Botanomancia (adivinación con plantas, flores y ramas)

La palabra “botanomancia” proviene del griego: “botane” que significa “hierba”, y “mancia” que significa adivinación. Dentro de esta rama de la adivinación se engloban algunas mancias asociadas a la misma y que algunos eruditos han incluído en su totalidad dentro del arte de adivinación de la “piromancia”.

La “botanomancia” es un método de adivinación en el que se interpreta el humo que desprenden una vez quemadas las hojas, las pequeñas ramas de los árboles, y flores, además de todo tipo de hierbas. Las tradiciones populares nos indican que en la antigüedad se usaban con frecuencia hojas y tallos de la planta llamada: “verbena”, o de cualquier otra planta con tallo espinoso, o rugoso. Uno de los rituales mas populares recomienda que una vez recolectadas las hojas, y siguiendo la tradición de cada ciudad, o país, a ser posible a la luz de la luna llena, o nueva, a ciertas horas del día, etc., éstas se quemaban con el fin de interpretar las formas del humo y las cenizas que dejaban. Y además de responder así a las preguntas del consultante, también se escribían en las mismas hojas las preguntas que se hacían a los espíritus del viento, o del bosque, antes de ser quemadas.

Las tradiciones mas populares a través de los siglos asocian este método de adivinación con los druidas celtas de las Islas Británicas e Irlanda, ya que al quemar hojas y pequeñas ramas de los robles, muy abundantes en sus bosques, sus intenciones eran que estos rituales despertaran a los espíritus que vivían en los árboles, y entonces los consultantes recibirían las respuestas a las preguntas que les habían hecho. Hay muchas referencias a estas artes de la adivinación no solo en los libros de tradiciones mágicas europeas, sino también en el Antiguo Testamento, y en tradiciones y adivinación en la antigua Babilonia y hasta nuestros días. Y puesto que en estas artes se utiliza el fuego para adivinación como en la “licnomancia”, pero teniendo en cuenta que son dos artes diferentes ya que en la primera, “licnomancia”, se interpretan las formas que toman las llamas, y en el arte que hoy explico se interpretan las formas que toman el humo y las cenizas, lo cual significa que ambas artes se pueden englobar, y son derivadas de la genérica: “piromancia”.

Anemoscopia/aeromancia:

La anemoscopia es la adivinación de los  movimientos que hacen las ramas, u hojas, gracias al viento, así como de la fuerza con que las mueven, además de las formas que toman las nubes de polvo que provoca ese viento, y que también se engloba dentro de la genérica “botanomancia”. El ritual mas común en el arte de la “anemoscopia” es escribir el nombre del consultante, y la pregunta que precisa de respuestas, en las hojas que se van a quemar, y también en los tallos, y por cada pregunta que quiera formular se añade una hoja. Además de la planta verbena, muy popular en la antigüedad, también se usan las hojas de la higuera, y del tamarindo, entre otras. E inmediatamente esas hojas se colocan en algún sitio donde puedan ser movidas por el viento. Si alguna de las hojas NO se mueve con el viento, eso significa que las respuestas a las preguntas escritas en las hojas serán afirmativas. Y si las hojas se mueven por la fuerza del viento, entonces las respuestas serán negativas.

Un método de adivinación muy popular era plantear una pregunta al aire y luego arrojar un puñado de tierra, arena o semillas ligeras, en la dirección en que venía el viento. La respuesta se obtendría dependiendo de la forma que tomara la pequeña nube de polvo producida por las partículas voladoras. Otra técnica consiste en escuchar el sonido del viento e interpretar su mensaje. Este tipo de artes necesita ser interpretada por un mago, o adivino, solo si el consultante quiere asegurarse de recibir las respuestas correctas.

Muchos pueblos de la antigüedad creían que en el viento estaban los mensajes que enviaban los dioses, y que éste era la correa de transmisión entre el cielo y la tierra, y por lo tanto consideraban que eran los espíritus mensajeros los que habitaban en el viento. Otra forma de adivinación englobada en la “anemoscopia” es cuando se utiliza un péndulo que solo puede moverse por el impulso del viento, y que habría que sujetar con los dedos índice y pulgar del adivino, el cual se habría colocado sobre un gráfico circular, o un conjunto de letras, o símbolos que luego se pudieran interpretar. Y el consultante haría las preguntas pertinentes esperando a que el péndulo se moviera con la ayuda del viento hacia una letra, o símbolo, y después sería el mago, o advino, quien interpretara correctamente esos mensajes.

Los historiadores nos cuentan que los antiguos griegos escuchaban los sonidos que emitían las plantas, hojas, y ramas, con el paso del viento, en el bosque sagrado de Dodona (Grecia) el cual estaba dedicado al dios Zeus. Muchos de esos rituales han llegado hasta nuestro días, tal y como rezan algunos textos antiguos: “Hay una manera de predecir el futuro gracias al ruido que hace el viento cuando mueve las hojas de los árboles. Para escuchar esos mensajes hay que colgar varitas hechas de pequeñas ramas de roble sagrado, de tal forma que con la fuerza del viento éstas golpeen los cilindros, o placas de algún metal, y que el mago, o adivino, interprete esos sonidos”. Cada druida, o mago, interpretaba esos sonidos para los consultantes y era un método de adivinación muy popular entre los pueblos de la antigüedad. Cuando el viento era muy fuerte los adivinos, o intérpretes, decían que el viento murmuraba los secretos de la tierra, además de las preguntas que le habían hecho los consultantes. La tradición dice que las ninfas, o dríades, que viven en los bosques son las que transmiten los mensajes del consultante a los dioses, y que éstas reciben las respuestas que trasladan al adivino, o mago, y para ello tienen que “susurrar al viento”.

Métodos de adivinación:

Otra forma de adivinación incluida en la genérica “botanomancia” es observar como van creciendo las plantas desde que introducimos su semilla en la tierra, o en una maceta, y después estudiamos el aspecto que van tomando a medida que crecen desde que el consultante, o adivino, las ha plantado. Y estudiando esa planta se podrá saber, dependiendo de la dirección del viento y de los movimientos de las hojas, cual será su futuro, o qué respuestas recibe el consultante a sus preguntas.

Las plantas son seres vivos que pertenecen a la naturaleza, como todos los seres humanos, lo cual lleva a la conclusión que hay unos vínculos muy poderosos que nos unen a ellas. Y puesto que conviven con nosotros, y adornan nuestras casas, parques y bosques, es importante tenerlas cerca para disfrutar de su compañía, puesto que, tal y como los seres humanos nos encargamos de cuidar a nuestras plantas, éstas nos cuidan a nosotros a la hora de compartir los misterios del universo, y de dar respuesta a nuestras preguntas.

Sueños proféticos:

Para tener sueños proféticos es importante que plantemos unas semillas, o un esqueje, y vigilemos su crecimiento. El hecho de cuidar esa planta desde el principio, y según la tradición popular, nos ayudará a tener sueños proféticos en el futuro. También se pueden poner unos pétalos, o flores, tanto si las hemos plantado nosotros, y visto crecer, como si no, pero tienen que ser de nuestro agrado, debajo de nuestra almohada y mantenerlos allí durante toda la noche por un total de siete noches, para que al octavo día se empiecen a tener los esperados sueños proféticos.

Respuesta positiva/negativa:

Un ritual muy popular para saber nuestro futuro, o también para recibir respuestas a las preguntas que hacemos, es sembrar nosotros mismos las semillas, o esquejes. Primero se siembra una semilla, y en la misma maceta, o muy cerca de la primera en un lugar en el jardín, se siembra otra semilla, o esqueje, de la misma clase de planta para que crezcan muy juntas la una a la otra, y debemos cuidarlas como hacemos habitualmente con todas las plantas. Una de las plantas con su crecimiento, y estado de salud en general, se interpretará siempre con un “no” como respuesta a la pregunta que se haga. Y la otra planta se interpretaría con un “si”. La planta que crezca mas deprisa se interpretará como respuesta positiva y la que crezca mas despacio, o no alcance la altura de la primera, entonces se interpretará como respuesta negativa, o que hay muchas dudas con respecto a la respuesta final.

Otro método de adivinación con plantas, hojas, flores, o pequeñas ramas, es escribir preguntas en hojas de higuera, o de otra planta, y dejarlas en un lugar apartado del sol, y se vigila mientras se van secando de forma natural. Si se secan con rapidez se interpreta la respuesta como negativa a la pregunta escrita en la hoja. Y si tarda en secarse entonces la respuesta a la pregunta se interpretaba como positiva.

María de Gracia

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Bibliografía:

Cuadros de:

Georgia O’Keeffe (Wisconsin, 1887-Santa Fe, USA, 1986)

https://www.georgiaokeeffe.net/

-“Jewish Magic and Superstition”. J. Trachtenberg

-“Cyclopedia – Universal Dictionary of Arts and Sciences”. J. Knapton

-“Antiguo Testamento – Tanaj – Jueces, 9:35-36 y 37”

-“Geografía, Vol-II-III”. Estrabón

https://www.lecturatarot.com/blog/piromancia-licnomancia-adivinacion-con-fuego-y-velas/

https://www.lecturatarot.com/blog/aeromancia-adivinacion-por-el-viento-y-las-nubes/

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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