Capnomancia/libanomancia (adivinación con incienso)

“Suba mi oración delante de Ti como el incienso.
Y el don de mis manos como la ofrenda de la tarde” (Salmos, 141:2)

Capnomancia

La capnomancia (en griego: “kapnos”, humo, y “manteia”, adivinación) es otra rama de la piromancia de las muchas que encontramos en los primeros textos de los que se tiene noticia sobre métodos de adivinación, en las tablillas de arcilla, y papiros, de los templos en la antigua Babilonia (año 2300 antes de Cristo). Templos, y zigurats, en los que en ciertos días considerados sagrados para sus dioses, los sacerdotes, o magos, solían quemar en los altares ramas de cedro, o virutas, o flores, para poder interpretar las formas que diera el humo que desprendían, y dar una respuesta a sus reyes, o generales, o personas de influencia del país, ya que era costumbre consultar los resultados de las guerras, o de las nuevas leyes, a sus dioses en los templos. Los historiadores indican que en el pueblo Celta (año 800 antes de JC), los druidas eran también expertos en la interpretación del humo que desprendían las brasas de carbón o leña, en cuyos altares ofrecían sacrificios animales a los dioses. O también interpretaban el humo esparciendo flores, o semillas, en las brasas del altar con el fin de tener una respuesta a sus rituales, o peticiones, o a sus preguntas. Hay referencias sobre otra forma de adivinación con el humo de los altares de sacrificios, pero solo cuando el mago, o sacerdote, aspiraba ese humo que normalmente estaba formado por algún hongo, o frutos de árbol alucinógeno, o por una pócima debidamente preparada para que el mago interpretara todo lo que el humo le estaba diciendo.

Reconstrucción de zigurat babilónico

En la antigüedad eran muy populares dos tipos de capnomancia:

-La primera se hacía echando sobre carbones encendidos hojas de jazmín, o de adormidera y observando el humo que producían al arder.

-La segunda, que era la principal y la más usada, consistía en examinar el humo que desprendían los sacrificios de los animales. Los magos consideraban que era un buen augurio cuando el humo que se elevaba desde el altar era ligero, y armonioso, además de claro y de ascender en línea recta sin esparcirse por el entorno. Y si este humo ascendía de forma directa hacia el cielo, era un buen augurio. Si por el contrario el humo no ascendía, y se disipaba de forma irregular en el entorno, esto era interpretado como un mal augurio.

Templo chino – brasas incandescentes para quemar incienso por los devotos

Los pueblos de la antigüedad, de Occidente y Oriente, al hacer las ofrendas en sus templos solían echar sobre las brasas además de flores de jazmín, hojas de laurel, o amapolas, y al mezclarse con las brasas de carbón el humo que desprendían era muy coloreado y formaba figuras, y chispeaba con intensidad, o vagamente, además de dar un olor muy característico que también era interpretado por el mago, o el sacerdote del templo. El humo debía ser bien analizado para entender todos los mensajes que enviaba.

Mural en Luxor sobre el Nilo. Se puede ver a un mago, o sacerdote, quemando incienso cerca de la momia del virrey de Kush, llamado Amenhotep (Huy) dinastía XVIII, durante el reinado de Tutankamón (1333-1323 antes de C.)

En los escritos sobre métodos de adivinación en las civilizaciones de la antigüedad (Mesopotamia, Egipto) hay textos donde explican otra rama de la piromancia conocida como: “libanomancia”.

Libanomancia

Además de las virutas, y flores, también era muy popular la quema de incienso en los templos, o zigurats, para hacer invocaciones a los dioses, o para buscar alguna respuesta a preguntas, o para saber cual sería el resultado de alguna batalla. Algunos de estos rituales todavía están vigentes entre algunas religiones, incluso las cristianas, y nunca han dejado de estarlo en las religiones de Oriente. Esta mancia también está englobada en la piromancia.

El incienso es un conjunto de resinas vegetales aromáticas a las que se les añaden aceites, o perfumes de origen vegetal con el fin de que al arder desprendan un humo intenso y aromático que siempre se ha usado para motivos religiosos, y terapaúticos, además de advinatorios. Antiguamente se usaba la resina de los cedros del Líbano (antigua Fenicia) que era muy apreciada precisamente por su suave olor. Y también era muy popular la resina que producían los cedros africanos, o gomorresinas españolas, o mexicanas en el Nuevo Mundo. Y no solo se usaba la resina de algunos árboles para rituales en los templos, sino que también se usaba por los médicos para elaborar medicinas, y muy en especial los anti inflamatorios, tal y como está reflejado en numerosos tablillas de arcilla, y papiros, de las civilizaciones de la antigüedad, así como en algunos textos del Antiguo Testamento. La resina del árbol “boswellia sacra”, era, y es, muy apreciada por la gran variedad de usos terapeúticos que tenía. Estas artes de la piromancia estaban muy extendidas por toda la tierra desde Oriente a América pasando por Europa. En cada país el árbol tenía un nombre, pero en su mayoría siempre se usaba la resina del árbol llamado: “boswellia sacra”.

Ramas y flores del árbol: “boswellia sacra”

A la resina que extraían de estos árboles cada pueblo de la antigüedad le ponía un nombre, y así nos encontramos con que los hebreos la llamaban: “levonah (לבונה)”; los griegos la llamaban: “libanos (λίβανος)”; los árabes “luban“; los romanos: “olibanum“, y los aztecas: “copalli”. En todos los idiomas, excepto en el náhuatl de los aztecas, la resina del incienso significa: “leche’, debido al aspecto que tiene al salir del árbol. Mientras que en la lengua náhualt de los aztecas: “copalli” significa: «resina». Y en la actualidad a todas esas resinas se las engloba con el nombre genérico de “incienso”, nombre que proviene del latín: “incendoere”, es decir: “encender”; o “quemar; o “incendiar”; o “prender fuego”.

Los datos arqueológicos encontrados sobre la quema del incienso indican que en el Valle del Nilo, Egipto, en los diferentes templos se pueden encontrar frescos en las paredes con diferentes rituales usando el incienso y  son fácilmente identificados por las formas de las nubes que generan las pipas, o los cuencos, que usaban para limpiar de energías negativas las tumbas de las pirámides, o para hacer invocaciones a los faraones ya fallecidos. Los egipcios no eran grandes viajeros, y seguramente serían los fenicios, buenos navegantes, los que llevaban la madera, y resina, de los cedros del Líbano para su venta en todos los pueblos del Mediterráneo.

Incienso en polvo  – Incienso solidificado

Y al mismo tiempo los pueblos de Oriente, como China y Japón, usaban incienso también para rituales en sus templos, y como terapéuticos para suavizar los efectos de algunas enfermedades. Y cuyo polvo, o bloques, se quemaba también en cuencos, o en brasas, con el fin de ofrecer el humo a sus dioses pero también como terapia buscando la curación de algunas enfermedades del cuerpo y del alma. En muchos pueblos de Oriente todavía se siguen practicando estas tradiciones ancestrales. Y también se hace en las iglesias cristianas, y en la católica se quema incienso para la eucarística, para procesiones, o para la divina liturgia en la Iglesia Ortodoxa. La quema de incienso siempre ha sido considerado como purificador por las iglesias cristianas antiguas y actuales.

Adivinación con libanomancia

Esta mancia debe ser interpretada por los magos o sacerdotes, y está basada en la lectura del humo que desprende el incienso quemado, pero también en la forma en que caen las cenizas si el incienso es en forma de varita. Y antes de encender la varita de incienso es cuando la tradición recomienda hacer la pregunta, o la invocación, o el ritual a los dioses. Y luego el humo dará la respuesta.

Mientras se prende la varita del incienso, o el cuenco con el polvo, o los pedazos de resina sólida, es importante que la habitación donde se haga no tenga corrientes, ni mucha luz, ni poca luz, sino que tenga una iluminación que no distraiga. Los mensajes que irá dando el humo del incienso quemado dependerán de si el humo sube hacia arriba, si es relajante, si el incienso quema deprisa, o muy despacio, así como de la dirección que tome el humo, si a un lado, o a otro, o hacia arriba, o se dispersa sin alcanzar altura.

En los antiguos textos babilónicos se pueden encontrar interpretaciones de la libanomancia cuyos rituales eran hechos en los templos únicamente por los magos, o sacerdotes. Por lo general se hacían preguntas de futuras guerras, o matrimonios de conveniencia, o de la invasión de otros pueblos, y sobre asuntos políticos, además de las invocaciones a sus muertos, o a los dioses.

“Botafumeiro” – quemador  gigante de incienso – Iglesia católica en Santiago de Compostela, España

Algunas de estas interpretaciones nos ayudan a conocer un poco mas la vida de esos tiempos antiguos, así como lo que les preocupaba en ese momento.

-“Si la llama produce muchos humos, indica que tu ejército será defenestrado totalmente.

-Si el humo se dirige a tu derecha, prevalecerás sobre tu adversario.

-Si el humo se dirige hacia tu izquierda, tu adversario prevalecerá sobre ti.

-Si el humo se dirige hacia el este, y no hacia las piernas del mago, tu adversario caerá.

-Si el humo se dirige a la entrepierna del mago, y no hacia el este, tu adversario vencerá.

-Si el humo se dirige en todas las direcciones, habrá armas iguales para ambos o tablas, estancamiento.

-Si el humo se agrupa y no se dispersa, significa éxito o lucro, ganancia.

-Si el humo se fragmenta, significa derrota, o pérdida financiera.

-Si el humo se divide en dos; furia, rabia.

-Si el humo es entrecortado, significa que vendrán tiempos duros.

-Si el humo tiene forma de palmera, o la forma, y es muy fino, eso significa tiempos duros para el ejército.

-Si el humo después de un rato empuja y sale, significa que los tiempos difíciles están acabando.

-Si el humo parece un cesto, o canasta, significa que la enfermedad es inminente.

-Si al echar el incienso sobre el fuego, éste se inflama, entonces augura que se cumplirían las peticiones que habrían hecho”.

Los antiguos textos también indican que no era buena señal que al echar el polvo, o los bloques de incienso, sobre las brasas, éstos no cayeran en medio del fuego. Tampoco era buen augurio que el fuego no se inflamara al caer el incienso sobre las brasas.

El historiador romano Dion Casio (155-235 AD) en sus libros recopila algunos rituales muy populares en ese tiempo, así como las disciplinas espirituales que seguían los magos, o sacerdotes, o adivinos, a la hora de hacer interpretaciones. Y además de en los templos, estas dos formas de advinación eran practicadas en las casas de los romanos de forma privada, tal y como se hacía con otras mancias que ya se han explicado en otros artículos de este mismo blog.

María de Gracia

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Bibliografía:

https://www.lecturatarot.com/blog/botanomancia-adivinacion-con-plantas-flores-y-ramas/

https://www.lecturatarot.com/blog/piromancia-licnomancia-adivinacion-con-fuego-y-velas/

-“The Encyclopedia of the Occult”. Charles Walker

-“Encyclopedia of Occultism and Parapsychology”, Vol. II . J. Gordon Melton

-“Wiccan’s Guide to Divination” – Gerina Dunwich

-“Historia Romana” (nueve libros) – Dion Casio

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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