Aureus o el Tratado de Oro de Hermes Trismegisto

Capítulo I

A través de largos años no he cesado de experimentar, ni he escatimado ningún trabajo de la mente, y esta Ciencia y Arte que he obtenido por la única inspiración del Dios vivo, que juzgó conveniente abrirlos a mi, Su criado, que ha dado a las criaturas racionales el poder de pensar y juzgar rectamente, renunciando a ninguno, o que lleve en cualquier ocasión a la desesperación. En cuanto a mí, yo nunca había descubierto esta materia con nadie si no hubiera sido por temor al Día del Juicio y de la perdición de mi alma si la ocultaba. Es una deuda que estoy deseoso de descargar sobre los fieles, como el Padre de los fieles quería concederlo sobre mí.

Entended vosotros, entonces, !0h Hijos de la Sabiduría!, que el conocimiento de los cuatro elementos de los antiguos filósofos no era corporalmente o imprudentemente buscado, que fueron descubiertos a través de la paciencia de acuerdo con sus causas y su funcionamiento oculto. Aunque su desarrollo está escondido, ya que no se hace nada, excepto que la materia se descompone porque no se ha perfeccionado completamente ni tampoco se ha consumado, a menos que se logren los colores de fondo.

Sabed a continuación que la división que se hizo sobre el agua por los antiguos filósofos la separa en cuatro sustancias, una en dos, y tres en una sola, y la tercera parte de la cual es el color, por así decirlo, a la humedad coagulada, pero las segunda y tercera aguas son el plomo de los Sabios. Tomad de la humedad una onza y media, y de la rojez, o el sur, que es el alma del oro, una cuarta parte; es decir: una media onza de la citrina «seyre», de igual manera, una media onza de la «auripigment», una media onza, que son ocho, esto es: tres onzas. Y sabed que la vid que los sabios dibujan está basada en tres, pero el vino de ellas no se ha perfeccionado hasta que al fin se hayan alcanzado las treinta onzas.

Comprended su funcionamiento. La decocción disminuye la materia, pero la tintura la aumenta, y gracias a Luna en quince días estará disminuída, y en el tercer día se verá aumentada. Este es el principio y el fin. He aquí, yo he sacado a la luz lo que estaba oculto, ya que el trabajo es con los tres y acerca de tres: lo que estaba dentro se saca y se fija, y no podrías tenerlo ya sea en tierra o en el mar. Seguid, por lo tanto, vuestro «Vive Argent», que se prepara en la cámara más interna en la que es coagulada; para eso está el mercurio, que es separado de la tierra residual.

HermesTrismegisto – Persépolis

Él, por lo tanto, que ahora escucha mis palabras, me permitió buscar en ellos; que no son para justificar a ningún malhechor, sino que son en beneficio de los buenos, por lo que he descubierto todas las cosas que antes fueron ocultas en relación con este conocimiento, y por lo tanto revelaré el mayor de todos los secretos, incluso el de la Ciencia Intelectual. Sabed, por tanto, que los niños de la Sabiduría que soliciten información sobre la misma, que el buitre volando sobre el monte clama a viva voz: «¡yo soy el blanco del Negro, y el rojo del blanco, y el citrino del rojo, y he aquí que digo la verdad!». Y sabemos que el principio fundamental de la técnica es el Cuervo, que es la oscuridad de la noche y la claridad del día, y vuela sin alas. De la amargura que existe en su garganta se toma la tintura, el rojo sale de su cuerpo y de su espalda se toma un agua fina.

Entended, pues, y aceptad este don de Dios que se oculta al mundo. En las cavernas de los metales se esconde la piedra que es venerable, espléndida en color, con una mente sublime, y un mar abierto. He aquí, yo he declarado que deis gracias a Dios porque os enseña este conocimiento, porque Él, a cambio recompensa a los agradecidos. Poned el asunto en un fuego húmedo, y haced que llegue a hervir con el fin de que el calor pueda aumentar, lo que destruye la esencia de la naturaleza incombustible, hasta que aparezca el radix, y luego extraed la rojez y las partes claras hasta que sólo alrededor de un tercio permanezca.

¡Hijos de la Ciencia! Por esta razón se dice que los filósofos son envidiosos, no es que lo sean de verdad para los hombres religiosos o sencillos, o para los sabios, sino para los tontos, ignorantes y viciosos, que no tienen autodominio ni benevolencia, menos deberían hacerse poderosos y capaz de perpetuar las cosas pecaminosas. Porque de los cuales los filósofos se hacen responsables ante Dios, y los hombres malos no son admitidos por no ser dignos de aprender su sabiduría.

Sabed que este asunto que yo llamo la piedra, pero también se nombra el femenino de magnesia o la gallina, o la saliva blanca, o la leche volátil, el aceite incombustible, a fin de que pueda ser escondido de los ineptos e ignorantes que son incapaces de controlarse y ser bondadosos, lo cual, sin embargo, he manifestado a los sabios mis conocimientos sobre la Piedra Filosofal. Pero yo os desapruebo a todos vosotros, hijos de la Filosofía, a quienes se otorgó el gran don de este conocimiento si a nadie le diese por infravalorar o facilitar la eficacia de ella a los ignorantes, o como no son aptos para el conocimiento de este secreto.

Esto, ¡Oh Hijo!, es la piedra oculta de muchos colores que nace y brilla su luz en un color; pero recuerda que puedes saber esto y después ocultarlo. Por esto, el favor de los ejércitos, las mayores enfermedades se escaparon, y cada dolor, la angustia, y cuán malo y doloroso se hace para irse puesto que conduce de la oscuridad a la luz, de esta soledad del desierto a una vivienda segura y de la pobreza y estrechez a una fortuna gratuita y abundante.

Capítulo II

¡Hijo mío!, antes de todas las cosas yo te amonesto a temer a Dios en quien está la fuerza de tu empresa, y el vínculo que tú nunca destruirás; de todo lo que oigas, considéralo racionalmente. Porque yo sostengo que no eres tonto. Echa mano, por lo tanto, de mis instrucciones y medita sobre ellas, y para que tu corazón pueda empezar también a concebir como si fueras tú mismo el autor de lo que ahora te enseño. Si tú aplicas frío a toda naturaleza que está caliente, no va a hacerle daño; de igual manera, el que es racional se encierra dentro del umbral de la ignorancia, y no debe ser engañado. Toma el pájaro que vuela y sepáralo de los contaminantes que todavía mantiene después de su muerte aunque haya volado lejos de sus regiones habituales. Extrae su sombra, y de la luz su oscuridad, por lo que las nubes se ciernen sobre él y se mantienen alejadas de la luz por medio de su construcción, también, y por el enrojecimiento del fuego, se quema.

Toma este enrojecimiento, corrompido con el agua, que es como un carbón encendido que sostiene el fuego, que has de retirar tantas veces hasta que el enrojecimiento se hace puro; después se asociará contigo, con quién fue acariciado, y en el que se apoya.

Vuelve, pues, ¡oh, hijo mío!, el carbón se extingue en vida sobre el agua durante treinta días, como voy a señalarte ya que a partir de ahora tú eres un rey coronado, descansando sobre la fuente y el dibujo del Auripigment seco y sin humedad . Y ahora que he depositado mi esperanza en ti, para regocijarse incluso con los ojos mirando a lo que tú posees. Observa, entonces, que el agua estaba por primera vez en el aire, luego en la tierra, restaura también a las superiores adecuadamente, y no las alteres tontamente; luego el espíritu, engendrado en su enrojecimiento, que sea cuidadosamente unido.

Sé, hijo mío, que la composición de nuestra tierra es azufre, el fijador es el auripigment , que es también de azufre, de los cuales auripigment, azufre, y otras cosas semejantes, algunos son más viles que otros, en los cuales hay una gran diversidad, y también está la grasa de las materias pegajosas, como son el pelo, las uñas, las pezuñas, y el propio azufre, y del cerebro, el cual también es auripigment, y lo son las garras de los leones y los gatos; el sebo de cuerpos blancos y de los azogues orientales, porque los sulfuros son capturados y retenidos por los cuerpos. Digo, además, que este azufre sirve para corregir, y se lleva a cabo por la conjunción de las tinturas, los aceites también tiñen, pero se marchan volando en la evaporación que en el cuerpo se lleva a cabo.

Dios Toth – Egipto

La disposición buscada por los filósofos, ¡oh Hijo!, no es más que uno de nuestros huevos, pero esto, en el huevo de la gallina, es mucho menos lo que se encuentra. Pero para gran parte de la sabiduría divina, que está en un huevo de gallina, no debe distinguirse nuestra composición ya que está compuesta de los cuatro elementos. Sepan, pues, que en el huevo de gallina está la mejor ayuda con respecto a la proximidad y la relación de la materia con la naturaleza, pues en ella hay espiritualidad y la conjunción de elementos, y una tierra que es de oro en su tintura. Pero el Hijo, investigando o Hermes, dice: «Los sulfuros que se consideren aptos para nuestro trabajo: ¿son celestiales o terrenales?». Y la respuesta del padre es que algunos son celestiales y otros son terrenales.

Entonces dice el Hijo: «Padre; me imagino el corazón en los superiores que es el cielo, y en los inferiores que es la tierra». Pero contesta Hermes: «No es así; el masculino es verdaderamente el cielo de lo femenino y lo femenino es la tierra de lo masculino».

El hijo le pregunta: «Padre, ¿cuál de ellos es más digno que el otro, si está en el cielo o en la tierra?».

Hermes contesta: «Ambos necesitan la ayuda el uno del otro, pero los preceptos exigen un medio».

Pero, dice el Hijo: «¿y que has dicho sobre que un hombre sabio gobierne toda la humanidad?».

!Pero los hombres comunes», responde Hermes, «son mejores para ellos mismos, ya que cada carácter se refleja en la sociedad de su propia especie, y así nos encontramos con que es en la vida de la Sabiduría donde se conjugan los iguales.

Y pregunta el Hijo: «¿lo que se consigue es el medio entre ellos?».

Y Hermes responde: «En toda la naturaleza hay tres de dos: el principio, el medio y el fin. En primer lugar el agua necesaria, después la tintura de grasa, y por último, los residuos de la tierra, que se mantienen por debajo, pero el Dragón habita en todos estos, y sus Casas son las tinieblas y la oscuridad que hay en ellos, y por ellos se eleva en el aire en su ascensión hasta su cielo. Pero mientras que el humo permanezca en ellos, no son inmortales. Quitadle, pues, el vapor del agua, y la negrura de la tintura de grasa, y la muerte de los residuos, y por disolución has de poseer una recompensa por la que sus poseedores viven».

Sepas, pues, Hijo mío, que el ungüento moderado, que es el fuego, es el medio entre los residuos y el agua. Los ungüentos son llamados sulfuros, porque entre el fuego, el petróleo y el azufre hay una proximidad ya que incluso como el fuego quema lo mismo ocurre con el azufre.

Todas las ciencias del mundo, ¡oh, Hijo!, están comprendidas en esta mi sabiduría oculta, y esto, y el aprendizaje del Arte, está condensado en estos maravillosos elementos ocultos que debes descubrir y completar. Le corresponde, por tanto, a quien se introdujo en esta sabiduría oculta, para liberarse de las usurpaciones, y para ser justo y bueno, y por una buena razón, echar una mano para ayudar a la humanidad, con un semblante sereno, y muy diligente para guardar y ser él mismo un buen tutor del aprendiz de los secretos arcanos de la filosofía.

 Y sé que has aprendido la forma de mortificar e inducir la generación para vivificar el Espíritu, e introducir la Luz, hasta que se pelean entre sí y crezcan blancos y liberados de sus engaños, levantándose desde la negrura y la oscuridad. Tú no sabes nada ni puedes realizar cualquier cosa, pero si sabes ésto, y quieres poseer una gran dignidad, conseguirás que incluso los propios reyes te hagan la reverencia. Estos son secretos, Hijo, los cuales te conviene ocultar al mundo vulgar y profano.

Entiende, también, que nuestra Piedra es de muchas cosas, y de varios colores, y compuesta de cuatro elementos que debemos dividir y desunir en pedazos, y segregar en las venas, y en parte mortificando la misma por su propia naturaleza, que también está en la misma, para preservar el agua y el fuego de la vida en la misma, que es, de los cuatro elementos y sus aguas, que contienen sus aguas, lo que, sin embargo, no es el agua en su forma verdadera, pero el fuego, que contiene en una vasija las aguas puras ascendiendo, sirve para que los espíritus puedan volar lejos de los cuerpos.

¡Oh!, bendita forma acuosa que disuelve los elementos; ahora nos corresponde, con este alma acuosa, poseernos a nosotros mismos en una forma sulfurosa, y se mezclan igualmente con nuestro Acetum. Porque cuando, por la fuerza del agua, la composición se disuelve es la clave de la restauración, y luego la oscuridad y la muerte vuelan lejos de ellos, y la sabiduría aparece en adelante para el cumplimiento de su propia ley.

«Das Geheimniss der hermetischen Philosophie», Frankfurt y Leipzig, 1770

Capítulo III

Has de saber, Hijo mío, que los filósofos se unen a su materia con una cadena fuerte para que el fuego pueda ser contenido, porque los espíritus en los cuerpos desean morar en el mismo y poder disfrutar de ellos. En estos habitáculos se reafirman a sí mismos y viven allí, y los cuerpos de ellos ya no pueden ser, a partir de entonces, separados nunca más. Los elementos muertos son resucitados; los cuerpos compuestos teñidos y alterados, y por un proceso maravilloso se hacen permanentes, tal y como dice el filósofo. O también de forma aguada permanente, creadora de los elementos reales, que habiendo conseguido con las materias una mezcla adecuada se obtiene la tintura definitiva. Nuestra piedra preciosísima será arrojada fuera, y lo que es más digno se hace más vil para los viles. Por lo tanto, nos corresponde mortificar dos «vives Argent» juntos, tanto para venerar como para ser venerado; a saber; la plata (argent) vive de Auripigment, y la plata oriental vive de Magnesia.

O, naturaleza, la creadora más potente que contiene y separa a la misma naturaleza. La piedra viene con luz y con luz se genera, y luego genera y produce las nubes negras, o la oscuridad, que es la madre de todas las cosas. Pero cuando unimos al Rey coronado a nuestra hija de rojo en un fuego suave no hace daño; ella puede concebir un hijo excelente y sobrenatural cuya vida permanente también ella alimenta con un calor sutil, por lo que él vive en nuestro fuego.

Pero cuando echas al fuego sobre el azufre, la frontera de los corazones de ambos entran en lo anterior, se lava en lo mismo, y la materia purificada se extrae del mismo. Luego es transformado, y su tintura con la ayuda del fuego permanece roja, como si fuera carne. Pero nuestro Hijo, engendrado rey, toma su tintura del fuego y la muerte, incluso, y las tinieblas, y las aguas huirán.

El dragón huye de los rayos de sol que entran como una flecha a través de las grietas, y nuestro hijo muerto vive; el rey sale del fuego y vuelve a unirse con su esposa; los tesoros ocultos son puestos al descubierto, y la leche de la virgen se blanqueará. El Hijo, ya vivificado se convierte en un guerrero en el fuego y de una tintura super-excelente. Por eso este Hijo es él mismo el tesoro, incluso lleva consigo mismo la materia Filosófica. Prestad atención, hijos de la Sabiduría, y regocijaos; ahora vamos a regocijarnos juntos porque el reinado de la muerte ha terminado, y el hijo es el que reina. Y ahora él es investido con el manto rojo, y se convirtió en color escarlata.

Capítulo IV

Entiende, pues, ¡oh Hijo de la Sabiduría!, lo que declara la Piedra: Protégeme, y yo te protegeré de ti; incrementa mi fuerza para que yo pueda ayudarte a ti!. Mi Sol y mis rayos son más interiores y secretos en mi propia Luna, también, mi luz, superior a toda luz, y mis cosas buenas son mejores que todas las otras cosas buenas. Doy libremente, y recompenso a los inteligentes con gozo y alegría, gloria, riquezas y placeres, y a los que buscan hago saber y entender, y les ayudo a poseer las cosas divinas. He aquí lo que los filósofos han ocultado y que está escrito con siete letras. Considerando todo ello con la investigación más precisa que en la parte contemplativa te ha demostrado todo el asunto, llegarás a la conclusión de que eres el único. Pero, ¿quién es el que entiende la verdadera investigación y la indagación racional sobre este asunto?. No es de hombre, ni de cualquier cosa como él, o semejante a él, ni del buey, y si cualquier criatura en conjunción con una de otra especie, lo que es producido es neutral para ambas.

Así dijo Venus: Engendrar luz no es la oscuridad de mi naturaleza, y si mi metal no es secado todos los cuerpos me desean para que mis líquidos les limpie su óxido, incluso puedo extraer su sustancia. Por lo tanto no hay nada mejor o más venerable que mi hermano y yo estemos también unidos.

Pero el rey, el gobernante, a sus hermanos, han dicho: Estoy coronado y estoy adornado con una diadema real; estoy cubierto con la vestidura real y traigo alegría y gozo de corazón por estar encadenado; provoqué mi sustancia para poder descansar en los brazos y el pecho de mi madre, y para fijar en ella la sustancia, haciendo lo que era invisible poder hacerse visible, y a aparecer la materia oculta. Y todo lo que los filósofos han ocultado es generado por nosotros. Escucha, pues, estas palabras, y entiéndelas: mantenerlas, meditarlas y no busquéis nada más. El hombre en un principio se genera de la naturaleza, cuya sustancia interior es carnosa, y no de cualquier otra cosa. Medita en estas cosas sencilla y rechaza lo que es supérfluo.

Así dice el filósofo: Se realiza desde el citrino, que se extrae de la raíz Roja, y desde nada más, y es de citrino y nada más, donde la sabiduría estará contigo. He aquí, yo no he asegurado nada; si tienes entendimiento hay algunas cosas sin descubrir. Girad entonces el Cuerpo Breym con un gran fuego superior, y se producirá grata,emte lo que deseas. Y verás que haces lo que es volátil por lo que no puede volar, y por medio de aquello que no vuela. Y eso que aún descansa en el fuego, como si fuera en sí misma una llama de fuego, y lo que en el calor de un fuego de ebullición está corrompido.

Y sabed que el arte de este agua permanente es nuestras brasas, y los coloridos de la tintura y la oscuridad se convierten entonces en el verdadero rojo. Declaro que, con la ayuda de Dios, he hablado nada más que la verdad. Lo que es destruido es renovado, y por tanto la corrupción se manifiesta en la materia que va a ser renovada, y por lo tanto aparecerá el mejoramiento del terreno a uno y otro lado, es una señal de Arte.

Capítulo V

!Hijo, mío¡, lo que es nacido del cuervo es el principio del Arte. He aquí cómo he oscurecido la materia tratada, por circunloquios, privándolos de la luz. Sin embargo, esto disolvió, esto unió, esto acercaba más y alejaba más de lo que te he dicho. Asar esas cosas, por lo tanto, y hervirlas en lo que viene de la barriga del caballo durante siete, catorce, o veintiún años y un día . Entonces el dragón come sus propias alas y se destruye a sí mismo; lo que es hecho, que sea puesto en un horno de fuego que arda diligentemente, y observar que ninguno de los espíritus puede escapar.

Y saben que los períodos de la tierra están en el agua y que deja que sea el tiempo el que pusiera lo mismo sobre ella. La materia siendo así derretida y quemada toma el cerebro de la misma y lo tritura en la mayor parte de vinagre fuerte, hasta que se oscurece. Hecho esto, vive en la putrefacción, deja que los nubarrones que había en él antes de que fuera asesinado se conviertan en su propio cuerpo. Deja que se repita este proceso, como lo he descrito, déjalo morir de nuevo, como antes dije, y entonces vive.

En la vida y la muerte de los mismos trabajamos con los espíritus, por lo que muere debido al distanciamiento del espíritu, es por lo que vive en el retorno y se reaviva y se regocija en ella. Habiendo llegado entonces a este conocimiento, eso que has estado buscando se hace en la Afirmación que ya te he contado. Pero estas cosas, y cómo se consigue el conocimiento de este secreto, son dadas por nuestros antepasados ​​en las figuras y tipos; he aquí que ellos están muertos; he abierto el enigma, y el libro del conocimiento se revela; las cosas ocultas que he descubierto han reunido a las verdades dispersas dentro de sus límites, y tienen unidos muchas diversas formas, incluso he asociado el espíritu. Tómalo como un regalo de Dios.

Capítulo VI

Te corresponde dar gracias a Dios que ha derramado abundantemente su generosidad a los Sabios, quienes nos libran de la miseria y la pobreza. Está probado con la plenitud de su sustancia y sus maravillas probables, y humildemente pido a Dios que mientras vivamos podamos llegar a El. !Apartad de aquí, oh Hijos de la Ciencia¡, los ungüentos que extraemos de las grasas, el pelo, el cardenillo y los huesos, que están escritos en los libros de nuestros padres.

Pero acerca de los ungüentos que contienen la tintura, como coagular al fugitivo y adornar los azufres, nos corresponde explicar su disposición más en general y para dar a conocer la Forma, que es enterrada y oculta a otros ungüentos, que se observa en la disposición, pero habita en su propio cuerpo, como el fuego en los árboles y piedras, que por el Arte más sutil y el ingenio conviene extraer sin quemarse. Y sabemos que el cielo se va a unir de inmediato con la Tierra, pero la Forma es de una naturaleza intermedia entre columnas cielo y la tierra, que es nuestra agua.

Pero el agua es el primer lugar que sale de esta piedra, y el segundo es el oro, y el tercero es el oro, sólo en un medio que es más noble que el agua y los residuos. Pero en éstos están el humo, la oscuridad y la muerte. Nos corresponde, por lo tanto, para secar lejos el vapor del agua, de expulsar la oscuridad del ungüento, y la muerte de los residuos, y esto por disolución. Por Lo que significa que llegaremos a la más alta filosofía y al secreto de todas las cosas ocultas.

Hermes Trismegisto – Catedral de Siena – Italia

Capítulo VII

Sabed, pues, ¡oh Hijos de la Ciencia!, existen siete cuerpos de los cuales el oro es el primero, el más perfecto, el rey de ellos, y sus cabeza, que ni la tierra ni el fuego pueden corromper ni devastar, ni el cambio del agua, por su tez se iguala, y su naturaleza regulada en relación con el calor, el frío y la humedad, no hay nada en ella que sea superfluo, por lo que los filósofos no dudan y lo engrandecen diciendo que este oro, en relación con otros cuerpos. Está, como el sol entre las estrellas, más espléndidos en la luz, y como, por el poder de Dios, todos los vegetales y todos los frutos de la tierra se perfeccionaron, por lo que el oro por el mismo poder sostenido de todo.

Porque como masa sin fermento no puede ser fermentada cuando tú más sublimes el cuerpo y lo purifiques, separando la inmundicia de ella, que tu quieras y luego se conjugan y los mezclas entre sí, y ponlo en el fermento conectando la tierra y el agua. Entonces el elixir fermenta incluso como fermento de masa. Piensa en esto, y mira cómo el fermento en este caso cambia las antiguas naturalezas a otras cosa. Observa, también, que no hay fermento de otro modo que a partir de la propia masa.

Observa, además, que el fermento blanquea la conexión y mantiene el tinte para que no pueda volar, y se regocijan los cuerpos, y les hace íntimamente querer unirse y entrar uno en otro, y esta es la clave de la filósofos y el final de su trabajo, y por esta ciencia, los cuerpos son mejorados, y perfeccionado el funcionamiento de ellos, con la ayuda de Dios, es consumado.

Pero, a través de la negligencia y de una opinión falsa de la materia, la operación puede ser pervertida, como una masa de levadura en crecimiento corrupta, o leche convertida en cuajo de queso, y el almizcle de los compuestos aromáticos.

Hermes según los griegos

El color seguro de la cuestión de oro para el rojo, y la naturaleza del mismo, no es dulce, por lo que hacemos de ellos sericum – Elixir, (ixir) y de ellos hacemos el esmalte (enamel) de los cuales ya tenemos sin y con el sello del rey que hemos teñido la arcilla y en esa han fijado el color del cielo, lo cual aumenta la vista de los que lo ven.

La piedra, por lo tanto, es el oro más preciado y sin manchas, uniformemente templado, que ni el fuego ni el aire, ni el agua, ni la tierra es capaz de corromper porque es el fermento universal rectificando todas las cosas en una composición media, cuya complexión es de color amarillo y de un verdadero color cetrino.

El oro de los sabios, hervido y bien digerido con un agua ardiente, hace (Elixir) Ixir, porque el oro de los sabios es más pesado que el plomo, el cual en una composición templada es un fermento Ixir, y por el contrario, en nuestra composición desmedida, es la confusión de la totalidad. El trabajo comienza a partir de los vegetales, el próximo de los animales, como en un huevo de gallina, que es la mayor ayuda, y nuestra tierra es oro, de todo lo que hacemos sericum, que es el fermento Ixir.

María de Gracia

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bibliografía:

-«Tratado de Oro», Hermes Trismegisto

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Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No participo en ninguna red social, ni en facebook, ni en otras empresas ni blogs diferentes al mío, ya que mi trabajo, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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