Hipatía de Alejandría (V)

“Todas las religiones dogmáticas son falaces y nunca deben ser aceptadas por las personas que se precien como si fueran definitivas. Reserva tu derecho a pensar, porque incluso pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto.

Enseñar supersticiones como si fueran la verdad es la cosa más terrible. Las fábulas deben enseñarse como fábulas, los mitos como mitos y los milagros como fantasías poéticas. De hecho los hombres lucharán por una superstición tan intensamente como por una verdad. A menudo más aún, ya que una superstición es tan intangible que no se puede llegar a ella y refutarla, pero la verdad es un punto de vista, por lo tanto, se puede cambiar”.

Carta de Hipatía a Sinesio de Cirene (año 400)

Hipatía de Alejandría –  Alfred Seifert – año 1.901

Hipatía de Alejandría (355-415 AD) era hija del matemático y astrónomo de origen griego Teón Alexandricus (335-405 AD) el cual se estableció en Alejandría al conseguir una plaza de profesor en la escuela de su Biblioteca. Teón era matemático y astrónomo, además de adivino y astrólogo, y también era muy aficionado a descifrar los misterios paganos. Escribió numerosos comentarios sobre los libros de Hermes Trismegisto y Orpheus, además de poemas dedicados a los planetas y a las diosas del Destino (Moiras). Entre sus enseñanzas figuraban los oráculos caldeos y el misticismo numerológico de Pitágoras, tal y como se puede leer en las cartas dirigidas a Sinesius de Cirene, alumno de Teón y posteriormente compañero de trabajo de su hija Hipatía.

Algunos historiadores mantienen que Teón nunca destacó sobre nada en especial y que sus comentarios sobre el “Almagesto” de Claudio Ptolomeo, y sobre la “Teoría de los Elementos” de Euclides, eran unos trabajos mediocres en los que no aportaba nada importante. También fue el último director de la segunda Biblioteca de Alejandría. Teón dio a su hija una educación muy completa en matemáticas, astronomía, filosofía y también en educación física, además de enviarla a viajar por todo el Mediterráneo para que conociera a las diferentes culturas que lo poblaban. Pero, al igual que su padre, Hipatía vió en la astronomía la ciencia más elevada, la cual le abriría el conocimiento de lo divino, y por lo tanto de lo oculto. Viajó mucho y mantuvo correspondencia con gente de todos los pueblos del Mediterráneo. Gracias a sus cartas conocemos cuales eran los trayectos que hizo ya que todo su trabajo en la Biblioteca podría haber sido destruído cuando ésta fue destruída, por tercera vez, por los árabes en el año 641 de nuestra era (AD). Se cree que Hipatía colaboró en los trabajos que su padre hizo sobre Claudio Ptolomeo y Euclides, además de otros de menor relevancia.

En el año 400 de nuestra era Hipatía se convirtió en la directora de la escuela platónica de Alejandría y en sus aulas enseñaba filosofía, matemáticas y astronomía. Entre sus alumnos había un gran número de paganos, cristianos y todo tipo de estudiantes llegados de otros puntos del Mediterráneo. A Hipatía se le atribuye la autoría de tres tratados de geometría y álgebra, además de otro de astronomía y de los movimientos de los planetas. Inventó también varios instrumentos para la destilación del agua; otros para medir el peso del agua, un astrolabio y un planisferio.

Hipatía por aquellos años ya era admirada y respetada por todos en Alejandría y se convirtió en una de las figuras más poderosos de la ciudad, ya que, debido a su condición de directora de la escuela platónica, era una de las pocas mujeres que asistían a las asambleas cívicas. Los magistrados llegaron a pedirle consejo, incluyendo su íntimo amigo, el prefecto Orestes. En medio de la presión ejercida desde Roma sobre las religiones paganas, Hipatía se convirtió en una influencia muy poderosa enseñando las teorías platónicas sobre la tolerancia y la moderación. Aceptó en su escuela a todo tipo de estudiantes independientemente de su religión o país de origen, algo que chocaba de frente con los gobernantes romanos de aquella colonia, los cuales, ante el temor de esa influencia, habían empezado a incitar a los fanáticos nuevos cristianos contra todo lo pagano.

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Dibujo: reconstrucción del exterior de la Biblioteca de Alejandría

Egipto fue conquistada por Alejandro Magno en el año 331 antes de C., y sobre una ciudad llamada Racotis diseñó la nueva ciudad que llevaría su nombre: Alejandría (Al-Iskendariyya), ciudad que fue gobernada por la dinastía de los Ptolomeos, el último de cuyos mandatarios fue Cleopatra ( 69 aC – 30 aC). Después de su muerte los romanos invadieron Egipto en el año 30 antes de C., y lo gobernaron hasta el año 395 de nuestra era (AD). La última conquista de Egipto fue llevada a cabo por los árabes quienes la invadieron en el año 641 AD y destruyeron por tercera vez la Biblioteca de Alejandría y todo lo que se encontraba en su interior.

Cirilo, patriarca de Alejandría del año 412 al 444

Los romanos alentaron a los extremistas cristianos para que arrasaran y destruyeron los santuarios e imágenes paganas por toda Alejandría, e incluso para que cometieran toda serie de tropelías contra los líderes religiosos. Provocar incendios era su táctica favorita. Algunos monjes cristianos que vivían en el desierto, llevados expresamente por los romanos hasta la ciudad, fueron los primeros en destruir todo lo relacionado con los paganos, en incluso en algunos de sus documentos se describen las táctitas que usaban para acabar tanto con los sacerdotes como con sus seguidores y con sus templos.

Las ruinas bajo el agua de un templo cercano a la biblioteca de Alejandría.

Hipatía era neoplatónica. Algunos historiadores afirman que a ella no se le podía calificar como pagana, sino sólo como una filósofa racionalista. Pero esta definición es engañosa ya que el significado de “filósofo” había cambiado a finales de esa época y abarcaba ya por entonces incluso a los primeros cristianos. Una definición tan pobre del paganismo no reconocía que éste estaba compuesto por un espectro más amplio que los ritos del templo y la teurgia. Los libros sagrados de los neoplatónicos eran paganos: Orfeo, Homero, los Oráculos Caldeos, y estaban muy ligados a las doctrinas esotéricas de los misterios. En aquella época todos los filosófos neoplatónicos, y sus alumnos, fueron perseguidos como si fueran paganos, e indentificados como tales.

Uno de estos líderes neoplatónicos llamado Antonino, profesor en la escuela de Canopus y alumno de Hipatía, además de vidente y místico, auguró a todos sus seguidores que después de su muerte: “el templo dejaría de ser, e incluso los grandes y santos templos de Serapis pasarían a la oscuridad sin forma alguna, pasarían a transformarse en una penumbra fabulosa e impropia de lograr sus propósitos a través de las cosas más hermosas en la tierra.”

Restos submarinos del Faro de Alejandría

El Serapium (templo) fue arrasado en el año 391, un año después de haber muerto Antonino.

Los discípulos de Hipatía la veían como a una líder espiritual. Sinesio de Cirene, (Grecia, 373 – 414 AD), su gran amigo durante muchos años, decía de ella que era la filósofa sagrada más venerada, además de un espíritu divino. Aunque Sinesio era cristiano escribe sobre ella y sus oráculos, y dice que era amada por los dioses, ya que ella hablaba contra el dogmatismo y la superstición. Pero las enseñanzas de Hipatía podrían haber representado un desafío a la doctrina de la iglesia cristiana de entonces. La destrucción de sus libros sobre filosofía y otras materias, lo confirman, pero curiosamente sus trabajos matemáticos no fueron destruídos y se convirtieron en muy populares en los siglos siguientes.

“Toda la ciudad amaba a Hipatía y la respetaba de manera notable. Su popularidad irritaba a Cirilo (años 370/3- 444) , el nuevo obispo de Alejandría desde el año 441, el cual quedó impresionado por los celos que ésto le producía, y empezó a tramar su muerte de inmediato”. La aversión hacia Hipatía del obispo también se vió salpicada por motivos políticos, basados en la intolerancia y el dominio. Cirilo empezó a perseguir a los cristianos heterodoxos cerrando sus iglesias y expulsándolos de la ciudad. Hizo correr el rumor de que los judíos iban a matar a todos los cristianos y les provocó para que empezaran una guerra entre ellos. Los judíos protestaron ante el prefecto Orestes (cristiano) quien arrestó a uno de los enviados de Cirilo y descubrió toda la trama. En el año 414 estalló un conflicto entre los partidarios de Cirilo y los judíos que terminó con el saqueo y la quema de todas las sinagogas, y fue entonces cuando el obispo Cirilo encontró la excusa necesaria para expulsar a la comunidad judía más antigua de Alejandría.

Al darse cuenta el obispo Cirilo que estaba perdiendo apoyo popular decidió cambiar de táctica. Se propuso poner a los alejandrinos en contra de Hipatía y para ello no dudó en acusarla de brujería y de practicar todo tipo de malas artes, haciendo correr la voz de que había engañado a mucha gente y para conseguirlo  había llevado a cabo todo tipo de artimañas satánicas. En los rumores se vió involucrado el prefecto Orestes (cristiano) ya que esas prácticas de brujería estaban prohibidas por la iglesia porque corrompían la fe de los cristianos. Tanto a Hipatía como al prefecto se les acusaba de practicar la adivinación y predecir el futuro mediante la astrología utilizando para ello los astrolabios y otros instrumentos demoníacos de música que ella había inventado.

En marzo del año 415 de nuestra era, un enviado de Cirilo convenció a una turba de gente para salir al paso de Hipatía mientras atravesaba la ciudad en su carro en dirección a la Escuela como tenía por costumbre. Sócrates Escolástico (siglo V, AD) escribió: “una turba de descerebrados la bajaron de su carro y la arrastraron por el suelo, la desnudaron y desgarraron su cuerpo con fragmentos de concha. Luego llevaron su cuerpo desmembrado hasta cerca del templo y quemaron algunos de los miembros en una pira”.

Ruinas  de la biblioteca de Alejandría

Después del asesinato de Hipatía el prefecto Orestes desaparecía de Alejandría y nadie sabe si huyó o también fue asesinado. El obispo Cirilo prevaleció y nunca se le reprochó haber acabado con ella. El obispo se encargó de encubrir a los asesinos haciendo correr la voz de que Hipatía se había marchado a vivir a Atenas. Los alumnos de Hipatía, enterados de lo que había ocurrido, huyeron a Atenas donde el estudio de las matemáticas y la escuela neoplatónica floreció desde entonces. Después de aquella tragedia la escuela de Alejandría siguió funcionando como había hecho siempre hasta la invasión árabe en el año 642. Los invasores árabes utilizaron como combustible para sus baños los libros y manuscritos que había en la biblioteca y también las pocas obras que todavía se conservaban de Hipatía.

Las diferentes teorías de los historiadores coinciden en que el obispo Cirilo estaba detrás de estos asesinatos (Hipatía, Orestes y su guardaespaldas), y que sus hombres los llevaron a cabo. Posteriormente el obispo se encargó de que los funcionarios cristianos, todos a sus órdenes, acabaran con los rumores y los comentarios acerca de estas muertes y de esta forma consiguió controlar a la opinión pública. En lo que también los historiadores coinciden es en que Hipatía no fue asesinada por ser pagana puesto que después de su muerte en la escuela de Alejandría durante décadas siguieron impartiéndose enseñazas neoplatónicas a todo tipo de estudiantes originarios de otros pueblos y de diferentes religiones.

Su coraje para oponerse a la violencia contra los judíos, y contra cualquier tipo de represión religiosa, fue lo que la llevó a este terrible final puesto que ella defendía la tradición filosófica de la tolerancia y la moderación por encima de cualquier religión o fanatismo. Aunque Hipatía sabía que tenía todas las de perder si continuaba enfrentándose al poderoso obispo Cirilo, siguió actuando con valentía y no se doblegó ante las presiones de la iglesia cristiana a la hora de impartir las filosofías neoplatónicas. Hipatía tenía mucha influencia en la política de la ciudad y también sobre sus ciudadanos, y el obispo Cirilo se opuso siempre a lo que representaba Hipatía, es decir: a las enseñanzas heréticas, o lo que es lo mismo: a toda doctrina que fuera divergente de la enseñanza oficial de la iglesia y sus dogmas, en base a las Escrituras y a la tradición, la ciencia experimental y la religión pagana.

(Próxima astrónoma: Sophie Brahe VI)

María de Gracia

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Bibliografía:

– “Synesius of Cyrene”. J. Bregman, año 1951

-“Sócrates Escolástico (s. V, AD). Historia Ecclesiatica. Libro VI

http://www.newadvent.org/cathen/04592b.htm

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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