Las doctrinas de la Cábala (II)

“El alma lleva a su conocimiento con ella a la tierra, porque todo lo que se aprende aquí abajo, ella ya lo sabía antes de entrar en este mundo”.

(Zohar, III, 61b).

Arbol de la Vida medieval

Los doctrinas más importantes de la Cábala

Como ya se ha explicado en el capítulo I, hay cuatro mundos en la Cábala; cuatro formas de pensamiento; cuatro formas de entendimiento y cuatro son las direcciones que tiene el alma. Y estos cuatro mundos se dividen en:

-Literal (Assiah) – mundo material

-Simbólico (Yetzirah)- palabras clave

-Alegórico (Beriah) – historias complejas

-Místico (Aziluth) – emanación

Cuatro letras tiene el nombre de Dios. A pesar de existir simultáneamente cada uno de ellos está en sintonía con el otro. El Arbol de la Vida se encuentra en cada uno de los cuatro mundos, y al mismo tiempo tiene cuatro divisiones que corresponden estructuralmente a cada uno de los mundos.

Dios y la Creación

Después de todo lo que ya sabemos sobre esta filosofía podríamos empezar a examinar los principios de la Cábala.

Además de lo expuesto en el Libro de la Creación o, Sepher Jezirah, está lo que encontramos en el Zohar y no sólo sobre el origen del mundo, sino que también se especula sobre la esencia de Dios y las características del hombre. En otras palabras: el Zohar es un tratado de teología, cosmología y antropología.

Partiendo de la idea del Ser Supremo como ilimitado en su naturaleza  (lo que implica necesariamente que El es una unidad absoluta e inescrutable, y que no hay nada sin El) Dios es llamado, “Ain Soph”; es decir: “infinito”, “sin límites” . “Esta inmensidad de Dios no puede ser comprendida por el intelecto, ni descrita con palabras porque no hay nada que se pueda entender, ni representar lo que para nosotros, y como tal en cierto sentido, no existe (Ain), ya que, en cuanto a nuestra mente se refiere, lo que es incomprensible tampoco existe.

Al “Soph” que no sea objeto de conocimiento se le conoce en la Creación del mundo por medio de atributos o médiums, los diez Sephiroth, o inteligencias, radiaciones, emanaciones, lo que emana del Soph, y que en su totalidad representan y reciben el nombre de Adán Kadmon, el “Hombre Primigenio o Arquetípico”.

La primera Sephirah, Kether, se llama “Corona”, la “Edad”. La segunda Chochmáh,”Sabiduría”. La tercera Binah, “Inteligencia”. La cuarta Chesed, “Misericordia”. Gewurah, la quinta, “Juicio”. La sexta Tiphereth, “Belleza”. Nezach la séptima, “Esplendor”. La octava Hod, “Majestad”. Yesod la novena, “Fundación”. La décima Malchuth, “Reino”.


A partir de la primera Sephirah (Kether) aparece una potencia masculina, o activa, designada Chochmah (2), “Sabiduría”, y frente a ella una potencia femenina o pasiva llamada Binah (3), “Inteligencia”.

Estas dos potencias opuestas están unidas entre sí por la primera potencia, y así producen la primera tríada de los Sephiroth. De la unión de los opuestos anteriores, que también se llaman “Padre” (Abba) y “Madre” (IMMA) emana de nuevo la potencia masculina o activa llamada Chesed (4), “Misericordia o Amor”, también Gewurah (5), “Grandeza, “y desde esta emanó la potencia femenina, o pasiva, llamada “Juicio”, (5) también Gevurah,” el Poder Judicial.”

El Hombre Divino

Se muestra en la siguiente figura. La Corona representa la cabeza, la sabiduría, el cerebro (neuronas), la inteligencia que une a los dos y produce la primera tríada, el corazón o el entendimiento. La cuarta y quinta Sephirah, es decir: el amor y la justicia son los dos brazos. La primera es el brazo derecho y la segunda es el izquierdo. Una distribuye y la otra destruye. La Sephirah sexta, “Belleza”, une a los dos opuestos y forma la segunda tríada, que es el pecho. La Firmeza y el Esplendor de la tercera tríada están representados por las dos piernas, mientras que la Fundación, la Sephirah número 9, representa los órganos genitales, ya que señala la base y la fuente de todas las cosas. Por último la décima Sephirah, “el Reino”, representa la armonía del Hombre Primigenio o Arquetípico en su conjunto.

En el estudio de los Sephirot que constituyen la primera tríada se verá que representan el intelecto, por lo que esta tríada es llamada por Azariel el “mundo intelectual”. La segunda tríada que representa cualidades morales, se llama la “moral” o “mundo sensible”, y el tercer poder, la representación y la estabilidad, se llama el “mundo material”.

En cuanto al árbol cabalístico los Sephirot están dispuestos de modo que la primera tríada se coloca por encima de las demás, la segunda y la tercera se colocadan debajo de tal manera que los tres Sephiroth masculinos estén a la derecha, los femeninos a la izquierda, mientras que la unión de los cuatro Sephiroth ocupan el centro.

Según otra disposición los Sephiroth se organizan de manera que formen tres pilares, uno a la derecha de la imagen (el pilar de la Misericordia/Creación) (serphiroth 2-4 y 7), otro a la izquierda (el pilar de la Severidad/Destrucción) (Sephirot 3-5 y 8), y otro pilar en medio que es el de la Benevolencia/Armonía (Sephirot 1-6-9 y 10).

Los Sephiroth representan la primera manifestación de Dios y forman un mundo por sí mismos, un mundo ideal que no tiene nada que ver con el mundo real, o material. Como tal, ahora se llama el Primigenio, el Hombre Arquetípico. En cuanto al Hombre Primigenio, o Arquetípico, Adán, existen diferentes opiniones en los escritos cabalísticos ya que se le considera a veces como la totalidad de los Sephiroth y aparece como la primera emanación anterior a ellos, a través del cual Dios se manifiesta como Creador y Gobernador del mundo, como si Adán fuera un prototipo (macrocosmos) de toda la Creación. De ser así, parece como si Adán fuera la primera manifestación y hubiera sido situado entre Dios y el mundo, por así decirlo, un segundo Dios, o la Palabra Divina.

De acuerdo con otra teoría la Emanación en los cuatro mundos procede de diferentes progresiones graduales, y según Ibn Latif: “A medida que el punto se extiende y se concentra en una línea la comunicación con Dios se expande en los diferentes mundos”.

En cada uno de estos cuatro mundos los diez Sephiroth se repiten. La primera Sephirah dio a luz al “mundo de la Emanación”, que contiene los poderes del plan Divino del mundo. Sus seres tienen la misma naturaleza que los que pertenecen al mundo de los Sephiroth, o de Adán. Este mundo que también se llama el mundo de los Sephiroth es la sede de la Shejiná.

Desde el Azila Olam procedió el Olam Beriah, o “mundo de la Creación”, en el que según la tradición siete son las almas de los santos, todas las bendiciones, el trono de la Deidad, y los palacios de toda la perfección espiritual y moral. El Olam Beria dio a luz a la Yezirah Olam, o “mundo de la Formación”, en el que moran los santos ángeles, cuyo príncipe es Metatrón. Pero también existen los demonios, que por su naturaleza extremadamente sensual se llaman “conchas”, y habitan en los planetas y otros cuerpos celestes, o en el reino del éter.

El cuarto mundo es llamado Olam Asiáh, el “mundo de la Acción.” Su sustancia consiste en la materia limitada por el espacio y perceptible a los sentidos en una multiplicidad de formas. Está sujeto a cambios constantes, las generaciones, corrupciones áridas, y es la morada del espíritu del mal.

Como el Talmud y el Midrash, el Zohar representa la visión optimista de que el mundo actual es el mejor. Así leemos :”Hubo mundos antiguos que perecieron tan pronto como llegaron a existir, eran sin forma, y fueron llamados chispas, así como el herrero dando martillazos sobre el yunque, deja que las chispas vuelen en todas las direcciones, estas chispas son los mundos primordiales que no pudieron continuar porque el Sagrado aún no había asumido su forma (de sexos opuestos – el Rey y la Reina), y el Mesías no estaba todavía en su obra”. (Zohar, III, 292b):


“El Sagrado, bendito sea, crea y destruye varios mundos antes de que se hiciera el que nos ocupa, y cuando este último trabajo estaba a punto de ser terminado, todas las cosas de este mundo, todas las criaturas del universo, cualquier edad que tuvieran antes de entrar en este mundo, estuvieron en la presencia de Dios en su verdadera forma, así podemos leer en el Eclesiástes: “Lo que ha sido, es lo que ha de ser; y lo que se hace, es lo que será hecho”.

Dado que los cabalistas han visto todas las cosas desde el punto de vista antropológico también transforman el mundo de los Sephiroth por las diferencias de género. El principio masculino, llamado Abba, es de color blanco y de carácter activo, apareciendo especialmente en la Sephirah (2)(Amor), sino también en la parte inferior de la Sephirah número tres en el lado derecho del Arbol. El principio hembra, por otra parte, tiene su origen en el principio macho, es de color rojo y de una naturaleza receptiva. Es principalmente visible en la Sephirah de la Justicia, pero está también en la parte inferior de la Sephirah número tres.

El signo del principio masculino es la “Y”, el de la hembra de la “H” en el nombre Divino YHVH. Lo que aprendemos es esto: los Sephiroth enseñan que todo lo que existe es imperecedero e igual que Dios. Como nada perece en el mundo, o es aniquilado por completo, significa que el Sello de la Divinidad se encuentra estampado en todos los seres. Dios como el Invisible y Eterno (Ain Soph) se convirtió en Visible e Inteligible por los Sephiroth; la mente humana puede llegar a El y se le puede conocer.

Arbol de la Vida sumerio

El Reino del Mal

Además del reino celestial de los Sephiroth de la luz o del bien, también hay un reino de los Sephiroth de la oscuridad o del mal. Frente a la Emanación suprema de la luz, el Adán (Hombre Primigenio), se erige como el rival del Belial Adán. Lo mismo es el caso con cada Sephirah de luz, se opone una Sephirah de oscuridad. De esta forma ambos están relacionados entre sí como la derecha a la izquierda; la luz-Sephirah forma el lado derecho, la oscuridad-Sephirah el lado izquierdo (Sitra Ajra). El reino de las tinieblas en el sentido espiritual se llama también el reino de Caín, Esaú y Faraón (Zohar, I, 55a). Al igual que el reino de la luz el de la oscuridad tiene diez grados.

A medida que el reino de la luz está habitado por espíritus buenos, así el reino de las tinieblas está habitado por espíritus malignos (o demonios). Su príncipe se llama Samael (ángel del veneno o de la muerte), y su esposa se ​​llama ramera o la mujer de la prostitución. Ambos son considerados por tener relaciones sexuales entre sí al igual que en el reino de la luz de Dios el rey tiene relaciones sexuales con Malchuth, la reina. A través de la influencia de los poderes malignos de la creación el mundo es continuamente molestado. Los hombres son seducidos a la apostasía de Dios, y por lo tanto el reino del mal crece y aumentan los demonios.

En el lenguaje figurativo del Zohar esta alteración de la Creación es descrita como si el rey y la reina se mantuvieran alejados el uno del otro y no pudieran trabajar juntos por el bienestar del mundo. Pero esta discordia es finalmente armonizada por el arrepentimiento, mortificación, la oración, la estricta observancia de las ceremonias prescritas y la armonía original de las cosas para que se restablezca de nuevo. Es preciso señalar sin embargo, que la enseñanza acerca de la oposición de los dos reinos pertenece a las doctrinas posteriores de la Cábala y su desarrollo pertenece al siglo XIII.


En el mundo Superior tienen lugar también grandes cambios con la llegada del Mesías.

El universo no estaba completo y recibió su última obra cuando fue formado el hombre, que es la cumbre de la Creación, y el microcosmos que une en sí mismo la totalidad de los seres. El hombre inferior es Adán. El hombre consta de alma y cuerpo. Aunque el cuerpo es sólo la cubierta del alma, sin embargo, representa el Merkaba (el trono-carro celestial). Todos los miembros del hombre tienen su significado simbólico.

Más grande que el cuerpo es el alma porque emana de “Soph”, tiene el poder de influir en el mundo inteligible por medio de canales y traer bendiciones al mundo inferior. El alma es llamada nephesh, “vida”, ruaj, “alma”, y neshamá, “espíritu”. Como neshamá, que es el más alto grado de bienestar tiene el poder de entrar en relación con Dios y el reino de la luz; como ruaj es el asiento del bien y del mal; como nephesh se conecta inmediatamente con el cuerpo y es la causa directa de sus funciones inferiores, los instintos y la vida animal.

Al igual que Platón, (en Orígenes, etc.) la Cábala muestra una pre-existencia del alma. Todas las almas destinadas a entrar en el cuerpo humano existen desde el principio, están vestidas con un traje espiritual que habita en su morada celestial y disfrutan de la vista del esplendor Divino de la Shejiná. Con gran renuencia el alma entra en el cuerpo, y el Zohar, II, 96b, nos dice: “el alma, antes de asumir un cuerpo humano, se dirige a Dios: “Señor del Universo, soy feliz en este mundo y no deseo ir a otro donde seré un esclavo y me expondré a todo tipo de contaminaciones””.

Aquí también, una vez más, nos damos cuenta de la influencia de las doctrinas platónicas y filonianas (de Filón de Alejandría). En su estado original cada alma es andrógina y se divide en hombres y mujeres cuando desciende a la tierra para habitar en un cuerpo humano. En el momento del matrimonio ambas partes están unidas de nuevo como estaban antes, y luego constituyen una sola alma (Zohar, I, 91b). Esta doctrina nos recuerda que “el alma lleva a su conocimiento con ella a la tierra porque todo lo que se aprende aquí abajo, ella ya lo sabía antes de entrar en este mundo”.(Zohar, III, 61b).

La doctrina de la Cábala siempre ha despertado interés desde los tiempos más remotos. No se sabe cómo esta doctrina, ya expuesta por los egipcios, los pitagóricos y Platón, entró en el misticismo judío. Sin embargo, es interesante conocer el destino del hombre y del universo según la versión dada por los cabalistas.

“Para volver a la Fuente Infinita de la cual emanó, es una condición absoluta del alma desarrollar en la tierra la perfección con los gérmenes que se implantaron en ella. Si el alma, después de haber asumido un cuerpo humano falla durante su primera estancia en la tierra para adquirir esa experiencia por la que desciende del cielo, y se contamina por el pecado, debe volver a habitar un cuerpo una y otra vez hasta que sea capaz de ascender en un estado purificado”.

Esta transmigración, sin embargo, se limita a tres veces. “Y si dos almas en su tercera residencia en los cuerpos humanos son aún demasiado débiles para resistir todas las ataduras terrenales y adquirir la experiencia necesaria, ambas serán unidas y se enviarán en un solo cuerpo por lo que pueden ser capaces de aprender conjuntamente aquello que eran demasiado débiles para hacer por separado”. Sucede a veces, sin embargo, que es la unidad y el aislamiento del alma, que es la fuente de la debilidad, y requiere ayuda para pasar a través de su libertad condicional. En ese caso opta por un compañero de un alma que tiene más fuerza y ​​mejor fortuna.

La más fuerte de las dos entonces se convierte, por así decirlo, en la madre, que lleva al enfermo en su regazo, y ella cuida de su propia sustancia, al igual que una mujer amamanta a su hijo. Esta asociación se denomina por tanto el embarazo (Ibbur) porque el alma más fuerte preserva la vida y alimenta a la compañera más débil.

El mundo, por ser una expansión de la sustancia propia de la Deidad, también debe compartir en última instancia la bienaventuranza que gozaba en su primera evolución, incluso el propio Satanás, el arcángel de la maldad, será restaurado a su naturaleza angelical, ya que él también procedía de la Infinita fuente de todas las cosas. Cuando el alma humana ha pasado a través de la libertad condicional, el Mesías aparecerá y el gran año jubilar comenzará, cuando todas las almas se hayan limpiado y purificado volverán al seno de la Fuente Infinita y el resto al el “palacio del amor” (Zohar, II, 97a).

Interpretación mística

El ingenio exegético de la Cábala es interesante para el teólogo. Pasando por encima de todo tipo de sutilezas de los tiempos pre-Zohar, es hora de considerar las actuaciones magistrales de los cabalistas. Según ellos, las letras, las palabras y los nombres de las Escrituras contienen misterios divinos de pensamientos maravillosos, místicos e ideas, símbolos significativos y los enigmas de los que dependen la continuidad del mundo. (Zohar, II, 99a).

Bienaventurados son los justos, los que buscan el verdadero sentido de la Ley.

Con el fin de obtener los misterios de las Escrituras los cabalistas emplean ciertos cánones herméticos, como por ejemplo:

La Gematria. Es decir, el arte de descubrir el sentido oculto del texto por medio de los equivalentes numéricos de las letras. Así, de las palabras hebreas והנה שלשה (vehineh sheloshah) traducido como “¡oh! Tres hombres estaban junto a El”, en Génesis XVIII:2, se deduce que estos tres fueron los ángeles Miguel, Gabriel y Rafael, porque la suma de las letras tienen el valor numérico de 701. (7+1= 8).

María de Gracia

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(derechos reservados-prohibida su reproducción)

Bibliografía:

-Bibliotheca Hebraea, Vol. II

-Bibliotheca Judaica, Libro IV

-“Conclusiones cabalísticas”, Pico de la Mirandola, año 1.486

-Bibliotheca Magna Rabbinicia, IV

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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