Astragalomancia, cleromancia (adivinación con tabas y dados)

“Algunos escribieron libros sobre los juegos de azar, que no fue vicio menor de nuestro antepasados, como echar las tabas, qué tirada saca la mejor puntuación, y como evitar el funesto Perro; qué número señalan los dados, y cómo arrojarlos para obtener los números deseados; cómo atacan las piezas multicolor en línea recta, y por qué se pierde una pieza entre dos enemigas, cómo mover una ficha y proteger su retirada siempre acompañada. En un reducido tablero se disponen dos líneas de piedrecitas. Hay otros juegos, que no describiré, con que se pierde nuestro precioso tiempo.” (“Tristia, 475” – Publio Ovidio Nasón).

Pieza de cerámica ática que se usaba para guardar las tabas, o los dados, procedente de Egina, en forma de astrágalo, o taba, con imágenes de danza . Es posible que el personaje masculino sea Eolo que dirige la danza de las nubes. La pieza está atribuída al pintor Sotades, y data de los años 460-450 aC. (British Museum, Londres)

Astragalomancia (del griego: ἀστράγαλος astrágalos), se refiere a la taba, o vértebra, de algunos animales, normalmente de las ovejas, o de algún animal de pequeño tamaño. La astragalomancia es el nombre genérico por el que se conoce, desde la antigüedad, a una forma de predecir el futuro usando esos huesos, pero, posteriormente, también se la conoce con el nombre de cleromancia, ya que, ese mismo juego de advinación se hacía utilizando dados hechos con huesos de animales, o de madera, o de piedras talladas.

En astragalomancia se utilizaban huesos de taba, o astrágalos, con cada una de las caras marcadas con letras, y números, cuando eran usados por la gente, y por signos mágicos, y esotéricos, cuando eran usados por los adivinos, o magos, o sacerdotes de los templos. En algunas excavaciones de lugares religiosos, se han encontrado tabas marcadas con números, y letras, como las que se encontraron cerca del altar de Afrodita Urania en Atenas, lo cual significa que se practicaba esa forma de adivinación en el siglo V antes de C..

Pero también se han encontrado dados, y tabas, similares, en templos africanos, especialmente en Shona, a los que llamaban “hakata”, y que habían sido usados desde mucho antes que los griegos. También se encontraron tabas, y dados, hechos con huesos de animales, en varias excavaciones de Egipto que datan del año 1.400 antes de C.

En Roma los dados eran muy apreciados y utilizados, pero las tabas era un juego mucho más popular entre las mujeres, ya que las usaban para adivinar el futuro, y encontrar respuestas a algunas preguntas, aunque también eran usadas para hacer apuestas, pero, en un principio, tanto en Grecia, como en Roma, ambos eran instrumentos sagrados usados únicamente por los sacerdotes, y los magos, de los templos para interpretar los deseos de los dioses. Y, al mismo tiempo, tanto las tabas, como los dados, eran usados también por los adivinos en las calles, y en las casas, o los mercados, usando estos huesos sobre los cuales dibujaban algunas letras del alfabeto para, después de agitarlos, echarlos al aire, y tomar como respuestas las letras que quedaban boca arriba al caer las tabas, con las cuales formaban una frase, y si querían más información, volvían a agitarlas, y a echarlas al aire para comprender mejor la respuesta, o dar más detalles del mensaje que enviaban los dioses. El número de tabas que usaban variaba entre cuatro y seis, y además de ser un juego usado para la adivinación, también era muy apreciado para hacer apuestas, o simplemente para juegos de azar entre todas las clases sociales.

En Grecia nos encontramos con que algunas tradiciones dicen que los consultantes llevaban sus propias tabas a los templos, que hacían alguna ofrenda, o ritual, y que después tiraban las tabas al suelo con el fin de encontrar las respuestas que les daban los dioses a las preguntas que estaban haciendo. En los templos había ya inscritas, y a la vista de todos, unas tablas en las que señalaban las puntuaciones exactas de los dados, y las tabas, así como su significado dependiendo de los números, y que servirían de respuestas a las preguntas que hacía el consultante teniendo en cuenta la suma de números (dados), o letras (tabas), que hubieran aparecido en la consulta. Normalmente se usaban cinco tabas, debidamente agitadas con las dos manos, y se tiraban una sola vez, o se usaba una sola taba, y se tiraba al aire cinco veces, para después dar algún sentido a las letras que habían quedado boca arriba. Estas costumbres tan ancestrales han seguido manteniéndose durante generaciones hasta llegar a la actualidad, pero con muy pocas variaciones.

“Mujeres romanas jugando a las tabas” – terracota del siglo II

En las caras de las tabas se escribían las letras del alfabeto que después servirían para componer una frase, o nombre, con las letras que habían caído boca arriba en la tirada, y si no se encontraba alguna respuesta, se podría seguir echando las tabas hasta que, juntando todas las letras, encontraran alguna respuesta coherente, o nombre, o clave.

En Roma, entre las mujeres, se usaban generalmente cuatro astrágalos ya que se consideraba la mejor jugada y se la denominaba Venus, y Canis, la peor jugada, con una sola taba. Pero cuando se usaban cinco tabas se la conocía como Pentelita.

Según las referencias de los clásicos, Sófocles (año 406 aC.) señala en uno de sus escritos que fue Palámedes el que jugaba a los dados en el sitio de Troya. Puesto que estos juegos de adivinación, y de mesa, eran muy populares en la antigüedad, los romanos empezaron a legislar sobre ellos indicando cuales eran lícitos y cuales eran los no permitidos.

“Dados y tabas romanos” – Siglo II

El uso de los dados para la adivinación (cleromancia)

Para prácticar la adivinación se necesitan dos dados con el fin de poder interpretar doce caras en total, aunque se puede tirar un solo dado, pero la tirada más completa se consigue si se usan los dos dados, y también se pueden usar incluso tres dados. La cantidad de dados que se puedan tirar dependerá del total de significados que tengamos, es decir: tres dados suman un máximo de dieciocho (18); dos dados suman doce (12), y un dado suma: seis (6).

Hay varios sistemas de adivinación con los dados, y también para responder algunas preguntas, pero voy a hacer referencia solo a dos de ellos, los métodos más antiguos y, por lo tanto, los más sencillos y populares.

Primero hay que saber el valor alfabético de cada número:

El número 1 (uno) corresponde a la letra: “a”
El número 2 (dos) corresponde a la letra: “e”
El número 3 (tres) corresponde a la letra: “i”
El número 4 (cuatro) corresponde a la letra: “o”
El número 5 (cinco) corresponde a la letra: “u”
El número 6 (seis) corresponde a las letras: “b” – “p” – “v” – “k” – “q”
El número 7 (siete) corresponde a la letra: “c”
El número 8 (ocho) corresponde a las letras: “d” – “t”
El número 9 (nueve) corresponde a las letras: “f” – “s” – “x” – “z”
El número 10 (diez) corresponde a las letras: “g” – “j”
El número 11 (once) corresponde a las letras: “L” – “m” – “n” – “y”
El número 12 (doce) corresponde a la letra: “r”

Las letras en la antigüedad no se ordenaban como lo hacemos ahora nosotros, y el total de doce letras (12) en esta interpretación, significa que usaremos solamente dos dados. Los dados se lanzan varias veces con el propósito de formar alguna frase coherente que dé respuesta a la pregunta que hecho el consultante, o algún nombre, o alguna pista que lleve al consultante a encontrar alguna clave. Una vez sumados los totales de la tirada, y dando el valor alfabético al numérico, tal y como está reflejado en la tabla anterior, se van formando palabras, y anotándolas en una hoja aparte, hasta encontrar el significado más coherente con la pregunta que se haya efectuado.

Una vez sepamos las preguntas que vamos efectuar, y tengamos la lista de los valores alfabéticos de cada número, procederemos a dibujar un círculo en el suelo, o en un papel, o en una mesa, pero todos lisos, que debería tener una dimensión de veinte centrímetros de diámetro, más o menos.

“Dados romanos de hueso” – Siglo II

Los dados se pueden tirar de varias formas: o un dado varias veces hasta conseguir alguna respuesta coherente, o dos dados, o tres dados simultáneamente.

Usando tres dados para adivinación

Otra forma de adivinación con dados, pero en este caso usando tres, muy sencilla también, además de muy antigua, y popular, es como sigue:

El adivino, o contador, tendría que dibujar un círculo en una mesa, o en el suelo (preferiblemente en un sitio liso y plano) de más o menos veinte centímetros de diámetro.

El consultante plantea la pregunta, después el adivino agita bien los dados en sus manos, y los lanza dentro del círculo:

Primero hay que comprobar si todos los dados han caído dentro del círculo, o han caído fuera, y cuántos, porque los que hayan caído fuera, contarán cero. De los dados que caigan dentro del círculo, sólo hay que contar los números que caigan boca arriba.

Un (1) dado fuera del círculo = se avecinan dificultades.
Dos (2) dados fuera del círculo = discusiones y peleas.
Tres (3) dados fuera del círculo = no es buen día para la lectura de dados – lo dejamos para más adelante.

“Dados romanos de madera y piedra” – Siglo V

Contando los números de cada dado que hayan caído boca arriba, y dentro del círculo, y las sumas totales, podremos encontrar el mensaje, o la respuesta a la pregunta que haya hecho el consultante:

Número 1 (uno) = Pérdida.
Número 2 (dos) = Enamoramiento – matrimonio.

Número 3 (tres) = Próximos cambios en las circunstancias – posible llegada de un hijo.

Número 4 (cuatro) = Traición – problemas económicos – noticias poco agradables – malentendidos.

Número 5 (cinco) = Sorpresas agradables – los planes llegan a buen término – los deseos se cumplen – se recibe un merecido premio.

Número 6 (seis) = Pérdida de algo, quizá material, o sentimental – riesgo de perder algo que valoras mucho.

Número 7 (siete) = Dificultades en las finanzas – rumores mal intencionados – esperanza de que con el tiempo todos los problemas se resolverán.

Número 8 (ocho) = No son aconsejables las prisas – es importante ser discreto – hay riesgo de pagar las consecuencias de los hechos del pasado.

Número 9 (nueve) = Posible nueva relación sentimental nueva relación en los negocios – ambas con éxito – cambios en el área sentimental.

Número 10 (diez) = Nuevos comienzos – nacimiento de hijo – un nuevo trabajo – promoción laboral.

Número 11 (once) = Pérdida de alguna persona – enfermedad – aparición de alguien de tu pasado – fallecimiento pariente, o conocido.

Número 12 (doce) = Alguna noticia importante – buscar consejo en asuntos legales – ingresos extraordinarios – algo cambiará tu vida.

Número 13 (trece) = Si continúas en el camino (o la actitud) actual acabarás llegando a la dificultad y al fracaso.

Número 14 (catorce) = Un amigo, o familiar, te brindará su ayuda – posibilidad de empezar un nuevo romance.

Número 15 (quince) = Hay que ser precavido – evitar nuevos proyectos – no prestar atención a los rumores.

Número 16 (dieciséis) = Un viaje corto será satisfactorio – entretenimiento – beneficios.

Número 17 (diecisiete) = Cambio de perspectivas – es importante hacer ajustes a los planes – ser receptivo a los consejos de los demás.

Número 18 (dieciocho) = Buena suerte – éxito – logros – cumplimiento de objetivos.

Conviene tener en cuenta que si dos dados caen uno encima del otro, indican que el consultante va a recibir algún regalo. Esos dos dados no son válidos para esa lectura y hay que volver a tirarlos al aire.

Si se están tirando los dados sobre una mesa, o un sitio alto, y uno de ellos cae al suelo, significa que el consultante va a perder un amigo.

Las tradiciones más antiguas mantienen que los lunes, martes, miércoles, jueves y sábados, son los días más favorables de la semana para los dados, y las tabas, sin embargo, no son buenos días ni los viernes ni los domingos.

María de Gracia

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Bibliografía:

-“Life in Ancient Mesopotamia” – S. Bertman
-“Knucklebones” – J. Hopkins

-“Tristia, VI-VII” – Publio Ovidio Nasón

-“Epodos-Odas” – Quinto Horacio Flaco

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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2 respuestas a Astragalomancia, cleromancia (adivinación con tabas y dados)

  1. Mari Feli dijo:

    Maravilloso y esclarecedor artículo sobre las tablas y los dados en la antigüedad.
    Muchísimas gracias

    • Hola, Mari Feli:

      Me alegra ver que os ha gustado el artículo. Y agradezco vuestros mensajes, y las miles de visitas que recibe mi blog, porque veo que todo el trabajo que hago está mereciendo la pena.

      Un saludo muy cordial,

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