Lecanomancia (adivinación con agua y piedras)

“Hay cuatro Elementos de los que hemos dicho que debe existir necesariamente un conocimiento perfecto para operar cualquier cosa relativa a la Magia. Cada uno de estos Elementos tiene tres cualidades diferentes; constituyendo con cuatro el número doce, y pasando por el número siete al número diez, se llega a la unidad Suprema de donde dependen todas las virtudes y los efectos maravillosos”.

(“Filosofía Oculta, Libros I y IV”. Heinrich Cornelius Agrippa)

La Lecanomancia,  (del griego: Λεκάνη, plato + μαντεία, adivinación) es una rama de la hidromancia (adivinación con agua) desarrollada por los pueblos de la antigüedad en Mesopotamia, como muchas otras mancias que todavía siguen practicándose en nuestros tiempos, y que consiste en el arte de la adivinación mediante la interpretación de los sonidos, y las ondulaciones, que quedan en la superficie del agua de un cuenco cuando se arrojan piedras preciosas, o pequeñas piedras. El sonido de las piedras al llegar al fondo del cuenco, o de la fuente, junto con las ondas que formaban, eran interpretadas por los magos, o sacerdotes de los templos en la antigüedad, para dar respuesta a los consultantes sobre su futuro, o el de sus pueblos.

El arte de la “lecanomancia” tiene varios significados de acuerdo a las diferentes interpretaciones hechas por los eruditos sobre este tipo de artes adivinatorias. Algunos estudiosos describen estas artes como: “adivinación por el sonido que hacen las piedras preciosas, u otras piedras, al caer en un cuenco, o jofaina, lleno de agua”. Otros eruditos en cambio indican que la lecanomancia: “es un procedimiento adivinatorio que se lleva a cabo mediante la interpretación que se hace de las piedras semi preciosas, al caer dentro de una vasija, o jofaina, vacía, de cuello ancho y muy profunda”.

Y en otro tratado sobre estas artes encontramos que la lecanomancia es: “el arte de la adivinación del futuro por el análisis del agua que hay en una vasija. También se pueden añadir algunas piedras, o guijarros, al agua, e interpretar el sonido que hacen al caer, así como las ondas que producen en su caída”. Y en otro tratado mas moderno leemos: “la lecanomancia es un arte utilizado para la adivinación en un cuenco de agua mediante la meditación. En el agua pueden añadirse unas piedras, pero han de estar cubiertas por la misma. En el cuenco de agua se pueden añadir unas gotas de aceite virgen o de óleo de Petra (petróleo)”. Los óleos usados en estas artes eran consagrados, y previamente bendecidos por los sacerdotes de los templos.

Fresco de Pompeya – Italia – práctica de lecanomancia

La lecanomancia es una rama de la hidromancia (adivinación con agua), en la que también se utilizan gotas de aceite, u óleos, tal y como hacían los magos, y sacerdotes, babilonios en la antigüedad. Y según se puede leer en las tablillas de arcilla (año 2600 a.C.) encontradas en esa zona, también se podían echar unas gotas de aceite, o de óleo, o en su lugar unas piedras de ámbar, o semi-preciosas, o guijarros. Los eruditos señalan que para practicar esta técnica con agua y aceite, se usaba un cuenco muy específico que tenía que estar cubierto de grasa animal, y se arrojaba dentro una piedra con algún signo marcado o señal, y el adivino, o mago, contestaba a las preguntas del consultante, y la separación, o distancia, de las gotas de aceite en el cuenco daban la respuesta. Y los magos, y sacerdotes, también interpretaban los movimientos que hacían las gotas de aceite como respuesta a las preguntas.

En estas mismas tablillas se encuentran algunas instrucciones para practicar la lecanomancia inductiva, es decir: el mago, o sacerdote, a través de la meditación, o auto-hipnosis, analizaba las formas que iban tomando las manchas de aceite que se vertían en el agua, y de acuerdo a las formas, y a sus movimiento, éste daba una u otra interpretación. Normalmente se usaba el aceite añadido al agua cuando se hacían predicciones de futuro. También se practicaba la meditación con las ondas que formaban el agua mezclada con el aceite, ya que en la antigüedad no se limitaban a una sola forma de interpretación, sino a varias interpretaciones todas ellas derivadas de la genérica hidromancia.

Vasija etrusca – Casandra y la lecanomancia

Una de las variantes de interpretación en lecanomancia usada por los magos, y sacerdotes, era leer solamente los movimientos y tamaños de las gotas de aceite, o de óleo, que caían en el agua, e interpretaban cada pequeño detalle de las mismas, pero no del agua, ni sus ondas, sino solo de las gotas.Y para asegurar sus predicciones, los magos, o sacerdotes, se auto-inducían un estado hipnótico para poder adivinar el presente, pasado y futuro del consultante, y dar respuestas a las preguntas que le hacía. En algunas tablillas sumerias también se explican estos métodos de adivinación, y otros en los que sustituían harina por el aceite. En una de las ciudades estado de la antigua Sumeria se usaba un sistema de adivinación completamente diferente, y que todavía se clasifica como lecanomancia, mediante el cual un cuenco de agua era colocado sobre la cabeza de una persona fallecida. Al tercer día de estar posado el cuenco sobre esa cabeza, la familia del fallecido observaría el agua del cuenco para detectar las ondas, y éstas serían interpretadas para determinar el paradero del espíritu del difunto, si había encontrado la paz, o si todavía vagaba por el mundo de los vivos.

En los textos griegos y romanos, se encuentran multitud de recetas, y rituales, sobre las artes adivinatorias que abarcan prácticamente todas las que se conocen en la actualidad, y con muy ligeras variantes. Y a pesar del paso de los siglos los eruditos se encontraron con que estas mismas técnicas, o muy parecidas, se llevaban a cabo también por numerosos magos renacentistas, y se siguen practicando desde entonces hasta nuestros días.

Tazón de adivinación – artes tribales africanas – lecanomancia

A simple vista estos tipos de artes adivinatorias son fáciles de practicar ya que los materiales que se necesitan están a mano, o pueden encontrarse con facilidad. El problema en la actualidad vendría a la hora de hacer las interpretaciones correctas, ya que en la antigüedad la gente del pueblo consultaba a las hechiceras, o hechiceros, y a los magos, y sacerdotes, les consultaban los políticos, militares y personajes de muy alto rango social. Otros métodos de lecanomancia, además de utilizar los mismos productos básicos, eran que el intérprete, o mago, o sacerdote, invocara a algunos dioses, o deidades, relacionados con las artes adivinatorias para que el intérprete diera las respuestas adecuadas al consultante.

El agua, es uno de los principales elementos y dependiendo de donde provenga tiene un significado, u otro. La lluvia, el mar, y el agua de los manantiales juntas componen la división triádica universal del paisaje espiritual en el reino Superior, e Inferior, respectivamente. Estas correspondencias son muy evidentes ya que la lluvia viene del cielo (Superior), el mar está aquí sobre la tierra (Inferior), y el agua de las fuentes, y manantiales, emerge del mundo subterráneo. O lo que es lo mismo, y de acuerdo a los escritores griegos:

“La lluvia, viene del cielo, y la envían los dioses.

El agua del mar, la envían los dioses del mar.

El agua de los ríos la envían los dioses de la reencarnación.

Y el agua de los manantiales y de las fuentes,

Proviene del mundo inferior, del reino de los muertos”

Grabado en cilindro del dios sumerio Enki portando sus símbolos característicos: el ave, la cabra y las corrientes de agua. A Enki se le asocia con el mundo acuático, en el “Apsu”, un lugar situado en las profundidades de la tierra, donde fluyen “las aguas primordiales”.

El agua de los ríos es única ya que es un Elemento que se repone continuamente gracias a otras fuentes, tanto celestes, como subterráneas, y al final, todas esas aguas acaban desembocando en el mar. El agua simboliza entonces el canal simbólico que conduce, y conecta, a los tres reinos espirituales, pero también a los terrenales. El agua de los ríos fertiliza la tierra, y ésta proporciona sus alimentos a los hombres, ya que el agua dulce es fuente indispensable para la vida en la tierra. El agua dulce sobre la tierra estaba directamente asociada con los dioses de la antigüedad, desde los sumerios a los griegos, pero también con el plano espiritual, ya que ésta representa el viaje del alma a través de los ciclos de la vida, de la muerte, y del renacimiento, o resurrección.

Cuenco para lecanomancia – Nigeria – yoruba tribal

En la Europa medieval, la lecanomancia se practicaba usando cuencos transparentes llenos de agua para determinar el futuro, y de esta forma poder ver la trayectoria de las piedras, o guijarros, desde la superficie hasta que tocaban el fondo. Esta práctica es una ligera variación de las formas de adivinación ancestrales cuando se usaban solamente cuencos de arcilla, o de piedra, o de algún metal como el cobre.

Otras formas de lecanomancia a lo largo de la historia de la humanidad, han sido dejar caer una roca en el agua de algún lago, o estanque, e interpretar las ondas que ésta formaba en la superficie. Con este sistema de adivinación, la creencia era que los demonios entraban en el agua al mismo tiempo que la roca, y enviaban mensajes a través de las ondulaciones  que debían ser interpretadas por el mago, o sacerdote, con el fin de dar respuesta a las preguntas que hacían los consultantes.

Oleo de Petra

Algunos métodos del arte de la lecanomancia son muy antiguos, aunque todavía se siguen usando gracias a la sencillez de los útiles que se necesitan. Se usaba normalmente aceite de oliva virgen, u óleo de la antigua ciudad de Petra, mas espeso y oscuro, con el que se encendían las lámparas y las antorchas.

Rituales para la adivinación

Después de rodearse tanto el intérprete como el consultante de silencio, y llevar a cabo unas oraciones, o meditaciones, se coloca sobre una base fija un cuenco de agua de río, de fuente, de manantial, o de lluvia, y al lado un recipiente con aceite de oliva, o con óleo de Petra. Tanto el consultante como el intérprete deben estar mirando al cuenco, es decir: sentados uno frente al otro. El consultante entonces preguntará sobre su futuro. Y el intérprete, o mago, o sacerdote del templo, después de sus oraciones, o meditación, verterá un poco de aceite (u óleo) en el agua del cuenco (la cantidad que quepa en una pequeña cuchara sería suficiente), e inmediatamente el aceite, o el óleo, se elevará desde el fondo del cuenco y flotará en la superficie. Y el mago lo interpretaba de la siguiente forma:

-Si las gotas de aceite se dividían en dos secciones, se interpretaba como que habría conversaciones muy pronto. O si se trataba de respuestas concretas, éstas podrían ser negativas.

-Si las gotas de aceite, u óleo, formaban un anillo, y no se rompía, significaba que el consultante iba a hacer muy pronto un viaje de negocios muy rentable. Si se trataba de salud, se interpretaba que los enfermos se iban a recuperar. O si se trataba de una respuesta positiva/negativa, ésta sería positiva.

-Si las gotas de aceite en el agua mas pequeñas emergen de una gota mas grande, significa embarazo. También son buenas noticias para los enfermos ya que auguran recuperación de la salud.

-Si las gotas de aceite se extienden poco, y no hay formas concretas en las mismas, entonces significa que los problemas están por llegar.

-Si las que flotan en la superficie del agua son muchas gotas de aceite pequeñas, pero sin formas concretas, significa que el consultante pronto recibirá dinero, o hará buenos negocios.

-Si las gotas de aceite, o de óleo, forman una media luna, o una estrella, significa muy buena suerte y gran fortuna para el consultante.

Lecanomancia – tribal yoruba – Nigeria

Variaciones en la interpretación

Hay también algunas variaciones muy antiguas que se siguen practicando y son tan populares como sencillas:

-Se necesita un cuenco transparente, de cristal, para ver el trayecto que hacen las gotas de aceite. Cualquier clase de aceite es buena siempre y cuando no haya sido nunca antes usado. El aceite de oliva, el de coco, el de girasol, o cualquier otro aceite virgen, serán adecuados.

Se puede predecir el futuro de acuerdo con las siguientes indicaciones:

– Se echan en el cuenco de agua dos gotitas de aceite para preguntar por asuntos del corazón

– Tres gotas de aceite para preguntar por los negocios

– Cuatro gotas de aceite para preguntar sobre asuntos del campo, del hogar, pero también para la fertilidad.

Interpretación:

– Si después de echar las gotas de aceite en el cuenco de agua, éstas flotan y permanecen unidas en una sola gota, o forma, entonces la respuesta a la pregunta sería positiva.

– Si las gotas de aceite se separan, y permanecen sin mas variaciones, se consideraría una respuesta negativa.

En el Antiguo Testamento aparecen numerosas citas sobre las artes de la adivinación que eran populares en esos tiempos, e incluso algunos de los profetas hacían buen uso de las mismas. En los foros de la Enciclopedia Católica encontramos el siguiente texto:

“Pregunta: ¿Puede decirse que José, fiel siervo de Jehová, practicaba la adivinación con una copa especial de plata, como parece indicar el “Génesis 44:5“?

Respuesta: No hay motivo para creer que José en realidad haya practicado ninguna forma de adivinación. La Biblia muestra que él sabía la verdad sobre el uso de las artes mágicas para conocer el futuro. Anteriormente, cuando se le pidió que interpretara los sueños del Faraón, repitió varias veces que solo Dios puede anunciar el porvenir. De ahí que el propio Faraón reconociera que había sido el Dios de José —el verdadero Dios, y no poderes ocultos— quien le había revelado a éste acontecimientos futuros (Génesis 41:16, 25, 28, 32, 39). Más tarde, en las Tablas de la Ley que dio a Moisés, Jehová prohibió el uso de la magia o la adivinación, confirmando así que solo Él tiene la capacidad de predecir el futuro (Deuteronomio 18:10-12).”

María de Gracia

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Bibliografía:

-“Fortune-Telling in Mesopotamia”. Univ. of Chicago. E. Reiner (1960)

-“Lecanomancy. The Encyclopedia of the Psychic World”. Harper Collins pags. 384-385

-“Encyclopedia of Occultism and Parapsychology”

-“The Encyclopedia of Jewish Magic and Mysticism”. G. W. Dennis

-“The Encyclopedia of Witchcraft in the Western Tradition”

-“Filosofía Oculta, Libros I y III”. H. Cornelius Agrippa

-Antiguo Testamento: (Génesis 41:16, 25, 28, 32, 39” – (Deuteronomio 18:10-12).

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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