Merkabah (el Carro)

“Hay un ángel que está sobre la tierra, pero cuya cabeza llega a las criaturas vivientes….. Su nombre es Sandalfón. Él es más alto que sus vecinos en la medida de unos quinientos años de viaje . Y se pone de pie para hacer girar las ruedas del (carro) Merkabah de su Maestro “- (TB Haggigah, 13b).

Merkabah, también escrito Merkava (del Hebreo antiguo: מרכבה, carroza), es un vehículo de luz divina utilizado por los maestros para entrar en contacto primero, y después poder llegar a los reinos superiores. El significado de la palabra traducido del Hebreo es: “Mer”, luz; “Ka, espíritu y “Ba”, cuerpo. Mer-Ka-Ba significa entonces espíritu y cuerpo rodeados de campos rotatorios de luz, es decir: ruedas dentro de las ruedas espirales de energía como en el ADN humano, que transportan el espíritu/cuerpo de una dimensión a otra.

En la antigua tradición precristiana la Merkabah estaba considerada como el flujo de los campos de energía, así como la energía que rodea el cuerpo humano. Es decir: la fuerza de la vida. Esta energía, invisible al ojo humano, existe en todo el universo en grandes cantidades. La energía entra en el cuerpo a través de la parte superior de nuestra cabeza, y fluye a través de nuestro cuerpo de forma contínua. A partir de ahí empieza a fluir dentro de ocho núcleos centrales, conocidos como “chakras”, cuya palabra sánscrita significa: “rueda girando”, debido a la apariencia que tienen estos complejos flujos de energía. Si hacemos caso de la tradición egipcia tendríamos que tener en cuenta que habría trece chakras, tal y como se les llamaba entonces a los diferentes centros de energía.

Estrella de Leonardo Da Vinci

A partir de las líneas energéticas principales (chakras) hay ramificados algunos afluentes menores llamados: “meridianos”, y son los que llegan a cada célula de nuestro cuerpo. Tenemos un campo que rodea nuestro cuerpo como resultado de los meridianos y el flujo de la Merkabah. Y es ahí donde podremos encontrar el campo del aura. El campo aúrico es un campo de energía en forma de huevo, u ovalado, que rodea nuestro cuerpo desde los pies hasta la cabeza, y que cambia de color de acuerdo a nuestros sentimientos y emociones. Después del campo aúrico nos encontramos con cientos de campos electromagnéticos que tienen formas geométricas exactas. Cada uno de estos campos se compone de tres campos idénticos con el mismo tamaño y forma. Con ello sintonizamos con el campo electromagnético de la tierra ya que ella, y nosotros, nos movemos en sintonía, y la falta de esta sintonía podría ser la causa de algunas de nuestras enfermedades o perturbaciones.

El uso de la Merkabah para sanación y equilibrio

La filosofía y la aplicación de la Merkabah pueden usarse también como sanación, y meditación, tal y como se ha hecho desde la noche de los tiempos por los pueblos hindúes mediante el uso, y desarrollo, del “Praná”, (o Prana), palabra sánscrita que significa: “aire inspirado”, basándose en el convencimiento de que esas energías de la Merkaba afectaban al cuerpo humano, y éste se desestabilizaba creando algunas enfermedades que podrían curarse usando debidamente estas técnicas ancestrales.

En sanación el “campo Prana” se encuentra en la estrella tetraedo, (una Estrella de David tridimensional) ya que se dice que una persona es capaz de hacer girar los tres campos en direcciones opuestas utilizando la antigua técnica Prana (aire inspirado), creando de esta forma un campo de energía de aproximadamente dieciséis metros, y que es nuestra luz corporal, es decir: la Merkabah.

Los amuletos Merkaba son cristales en forma de dos pirámides entrecruzadas, y se consideran como el símbolo de la unión del corazón, la mente y el cuerpo, pero, al mirar con atención al amuleto, éste parece ser una sola pirámide. La estrella de David podría significar lo mismo, aunque otras teorías indican que esta estrella simboliza la unión de los dos mundos (el de Arriba, y el de abajo).

Amuleto de cuarzo-cristal con forma de dos pirámides y base triangular, una de ellas invertida. En esoterismo esta figura está asociada a Merkabah

Macrocosmos-Microcosmos (estrella de David en el centro)

Los beneficios que se obtienen aplicando las filosofías de la Merkabah son muy variados, ya que están consideradas como poderosos instrumentos de protección, además de sanación, debido a que con esta antigua técnica de respiración (Prana), el cuerpo humano es capaz de canalizar el flujo de energía que le ayuda a restaurar el equilibrio natural entre su cuerpo y el universo. El buen uso de estas técnicas Prana fortalece las habilidades naturales del ser humano, pero también ayuda al crecimiento espiritual facilitando el camino para conectar con el yo Supremo, o con uno mismo, pero en un nivel más elevado. Estas prácticas sanadoras y protectoras de la Merkaba están basadas en la creencia de que Prana es un instrumento que puede ser usado para entrar en otras dimensiones. Estas filosofías no deben ser llevadas a cabo sin un guía lo suficientemente preparado como para convertirlas en beneficiosas, y muy especialmente si tenemos en cuenta que en realidad son bastante más complejas de lo que se podría leer en los textos publicados.

El misticismo de Merkabah

El misticismo de la Merkabah (Merkavah) (o misticismo del Carro) empieza en los estudios y enseñanzas del misticismo temprano judío, (años 100 aC – 1.000 dC), y está centrado en algunas visiones, tales como las que se encuentran en el libro de Ezequiel (capítulo primero), o en la literatura Hekhalot (Palacios), sobre historias de ascensos a los palacios celestiales, y visitas al Trono de Dios. El corpus principal de la literatura de la Merkabah se compuso en Israel en el período 200-700 AD, aunque las referencias posteriores a la tradición del Carro también se pueden encontrar en la literatura de:”Chassidei Ashkenaz” en la Edad Media. Un texto importante de esta antigua tradición es el: “Ma’aseh Merkabah” (Obras del Carro).

“La visión de Ezequiel” – grabado de Matthäus Merian (año 1.670)

Gran parte de esta antigua creencia sobrevive en la mística judía moderna cuyos representantes conocidos, como por ejemplo: Hasidim, se encuentran en Rusia, Polonia y Hungría en un período comprendido entre los siglos VII y XI, pero la investigación llevada a cabo en los tiempos actuales ha demostrado que las raíces de la Merkabah se remontan a mucho tiempo antes hasta llegar al culto mitráico (dios Mitra) cuando, y hasta este momento, se cree que tuvo su origen. Mitra es de origen persa y estaba considerado como el dios del sol (2.000 años aC.), según un tratado firmado entre el pueblo hitita y el de mitanni en el año 1.400 antes de C..Posteriormente, y con la invasión romana, los soldados llevaron el culto del dios a Roma, entre los siglos primero y cuarto de nuestra era, cuya religión, el mitraísmo, se hizo muy popular entre los componentes del ejército. La antigüedad de este culto era desconocida hasta que aparecieron los tratados entre esos dos antiguos reinos, además de los diarios de campamento de los ejércitos en su regreso a Roma. Pero en el año 391 de nuestra era (AD), el emperador Teodosio declaró ilegal esta religión y ordenó cerrar todos los templos que había abiertos dedicados a su culto a lo largo del imperio.

La Merkabah también se menciona en los escritos de la religión preislámica Yazidi, considerada la más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 2.000 antes de C., y que entonces se extendía por algunos países de Oriente Medio. En esta religión nos encontramos con textos en los que dicen: ” Y Dios vino a la tierra acompañado de cuatro ángeles, los ángeles son: “viento, tierra, agua y fuego”, y Dios empezó, desde ese momento, a dar vida a los océanos, y subido en su “merkeb” (carro), Dios observaba su creación en la tierra y después creó al primer hombre al que puso de nombre Adán. También creó y dio vida a siete planetas, entre otros”.

Relieve en piedra: dios Mitra (iz), rey Ardeshir II (Artajerjes) (c), el dios persa Ahura Mazda (dra.) entregando el poder al nuevo rey – siglo IV AD

Debido a la evidente relación con los judíos antiguos, y los cristianos, tendríamos que prestar más atención a la religión persa/romana del mitraísmo, puesto que ahí estarían los orígenes de la Merkabah. Las tradición dice que la adoración al dios del Sol Mitra, se encuentra también en la religión india védica, hasta que los persas (actuales iraníes) se separaron de sus hermanos indios, y Mitra empezó a llamarse: Mihr o Mithra, en la lengua persa (farsi). En el año 1.500 antes de Cristo la adoración al dios Mitra había llegado al cercano Oriente, en el antiguo reino de Mitanni, y que en esos años ocupaba la zona norte de la actual Siria. Pero Mitra también era adorado por el antiguo reino Hitita, tal y como se puede ver en las tablillas Hitita-Mitánnicas encontradas en Bogaz-Köy (Turquía), donde hay constancia de que el antiguo reino de Mitanni incluyó a Mitra, Varuna, e Indra entre sus dioses, todos ellos también encontrados en los textos védicos.

El dios Mitra hindú conocido también como Itu (Mitra-Mitu-Itu)

Sin embargo el profeta Ezequiel (Jerusalén, 622-Babilonia, 570 aC) hace referencia en sus escritos a la Merkabah añadiéndola al imaginario hebreo de entonces. Los comentarios que añadió a los capítulos fueron compuestos por él, (desde el 1:4-26), para referirse al trono-carroza de Dios como un vehículo de cuatro ruedas conducido por cuatro Querubines, cada uno de los cuales posee cuatro alas y cuatro caras, uno la de un hombre, otro la de un león, otro la de un buey, y el último la de un águila. Y, posteriormente, basándose en la mística judía de los escritos del profeta, los jinetes, el carro y los mitráicos, se impusieron sobre las interpretaciones de los hebreos originales, y, combinándolo todo con el neoplatonismo, empezó a evolucionar esta rama de la mística judía que ocupa gran lugar en el Talmud, y los Midrashim, influyendo de forma especial en la Cábala medieval, así como en los principios de la moderna Hasidim.

“1:4 Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, 
1:5 y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre. 
1:6 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. 
1:7 Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido. …………” (Ezequiel, 1:4-26)

Arcano Mayor – El Carro VII

La Merkabah también está considerada como un estado de conciencia que deberíamos haber alcanzado desde hace miles de años, y mediante esta sagrada geometría, entendemos que somos uno con el todo, y que el todo es uno con nosotros. En la Biblia se la menciona como el vehículo del ascenso, o rescate. Este cuerpo de luz está diseñado con el objeto de permitirnos pasar a través de las dimensiones, y comunicarnos con los diferentes universos donde haya un campo de energía que envuelva a cada elemento de la Creación. Su naturaleza es cristalina y geométrica; la interrelación de estos campos en el universo proveen de orden y armonía a su estructura. La forma humana irradia en su totalidad este campo desde el momento de su concepción. La sabiduría y comprensión de estos campos fue entregada por Dios a los hombres en el libro de Raziel, y la Cábala,  a través de lo que se llamó “geometría sagrada”. Se accede al mismo a través de claves geométricas específicas: estrella pentagonal, tetraedro, octaedro, dodecaedro y comandos de velocidad que aceleran o desaceleran dicha Merkabah (carro).

Significado simbólico de Merkabah

Hay un libro titulado: “Ma’aseh Merkabah” ( מעשה מרכבה), que contiene unos textos místicos escritos en el período gaónico (esplendor) donde están condensados una colección de himnos recitados por los que descienden para repetir en su ascenso. Este libro forma pate de la tradición del misticismo de la Merkabah y de la literatura Hekhalot.

El libro “El Trono Celestial” (Ma’aseh Merkabah), trata de la sabiduría relacionada con el Celestial Carro del Trono, tal y como indica el profeta Ezequiel en sus escritos. También habla de los querubines que acompañaban a Dios en el Carro atravesando las ardientes nubes. A una edad más tardía la visión de Ezequiel se convirtió en un misterio sagrado conocido con el nombre de Merkabah, pero ya en los tiempos de Ben Siraa (Eclo. Xlix.8). La antigua Mishná establece la norma de que la Merkabah no debe enseñarse a cualquiera a menos que sea sabio y capaz de deducir el conocimiento a través de la sabiduría (gnosis) de si mismo (Hag. II-1 y ss).

Los misterios de la Merkabah, y que primero estuvieron en propiedad exclusiva de los “iniciados”, (Esenios), se han conservado en la literatura de Enoc en los siglos precristianos, y en el Hekalot de la época geónica. Parte de esas enseñanzas se han introducido también en algunos textos antiguos, tal y como el Testamento de Abraham, además de las descripciones de los siete cielos con sus huestes de ángeles y los diferentes mundos, y el trono divino por encima de todo ello. De acuerdo a estos antiguos textos es especialmente significativa la naturaleza de guerrero de los ángeles que rodean al Trono-Carro, ya que aparecen echando llamas ardientes de sus ojos, y cabalgando en carros de fuego (Zacarías, VI:1-8), y armados con espadas, también de fuego, con el fin de poder atravesar las nubes, y los árboles, y para defenderse deben proveerse de amuletos, o sellos, con misteriosos nombres (Hekalot, 1CXVII-XXX).

Parte de los manuscritos del Mar Muerto – Enoch – misticismo hebrero -Merkabah (200-150 aC)

Las experiencias espiritistas a través de ritos místicos tuvieron su origen en Persia, y en algunos antiguos textos se describen las ilusiones ópticas, y acústicas, en las que la auto-sugestión se manifestaba como si fueran realidades, y, al mismo tiempo, se afirma que en el estado de éxtasis provocado por canciones mágicas, el alma estaría rodeada por una Merkabah (carro) de luz y éter, en el cual se contemplan las cosas del cielo en la luz reflejada desde Arriba.Teniendo en cuenta algunas tradiciones, y difererentes prácticas, con mucha más fuerza creció el celo de los místicos, tal y como se evidencia en la forma renovada de la Cábala, que se prestó a la tradición de la Merkabah, y a todas las visiones extáticas, y operaciones místicas, relacionadas con esta nueva vida. De las enseñanzas del Libro de Raziel, y la Cábala, hay muchas pruebas.

Todas estas experiencias, y textos, sirvieron para que la mística hebrea no buscara ninguna explicación racionalista, sino que los tomó tal y como eran, con el misterio que llevaban dentro, con todas sus fantasías extrañas e inexplicables. Ellos no buscaban explicación porque estaban seguros de que no necesitaban ninguna explicación ya que su instinto les decía que la Merkabah representaba el anhelo humano en la visión de la presencia divina y su relación con El. Y para los místicos alcanzar este fin era la cumbre de toda la vida espiritual. Los textos de Ezequiel eran para la mística hebrea una apertura real, una revelación de los secretos más íntimos e impenetrables encerrados en la interrelación de lo humano y lo divino. Fue entonces interpretado como una especie de apertura-divina, como un regalo para el hombre. La puerta estaría abierta de par en para para que el hombre, por invitación de Dios, pudiera llegar al secreto que anhelaba y buscaba. Esta idea es el factor supremo en la vida mística de todas las religiones. El alma se insta a buscar la unión con Dios sólo porque siente que Dios ha ido por primera vez, por su cuenta, y sin ser invitado, a buscar la unión con él. El movimiento humano, desde dentro, no es mas que una respuesta a un movimiento divino más grande que viene del exterior. La llamada ha llegado, y la respuesta saldrá a su encuentro.

El Carro (Merkabah), es, por lo tanto, una especie de “vía mística” que conduce a la meta final del alma. O, más precisamente, es el “instrumento” místico del vehículo por el cual alguien puede llegar a lo invisible, a lo que el ojo humano no puede ver. Pero para alcanzar ese estado y poder llegar al objetivo espiritual indicado, se precisa disponer de un alto nivel de idoneidad moral y religiosa, tal y como se necesita para adentrarse en la sabiduría de la Merkabah, algo común en la mística de todas las religiones. La vida humana, el yo, consciente e inconsciente, deben ser moldeados y desarrollados de cierta forma muy concreta: debe haber educación, moral, física, emocional, además de un ajuste psicológico de los estados mentales, ya que: “la mística se manifiesta no sólo como una actitud de la mente y el corazón, sino también como una forma de vida orgánica”.

María de Gracia

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Bibliografía:

-“Yezidism: historical roots” – T. Reshid

-“Merkabah-Sandalfón” – Enoch

-“Die Mysterien dese Mitra” – Windishchamnn

-“Zoroastrische Studien” – Windischamnn

-“Ma’aseh Bereshit” (Obras de la Creación)

-“Ma’aseh Merkabah” (Obras del Carro)

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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