador, y posteriormente hasta el cementario ya que era considerado el sitio final para su descanso eterno.

Tras el establecimiento del imperio franco, y en el reinado de Carlomagno, “El día de los Muertos”, que ya se celebraba el primero de Noviembre en Europa, se convirtió en un día de precepto por decreto del Papa Gregorio IV (años 827-844 AD), y Luis I “el Piadoso” (Francia 778-840), que ya reinaba sobre una gran parte del antiguo imperio de Carlomagno. Después de la reforma protestante muchos de los cristianos conservaron la festividad del día uno de Noviembre, pero descartaron la necesidad de orar por los fallecidos, y en su lugar ese día conmemoran a aquellos que han muerto recientemente, así como para recordar a todos aquellos que llevaron una vida santa, o ejemplar.

La fiesta de Todos los Santos alcanzó gran importancia en el siglo noveno (IX) durante el reinado del emperador bizantino León VI “el Sabio” (años 886-911). Su esposa, la emperatriz Teófano (conmemorada el 16 de diciembre) dicen que llevó una vida muy devota. Su marido construyó una iglesia con la intención de dedicársela a ella, pero cuando ella se le prohibió, el emperador decidió dedicarla a “Todos los Santos”, por lo que, si su esposa fuera una de las Justas, ella también sería honrada cada vez que se celebrara la Festividad. Según la tradición, fue León VI (¿-?-928) quien amplió la fiesta de conmemoración de “Todos los Mártires” a una festividad general de Todos los Santos, ya se tratara, o no, de mártires.

Veneración de la muerte

El Día de Todos los Santos está dedicado a la veneración de los muertos en su gran mayoría entre las iglesias cristianas, tanto a los mártires del pasado como a los antepasados de cada persona, y está basado en el amor y el respeto a los difuntos. En algunas culturas se cree que los muertos no tienen una existencia contínua, así como que tienen la facultad de influir en la suerte de los vivos. Algunos grupos religiosos veneran a sus antepasados, familiares directos, y en la iglesia católica se venera a los Santos como intercesores ante Dios, así como se reza por, y para, las almas de los difuntos que pudieran estar todavía en el Purgatorio con el fin de ayudarlas a librarse de sus culpas y que puedan alcanzar el Cielo.

Desfile del Día de los Muertos – El Salvador, San Salvador

En Europa, en Asia y en otras culturas africanas, el objetivo de la veneración de los antepasados se hace para asegurar la continuidad del bienestar de los ancestros en la otra vida, y la disposición positiva hacia los vivos, y, a veces también para pedir favores, o ayudas especiales. La función social, independientemente de la religiosa, de la veneración de los ancestros, es cultivar los valores del parentesco, tales como la piedad filial, la lealtad a la familia y la continuidad del linaje familiar. Este tipo de rituales, o creencias, se lleva a cabo en todo tipo de sociedades, en todos los niveles sociales, y políticos, y sigue siendo un componente importante en muchas prácticas religiosas en los tiempos actuales.

Festividad de los Muertos, o de los Ancestros

Estos festivales se llevaban a cabo en diferentes culturas alrededor del mundo en recuerdo, y en honor, de los difuntos, y lo hacían por lo general después de las cosechas, en los meses de Agosto, Septiembre, Octubre, o Noviembre. La Festividad de Wag, en el antiguo Egipto, se llevaba a cabo a principios del mes de Agosto. Los budistas japoneses llevan a cabo este festival en honor de los espíritus de los difuntos de sus antepasados, conocido como la Festividad de Bon, y se celebra en los meses de Julio o Agosto. Para los hindúes el Festival en honor de sus antepasados se llama: “Pitru Paksha”, y está basado en el calendario lunar hindú, el período dura quince días, y suele caer a finales del mes de Septiembre.

Día de los Muertos – Veracruz, México

La iglesia católica celebra tres días de festival que abarcan desde el 31 de Octubre al 1 de Noviembre con motivo del Día de Todos los Santos, y el día dos de Noviembre como el Día de los Difuntos, o de las Ánimas. En México y en otros países de América Latina, el Festival se llama “El Día de los Muertos”, y antes de la llegada de los españoles este festival ya se celebraba entre los nativos, pero en los tiempos de las cosechas, es decir: hacia finales del verano.

En otras culturas americanas el Festival de los Muertos duraba tres días y se llevaba a cabo entre finales de mes de Octubre y principios de Noviembre, como en Perú, y algunas islas del Pacífico, pero también entre los antiguos persas, los romanos y otras naciones paganas del norte de Europa. En la religión inca todo el mes de Noviembre se llamaba “Ayamarca”, que significa “Festival de los Muertos”.

Desfile del Día de los Muertos, Los Angeles, Ca. USA

En gran parte de Europa el Día de Todos los Santos se conmemora llevando ofrendas de flores a los muertos en los cementerios. En algunos países del Este de Europa se encienden velas en las tumbas en lugar de hacer ofrendas de flores. En Filipinas las tumbas son pintadas, y arregladas por los miembros de la familia del fallecido. Muchas de estas prácticas alrededor del mundo difuminan la distinción que hay entre el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos, ya que el primero está dedicado a los mártires de la iglesia desde sus comienzos, y el segundo es solamente para los antepasados de cada uno, ya que todavía se supone que no han llegado al cielo, y los familiares, con sus ofrendas, y oraciones, le ayudan a salir del Purgatorio y a llegar al destino final en el Cielo.

En México el Día de Todos los Santos, Día de los Muertos, coincide con la Festividad del Día de los Inocentes (festival en honor a los niños fallecidos). Los católicos de todo el mundo no hacene distinciones entre las almas que han entrado en el cielo, incluyendo a los santos, y las que no han sido reconocidas por la iglegia, y las que no son, o si son, conocidas, porque para ellos todas las almas van juntas sin distinción de ningún tipo. Los cristianos de tradición bizantina siguen la conmemoración de Todos los Santos colectivamente el primer domingo después de Pentecostés, ya que para ellos es el Domingo de Todos los Santos. Y a los servicios religiosos de cada domingo añaden las lecturas de las escrituras especiales y los himnos de Todos los Santos, tanto si son conocidos, como si no son conocidos, del “Pentecostarion”.

Patriarca Kirill de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la ceremonia de la Catedral de la Dormición de la Madre de Dios y de Todos los Santos – Londres, Inglaterra

 Maria de Gracia

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Bibliografía:

-“The belief in immortality and the worship of the dead” – Sir James G. Frazer

-“The Day of the Dead” – Journal of American Folklore

-“The Catholic Encyclopedia” – “All Saints Day” – Robert Appleton, NY

-“Folklore europaea – Festivals – Traditions in Europe” – Freiburg University

-“Marcos, XII:26-27 – Efesios VI:18 – Hebreos XII:1 – Revelaciones V:8 (Nuevo Testamento)

-“The Roman Festivals” – W. Fowler, 1899

-“Fasti, II 571-615 y ss” – Publio Ovidio Nasón

 

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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