Los pozos y manantiales sagrados

Manantial en el Santuario de Apolo – Oráculo de Delfos – Grecia

El agua siempre ha sido una de las necesidades básicas de la vida en el mundo, por lo tanto, siempre ha estado considerada como una sustancia imprescindible para la supervivencia. Y quizás por eso mismo, desde la noche de los tiempos, algunas de las fuentes, o pozos, de donde manaban las aguas, empezaron a ser considerados como curativos y milagrosos, ya que la creencia popular mantenía que algunos de esos pozos, o fuentes, o manantiales, habían sido bendecidos por los dioses, dependiendo de la mitología del país, y que, unos siglos después, con la llegada de los primeros cristianos la mayoría de esos mismos pozos pasaran a tener el nombre del profeta, o santo, que lo hubiera visitado, o empezara a llevar el nombre de alguno de los siete Arcángeles, tal y como figura en las sagradas escrituras hebreas y cristianas.

Desde la Edad de Bronce (años 1.500-900 aC. en Europa) en adelante, la tradición decía que las aguas de algunos de estos pozos, y manantiales, tenían poderes curativos, y la gente peregrinaba hasta ellos para recobrar su salud, tanto para si mismos, como para sus familias, y hacían ofrendas, o recitaban rituales, y dejaban regalos alrededor del pozo, para, a continuación, beber agua del mismo, o bañarse en él, y llevarle al enfermo a su casa ese agua para que bebiera, o se mojara con ella, y recuperase la salud. Esta clase de pozos, y manantiales, desde entonces, estaban ya considerados como “pozos sagrados”, incluso mucho antes de aparecer los primeros cristianos.

Manantial de la diosa celta Danu

Hay una creencia muy arraigada desde la noche de los tiempos sobre que en el nacimiento de algunos ríos, o pozos, algunos dioses de las mitologías habían bendecido esas aguas en concreto para ayudar a la curación de los hombres, tanto de sus cuerpos, como de sus almas. De ahí que la mayoría de los pozos sagrados precristianos llevaran los nombres de los dioses de sus correspondientes mitologías, como es el caso del río Danubio, en su nacimiento, llamado así en honor de la diosa celta de las aguas y la sanación, Danu. El río Sena en París lleva también el nombre de la diosa de las aguas, y de la curación, galo-romana, Secuana.

Diosa galo-romana de las aguas, Secuana

Sin embargo el río, o pozo, más famoso para curaciones se encuentra en Lourdes, Francia, y está dedicado a la Virgen María. Se han comprobado sesenta y seis mil curaciones en las aguas de la gruta y se tiene constancia de unas cincuenta curaciones por mes. Otra fuente de salud se encuentra en las termas del antiguo santuario de la diosa Minerva en la ciudad de Bath, Inglaterra, y que, posteriormente a la invasión romana, fue dedicado a la diosa de las aguas celta, Sulis. Las termas ya eran muy famosas en aquellos tiempos debido a las grandes propiedades curativas de sus aguas.

Gruta de Lourdes, Pirineos franceses

Desde siempre ha habido pozos y manantiales considerados de aguas medicinales, y curativas, en todas las religiones y mitologías, como la hindú, la egipcia, la maya, la celta, y por último la cristiana. Una de las diosas celtas más populares se llamaba Coventina, y estaba considerada como la diosa de las aguas de la abundancia, y de la fertilidad. Pero después de Jesucristo, muchos de estos pozos fueron bendecidos por profetas, y santos cristianos, y aunque algunos de ellos conservaron la fama de sus propiedades curativas y milagrosas, aunque ahora ya con el nuevo nombre del santo que lo había visitado, otros, como los de la diosa Coventina, se convirtieron en pozos de los deseos puesto que los cristianos acabaron con la costumbre que tenían los paganos de tirar animales al fondo del pozo para ganarse los favores de la diosa, y lo sustituyeron por arrojar monedas, o velas flotantes, en el agua, para atraer a la buena suerte, y pedir algún deseo.

Coventina – fachada de la iglesia Notre Dame la Grande en Poitiers, Francia

También eran muy populares en casi toda Europa unas hadas, o espíritus femeninos, protectoras de las aguas sagradas de los manantiales, y los ríos, llamadas Melusinas, en cuyas aguas se llevaban a cabo todo tipo de invocaciones, y que, a partir de los primeros cristianos, algunos manantiales, y pozos, conservaron los nombres originales paganos, pero pasaron a convertirse en pozos de los deseos, tal y como ocurrió con los de Coventina.

La práctica antigua de la búsqueda de la salud y de la buena suerte por medio del agua mientras se hace alguna invocación, u ofrenda, sigue siendo algo muy popular entre todas las religiones y todavía sigue vigente. La universalidad de los pozos y los manantiales demuestra que se trata de algo más que una práctica religiosa. La atracción que ejercen sobre los seres humanos este tipo de pozos curativos está muy arraigada en todas las culturas, incluso hoy en día quizá para buscar esperanza, además de curación, ya que se trata de un culto mucho más antiguo que el cristianismo puesto que se tienen noticias de que fue traído desde las tierras de Oriente por las primeras tribus arias que emigraron hacia Occidente pasando a lo largo del Mediterráneo hasta la costa Atlántica.

“Pitia – pitonisa de Delfos – Grecia (John Collie, 1891)

Uno de los manantiales más famosos de la antigüedad se encuentra en Delfos (antigua Pitón), Grecia, el cual en un principio estaba considerado como un pozo sagrado, y se encontraba a la sombra de unos árboles en los que los peregrinos colgaban regalos, y se hacían ofrendas, y peticiones, al dios Apolo. En las mismas instalaciones del Santuario se encontraba el Oráculo, una sima en la tierra de la que salía humo cada vez que la Pitonisa (o Pitia) echaba algunas hierbas, o sustancias, o simplemente agua, con el fin de interpretar las respuestas que daban los dioses a las preguntas que le habían hecho.

En el norte de Europa y entre los celtas, los druidas llevaban a cabo rituales de sanación y peticiones en algunos pozos que según la tradición también habían sido visitados por los dioses. Todavía quedan ruinas de algunos templos erigidos alrededor de un manantial, así como piedras, ofrendas, y esculturas, además de los rituales de las ceremonias hechas por los druidas, y que todavía se siguen practicando en algunos lugares donde las tradiciones celtas siguen vigentes. Pero también nos encontramos con que algunas de estas antiguas tradiciones se han mezclado a través de los siglos con los rituales, y oraciones, de los primeros cristianos, y es muy difícil encontrar el ritual original que era llevado a cabo por los paganos.

Pozo sagrado de Santa Brígida – Liscannor – Irlanda

Sin embargo, y de acuerdo a las tradiciones que han pasado de generación a generación, y a las ruinas que se han encontrado en algunas excavaciones, se puede comprobar que los ceremoniales entre algunas religiones paganas, y cristianas, y los practicados en países más lejanos, son muy parecidos. El más popular es cuando los peregrinos, al llegar a la gruta, o manantial, deben dar vueltas al pozo tantas veces como lo consideren, pero de rodillas, y siempre de este a oeste, siguiendo el movimiento del sol, mientras recitan sus oraciones, y peticiones, acompañados de lamentos y quejidos. Al final de las rondas, cada peregrino acumulará una cantidad de piedras que coincida con el número de oraciones que haya rezado con el fin de que los ángeles bajen a contarlas, y concedan primero los favores a los peregrinos que hayan amontonado más cantidad de piedras (y oraciones), y dejen para el final al peregrino que haya amontonado menos cantidad de piedras. El peregrino después bajará al pozo y se introducirá en el manantial, o la fuente, y se mojará la frente y las manos, después de lo cual, el dolor, y la enfermedad, deberían empezar a desaparecer.

Manantial sagrado para recuperar la salud de Santa Irina Rostovsky en Kondakova – Rusia

En algunos pozos hay antiguos monumentos de piedra y el ritual a seguir es que los ojos del peregrino deben mantenerse fijos en ellos mientras recitan las plegarias, o hacen sus peticiones. Después, el peregrino puede beber agua del pozo y mojarse con ella la frente y el pecho, y ofrecer un regalo al dios/a de la fuente. Este tipo de rituales varían muy poco de un país o mitología, a otra, y de Oriente a Occidente. En algunos de estos pozos, sobre todo en los países del Este de Europa, los peregrinos ponían un pañuelo, o paño, de color para que ondeara con el viento, y para que todos los demás lo vieran, en agradecimiento al dios de las aguas curativas, o al santo, o Virgen, a que estuviera dedicado, así como para mostrar al diablo, y a los malos espíritus que rondaban estos lugares, que en ese sitio no tendrían poder para dañar a nadie que estuviera rezando, ni podrían atormentarlo con dolores como habían hecho hasta ahora.

“Pozo sagrado del Cáliz (o Grial)” – Gales, Inglaterra

Los Siete Arcángeles de los pozos

Las primeras referencias escritas pre-cristianas, y cristianas, que tenemos están relacionadas con un sistema para crear pozos sagrados por siete Arcángeles, y las encontramos en el primer Libro de Enoch, que no pertenece a parte del canon judío, pero que es frecuente en la tradición judaica, y en el que nos explica los arcángeles que componen ese grupo, así como los relativos a los días de la semana: Gabriel (para el domingo), Miguel (para el lunes), Raphael (martes), Uriel (miércoles), Barachiel (jueves), Ramiel (viernes) y Sariel (sábado). Si bien este libro hoy no es canónico en la mayoría de las iglesias cristianas, éste fue citado explícitamente en el Nuevo Testamento (Carta de Judas 1: 14-15), así como por muchos de los Padres de la Iglesia. La Iglesia ortodoxa de Etiopía mantiene que se trata de un libro canónico.

Un icono de la iglesia ortodoxa del Este de los “Siete Arcángeles”. De izquierda a derecha: Jegudiel, Gabriel, Selaphiel, Miguel, Uriel, Rafael, y Barachiel. Debajo de la mandorla de Cristo Emmanuel hay representaciones de Querubines (en azul) y Serafines (en rojo).

En la tradición copta ortodoxa los siete arcángeles son nombrados como Gabriel, Miguel, Rafael, Suriel, Sedakiel, Sarathiel, y Ananiel, y los nombres varían dependiendo de las diferentes iglesias y sus correspondientes escritos sagrados. Otras tradiciones de los primeros cristianos indican que puesto que cada pozo, o manantial, es un enlace directo con el Arcángel que lo ha creado, se trataría de una fuente de energía que debe usarse para la contemplación, la meditación, pero también para pedir la sanación del cuerpo y del alma. Cuando se necesiten estos favores de los pozos sagrados, conviene visitar el pozo apropiado y solicitar al ángel del día de la semana en el que hagamos la petición, además de seguir los rituales de oración habituales.

Siendo los arcángeles tradicionales de los siete planetas: Miguel, Gabriel, Samael, Rafael, Sachiel, Anael y Cassiel, también lo serán de cada día de la semana, por el mismo orden, y de cada uno de los siete pozos que abrieron en la tierra para ayudar a los hombres.

“Libro I de Enoch”

María de Gracia

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Bibliografía:

-“The number seven” H.P. Blavasky

-“Dictonary of Angels” – Gustav Davidson

– “Ortodox Church” – Lives of the Saints

-“Libro de Enoch, I ” – (Los Angeles de los pozos sagrados)

– “The Grail: From Celtic Myth to Christian Symbol” . R. Sherman Loomis

-“Jewish Encyclopedia” – Seven Sacred Wells

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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2 Respuestas a Los pozos y manantiales sagrados

  1. Monica dijo:

    Hola Maria
    Gracias de nuevo por todos los articulos tan interesantes que escribes!
    Se sabe donde estan cada uno de los siete pozos de los arcangeles?
    Gracias y un saludo
    Monica

    • Hola, Mónica:

      Gracias a vosotros por leer mis artículos. Las diferentes tradiciones, paganas, pre y cristianas, hacen referencia a la existencia de algunos pozos bendecidos por los ángeles y después por los santos, tal y como explico en el artículo, pero la mayoría de ellos fueron destruidos en las guerras, y otros por los terremotos y los deslaves de tierras. Se sabe donde estaban algunos, pero la orografía en los países ha cambiado mucho desde entonces, y ya no existen esos manantiales, y tampoco había, ni hay, pruebas que demuestren que allí hubo alguna vez un pozo. Excepto el de la Gruta de Lourdes que es el único que todavía sigue funcionando, y con muy buenos resultados tal y como publican las estadísticas de las visitas de los enfermos.

      Un saludo muy cordial,

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