Historias sobre la Creación

Carta de las estrellas Sumeria – Nínive, 3.300 antes de C.

Comentario: La reproducción de un mapa de las estrellas sumerio o «planisferio» recuperada de la biblioteca subterránea de Asurbanipal. Se piensa que es una tableta asiria, ya que el cielo corresponde con el que había en Mesopotamia en el año 3.300 antes de Cristo, y demuestra que es todavía más antigua, seguramente de origen sumerio. La tablilla es un «astrolabio», el más antiguo instrumento astronómico conocido.

El imperio Acadio (Akkad)

Sumeria era una antigua región que formaba la zona sur de Mesopotamia y se hallaba enclavada entre los ríos Tigris y Eúfrates. Esta civilización hoy en día sigue siendo considerada como la más antigua y la primera conocida. Aunque la procedencia de este pueblo es incierta hay diferentes hipótesis, pero la que predomina es que podrían tratarse de emigrantes de otros pueblos de territorios lejanos a Uruk. En esa zona existían asentamientos desde el Neolítico a través de los siglos, pero hay poca información, o nada, sobre el origen de este primer pueblo.

En Uruk (Erec bíblica) se encontraron las primeras ruedas, año 3.500 antes de C., y las primeras escrituras cuneiformes en tablillas de arcilla, lo que demuestra que este pueblo no fue el primero en asentarse en esa zona, sino que debió llegar en la Edad de Cobre.

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Tablilla de arcilla sobre la creación del mundo – Sumeria.

Comentario: Tablilla de arcilla neo-sumeria, Babilonia, 1900-1700 antes de C., 1 tableta, 10,6 x5, 0x2, 2 cm, de una sola columna, 26 líneas en escritura cuneiforme, las líneas en el reverso se perdieron.

-«En lejanos días, en aquellos días, después de que los destinos habían sido decretados, después de que Annu y Enlil hubieron establecido el reglamento para los cielos y la tierra, Enki, el exaltado y sabio dios, como un sumo sacerdote con gran sabiduría, Enlil-Banda, que regía los países, con las reglas de los cielos, las reglas fijas, fundó ciudades. El preparó la tierra para canalizar las aguas del Tigris y el Eúfrates. Después él estableció las reglas para los países. Después estableció los ritos de los lavados de manos, de las libaciones……….» (MS 5103)

Posteriormente en Mesopotamia empezó a emerger una nación con gran poder e influencia, conocida con el nombre de Akkad (o Acad), unos 3.000 años antes de Cristo. Akkad fue el primer imperio conocido donde se concentraban todos los semitas de lengua acadia, también los sumerios, y entre todos formaron el primer imperio plurilingüe. Sargón I de Akkad era un antiguo gobernante mesopotámico que reinó desde el año 2.340 hasta el 2.279 antes de C, y está considerado como el primer constructor de imperios del mundo ya que conquistó todo el sur de Mesopotamia, así como parte de Siria, Anatolia, y Elam (oeste de Irán). Estableció la primera dinastía semítica de la región y se le considera el fundador de la tradición militar de Mesopotamia. Sargón I en su idea de unir todos los pueblos y tribus, invadió la pacífica Sumeria añadiéndola a su ya vasto imperio. Pero todo este gran territorio resultaba muy difícil de controlar ya que algunos pueblos se rebelaron, tal y como hicieron los sumerios, y una vez muerto Sargón I empezaron a enfrentarse a sus invasores. Durante su reinado se fundó la ciudad (bíblica) de Ur, patria de Abraham.

El imperio Acadio empezó a formarte a partir de las conquistas que llevó a cabo el rey Sargón I y alcanzó su mayor esplendor entre los años 2.330 a 2.190 antes de C., en los que hubo cinco monarcas diferentes que le dieron mucha fama. Las ciudades se llenaron de monumentos y estelas conmemorando las victorias y la grandeza del imperio, y en su sistema de escritura se produjo un gran avance en la lengua acadia llegando a convertirse en la lengua oficial de todo el imperio. Hubo grandes migraciones graduales de otros pueblos a esa zona (semitas, amorreos, etc.,) pero los predominantes eran los acadios con su lengua y su mitología.

Busto en bronce de Sargón I – British Museum – Londres

Los semitas que se establecieron posteriormente en la zona heredaron algunas costumbres de los acadios, como la semana de siete días y el sábado. Sábado en lengua acadia es: «sabattu», que significa día de descanso. También heredaron las leyendas sobre la creación del mundo, el árbol de la vida y el diluvio universal, puesto que hoy en día siguen siendo las imágenes más antiguas que se conocen. En muchas de las costumbres hebreas hay una gran influencia de la antigua civilización de Akkad (o Acad). Los ríos que se mencionan en el Génesis tienen nombres babilónicos; el Eúfrates, o Purat, que significa: agua sinuosa; el río Tigris es Tiggur (la corriente) y en las inscripciones lo llaman Idikla. El Rey Sargón I llama al reino de Elam «el país de los cuatro ríos».

Bajorrelieve de Sargón I – Museo del Louvre – París

Los nombres de los ríos que según el Antiguo Testamento había en el Paraíso, indican que quienes originaron la leyenda podrían haber vivido cerca del Eúfrates y del Tigris. Una parte de las tierras cultivables del Eúfrates era llamada Edinna, (Edén). Un sacerdote, matemático y astrólogo llamado Beroso el Caldeo escribió algunos libros sobre la historia y la religión de la antigua Babilonia, pero sus escritos se perdieron cuando se vió obligado a huir de su Caldea natal y se instaló en Atenas, de ahí que algunos autores griegos, como Apolodoro, Eusebio, etc., hayan hecho mención a esos libros, y es gracias a esas referencias por las que conocemos sus trabajos. Pero las leyendas de Beroso el Mago, o el Caldeo, coinciden con las que hay inscritas en algunas tablillas de arcilla encontradas en las excavaciones de la antigua Akkad.

De acuerdo a esas tablillas de arcilla se puede saber que entre los babilonios había varias leyendas que posteriormente se vieron reflejadas en el Antiguo Testamento, como el Diluvio, la torre de Babel, la destrucción de ciudades corruptas (Sodoma y Gomorra) y las aventuras del Rey Sargón I desde su más tierna infancia (Moisés), además de la creación del mundo y la forma en que fue creado. El nombre original de Babel es: «bab-ilani, o bab-ilu, es decir: «la Puerta de Dios», traducción semita del acadio original: «Ka-dingirra-ki», que significa lo mismo. La leyenda del Diluvio coincide con la que nos encontramos en el Génesis. En la celebración de la larga epopeya de Izdubar, se habla de un héroe-dios del Sol, y un asirio Hércules, que pasa a través de los doce signos del zodíaco cada año.

Izdubar (Nimrod) luchando con un león – Cilindro Babilonio

También son de origen Acadio-Babilonio los cuatro evangelistas que representan la creación animal: San Mateo está acompañado de un ángel, San Marcos de un león, San Lucas de un buey y San Juan de un águila. Estas cuatro criaturas representan a los querubines reflejados en el Antiguo Testamento y fueron considerados por los primeros cristianos como guardianes y prototipos celestiales. Estas figuras, o muy parecidas, se encuentran en los antiguos palacios de Nínive y que posteriormente fueron heredadas por el pueblo hebreo.

Babilonia era una ciudad de la antigua Mesopotamia cuya capital era Caldea. Consiguió su independencia en la «Edad Oscura» y se convirtió en el centro del nuevo imperio bajo el mandado de Hammurabi (año 1.800 antes de JC). Sus habitantes pertenecían a una tribu semítica, pero de origen hasta ahora desconocido. Caldea se cree por lo tanto que fue el sitio original de todas esas leyendas y los hebreos las recibieron originalmente de los babilonios. Las numerosas pruebas y referencias que se han encontrado demuestran que estas leyendas eran bien conocidas por ellos y que formaban parte de la cultura de su país mucho antes del año 2.000 antes de JC.

1. DEBATE ENTRE AVES Y PESCADOS; PARTE DE LA HISTORIA DE LA CREACIÓN -SUMERIA-

2. Creación del mundo, el hombre y la azada, 1-33, mito sumerio – Babilonia, 1900-1700 antes de C, 1 tableta, 24x17x5 cm, 2 2 columnas, 42 líneas en escritura cuneiforme.

De acuerdo a las tablillas de arcilla del Rey Nabonidus de Babilonia (556-539 a.de C), el rey Sargón I mandó construir un templo en honor del dios del sol Samash (Utu para los sumerios y Tammuz para los babilonios) considerado el dios de la justicia.

Relieve babilónico que muestra a Nabonidus adorando a Sin (la luna), Shamash (el sol) e Ishtar (el planeta Venus).

Las inscripciones encontradas en las tablillas de arcilla dicen que el rey Sargón I había nacido en una ciudad a orillas del río Eúfrates, que su madre lo dio a luz en secreto y para evitar que fuera encontrado, le colocó en una cesta de juncos sellando las juntas con brea, y lo depositó en el río. El texto dice que la corriente del río se lo llevó y que después fue rescatado por un hombre llamado Akki que lo tomó en adopción, pero la diosa Istar le ayudó a convertirse en rey.

Hay varias versiones en las antiguas leyendas caldeas relativas a la creación del mundo. Una de ellas se encuentra en un juego de siete tablillas de arcilla y es muy parecido al primer capítulo del Antiguo Testamento porque también se habla en ellas de la existencia del demonio y las fuerzas del mal. En lengua asiria, el demonio, es llamado Tiamtu (Tiamat), la profundidad, y se le representa como un dragón, o serpiente, de la noche, de las tinieblas, la serpiente malvada, la poderosa y fuerte. Tanto en las tablillas como en el Antiguo Testamento se encuentran muchas coincidencias, incluso algunos nombres son prácticamente iguales, como la creación de la mujer de la costilla del hombre y el envío de las aves desde el Arca para determinar si las aguas habían disminuido su caudal; los pájaros regresaron la primera vez, y luego regresaron (según la escritura cuneiforme de las tablillas) con las patas cubiertas de barro hasta que no regresaron más. El «Mehûmâh» hebreo, significa el caos, y proviene del asirio «momia», pero el «tehôm» hebreo, la profundidad, y el «tohû», desolado, corresponden con el asirio Tiamtu (Tiamat).

En los textos cuneiformes nos encontramos con la inscripción de la creación de los dioses Lajma o Lahmu y Lahama o Lahamu, que son personificaciones masculinas y femeninas del movimiento y de la producción, y corresponden a la Dache y Dachus de Damascius y el movimiento, viento, o el espíritu del Génesis. La siguiente etapa en la inscripción es sobre Sar, o Ilsar y Kisar, en representación de la extensión superior y la extensión más baja, y que corresponde a la Assorus y Kissare de Damasco.

Estela de la Torre de Babel-neo babilónica sobre piedra negra, 604-562 antes de C.

«Ziggurat Babibli: «la casa, la fundación del Cielo y de la tierra, Ziggurat en Babilonia. La Torre de Babel. La inscripción real de Nabucodonosor II. Lo hicieron las personas del mundo que cubrieron con asfalto y ladrillos el camino para llevarles hasta las puertas del cielo». (MS 2063)

Comentario: El zigurat de Babilonia fue restaurado y ampliado por Nabucodonosor II, rey de Babilonia, (años 604-562 antes de C.), capturado por Kyros 538 antes de C; por Darío I, 519 aC; por Jerjes, 483 antes de Cristo, y enteramente destruido por Alejandro I el Grande el año 331 antes de C. Hasta ahora lo que sabemos sobre la Torre de Babel se ha basado en el relato del Génesis 11:1-9, y de Heródoto: «Histories I», páginas 178-182.

En otras tablillas de arcilla los textos cuneiformes están borrados, sin embargo otros textos se encuentran en un estado aceptable . Hablan de (como en Damascius) la generación de los tres grandes dioses, Anu, Elu y Ea. Anu representa el cielo; Elu la tierra, y Ea del mar, en esta nueva forma del universo. En cada caso hay un principio masculino y femenino que combinan la formación del universo y todo lo que habita en él.

Para los filósofos Tiamat es el caos original del cual se generaron los cielos y la tierra. Ven en ella a la madre del mundo y de todo lo creado, así como la fuente de todas las cosas, aunque en la mitología aparece como representante y causa del desorden, y madre de los monstruos de las profundidades. Después de una larga lucha Tiamat fue conquistada por el dios Sol, Belus, o Marduck. La lucha no había terminado porque el maligno sigue activo y Bel (Marduk) tiene que luchar contra las siete tormentas de demonios que oscurecen la Luna. Marduck mata a los dragones y a los malignos, y entonces reaparece la inteligencia divina en las criaturas racionales, lo cual está simbolizado en el mito de que Marduk ordenó a uno de sus dioses cortar su cabeza (de toro) con el fin de mezclar su sangre con la tierra para la procreación de animales que fueran capaces de soportar la luz del día.

Marduk persiguiendo a Tiamat

En ese caos sólo existía Mummu-Tiamat: «el caos de las profundidades». De ese caos nacieron los dioses así como el mundo creado. Primero fueron las divinidades: Lakhmu y Kalhamu, y luego An-sar y Ki-sar, «la parte superior» y «el firmamento inferior». Después de todo eso nacieron los tres dioses supremos de la religión babilónica: Anu, dios del cielo; Bel o Illil, el señor de los fantasmas en el mundo, y Ea, el dios del río y del mar. Pero antes de que los dioses más jóvenes pudieran empezar a construir tenían que destruir lo ya existente empezando por el dragón del caos (Tiamat) y toda su monstruosa descendencia. La tarea empezó a llevarse a cabo por el nuevo dios del Sol, Marduk, el hijo de Ea, An-sar prometiéndoles la victoria, y en otra de las tablillas de arcilla se pueden leer los preparativos realizados para asegurar la victoria de la luz sobre las tinieblas y el orden sobre el caos.

1. «En el principio fueron creados los cielos y la tierra.

2. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas habitaban sobre la faz del abismo. Y el espíritu del Creador se movía sobre la superficie de las aguas».

En uno de los poemas de las tablillas, compuesto por el dios Marduk, éste expresa sus propias doctrinas cosmológicas. Por primera vez leemos la expresión: «en ese tiempo», y luego en el Génesis: «en el principio…….» En otra tablilla podemos leer el éxito del dios de la luz sobre los aliados de Tiamat. La luz entonces se introdujo en el mundo y sólo faltaba que Tiamat se destruyera a sí misma. El combate se describe en otra tablilla y forma parte de un poema en honor a Marduk. Tiamat fue perseguida y muerta por Marduck y sus aliados fueron llevados presos. Los libros del Destino, que eran propiedad de esos dioses, pasaron a formar parte de los nuevos dioses en el mundo recién creado. El cielo que vemos se formó a partir de la piel de Tiamat y se convirtió en el símbolo externo de Ansar y el hogar de Anu, Bel y Ea, mientras que las aguas caóticas del dragón se convirtieron en la ley con su destino final al mar gobernado por Ea.

«Los cielos fueron creados y equipados con mansiones para el Sol y la Luna y también para las estrellas, y estaban sujetos los cuerpos celestes por leyes fijas que pueden regular el calendario y determinar los años». También se relata la forma en que fueron creadas las verduras, las aves y los peces, los animales, reptiles y por último se relata cómo se creó al ser humano.

Muchos de los párrafos de la epopeya de la creación coinciden, y tienen, un parecido sorprendente con el primer capítulo del Génesis. En cada caso la historia de la creación se divide en siete partes sucesivas: el mundo actual ha sido precedido por un caos acuoso y este párrafo se usa tanto en los relatos acadios como en los bíblicos.

Sello acadio -(2.360-2.180 antes de C.) en el centro Shamash (Utu sumerio), dios del Sol, subiendo desde el horizonte los rayos que brotan de los hombros. Tiene una sierra en la mano para poder cortar a través de las montañas (es el símbolo de su papel como juez). A la derecha de Shamash están Ishtar (Inanna sumeria) al lado de un árbol y  el héroe Gilgamesh con su arco y un león. A su izquierda y encima de Shamash, hay un pájaro (Anzu, que de acuerdo con la leyenda robó la el libro del Destino) y Ea (Enki sumerio) su naturaleza acuosa indicada por arroyos llenos de peces que salen de sus hombros. A la izquierda de Ea está el dios mensajero de dos caras, Isimud. En la parte superior izquierda del sello hay un nombre y el título en escritura cuneiforme.

Atra-hasis es el protagonista de una epopeya acadia del año 1.800 antes de C. Una «atra-hasis» es también una de las listas de reyes sumerios en los tiempos antes del Diluvio. Las tablillas de Atra-Hassis incluyen tanto los mitos de la creación como de la inundación.

Inanna (Ishtar) reina del cielo y de la tierra

Nisroch – Annunaki – dios dando la piña y todo lo que contiene, al ser humano.

El orden de la creación también es el mismo: primero se hizo la luz, luego la bóveda del cielo, y posteriormente los cuerpos celestes con los que se dividieron los días, los años, etc.. Pero también hay algunas diferencias porque en la épica asiria la tierra no ha sido creada hasta después de ser formados los cuerpos celestes, y el séptimo día es de descanso. La diferencia más importante consiste en la lucha entre Marduk y los poderes del mal, como consecuencia la luz se introduce en el universo y se formaron tanto el firmamento como los cielos.

Lo mismo ocurre con el árbol de la vida, muy popular entre los asirios y babilonios y que podemos encontrar en numerosas tablillas y bajorrelieves en todas sus formas y tamaños.

Los babilonios adoraban a muchos dioses, pero su dios favorito era Bel, que se identifica con frecuencia con Merodac (o Marduk), a causa de su lucha con Tiamat. Bel-Merodac es la trinidad de Anu, Ea y Bel, y está representado como flotando sobre el árbol de la vida antes de que dos formas humanas, podrían ser el rey y la reina, se vean en actitud de adoración. En la trinidad babilónica hay que destacar que la representante femenina del padre divino, Anu, es llamada también Ishtar, que fue venerada bajo el símbolo de una paloma que posteriormente en el primer cristianismo aparece como un emblema de espiritualidad. Los babilonios hablan de Bel-Marduk como hijo del dios Ea, la personificación de la sabiduría.

En cuanto al maligno y el infierno, tal como es concebido por los babilonios ya que sus Hades no eran tan diferentes del Sheol o el «Pozo» de la Biblia, y sus demonios tampoco se diferenciaban mucho de Satanás ni sus ejércitos de seguidores.

La concepción babilónica del infierno se encuentra en una tableta donde se explica el descenso de Ishtar en busca de su marido, el joven Tammuz. Se ha dicho que la misma palabra para Hades, Sheol es decir, como el utilizado en el escrituras hebreas, se ha encontrado en los textos babilónicos. La dama del Hades Babilonio se llamaba Nin-kigali, y el lugar en sí tenía un río que lo atravesaba sobre cuyas aguas tienen que cruzar los espíritus .También había «un portero de las aguas «(Cancerbero griego), que guardaba siete puertas. En la tableta de arcilla se puede leer:

«1. A la tierra del no retorno, a la del más allá, a las regiones de la corrupción,

2. Ishtar, la hija del dios de la luna, su atención fija firmemente,

3. una vez que la hija del dios de la luna, su atención hubo fijado,

4. la casa de la corrupción, la morada de la divinidad Irkalla,

5 a la casa cuya entrada es sin salida,

6. a la carretera cuyo camino es sin retorno,

7. a la casa cuya entrada está desprovista de luz,

8. un lugar donde la mayor parte del polvo es su comida; su carne, cieno,

9. donde la luz nunca es vista, donde residen los que que habitan en las tinieblas,

10. fantasmas como pájaros rondan en torbellino y alrededor de las criptas,

11. sobre las puertas y paneles hay polvo grueso………..»

La puerta exterior de esta» tierra de no retorno» estaba fuertemente custodiada por el portero, el cual después de haberse negado a conceder la admisión Ishtar, la diosa dice:

«Abre tu puerta y déjame entrar en…..;

Si tú no abres la puerta, y no entro,

Fuerzo la puerta, el cerrojo rompo,

Golpeo el umbral, y cruzo las puertas,

Yo alimento, resucito a los muertos, devoradores de los vivos,

porque los muertos superan a los vivos. «

Además de Tiamat había en las mitologías Asiria y Babilonia innumerables demonios cuyos nombres se conocen a través de las diferentes inscripciones y cuyas figuras se conservan en las estatuas, bajorrelieves y cilindros. La fórmula mágica que se utilizaba para evitar esta influencia demoníaca era pronunciarla siete veces en el lenguaje sumerio-acadio, que se considera más sagrado en razón de su antigüedad, ya que se había vuelto incomprensible para la gente común y se mantuvo en uso únicamente con fines litúrgicos . Los asirios estaban convencidos que para asustar a los demonios y echarlos fuera, sólo había que mostrarles su propia forma y exhortarles a destruirse mutuamente en un combate fraticida.

En el ejército del Bien, así como en el ejército del Mal, se establece un sistema jerárquico de espíritus más o menos poderosos según su rango. Los textos mencionan el «ekim», y el «telal», o guerrero; el «maskin», o el cazador; el «alal» o el destructor; el «labartu»; el «labassu»; el «ahharu», eran unas especies de fantasmas y vampiros. También se hacen distinciones entre los buenos y los malos; y los más buenos y los más malos: «mas», «lamma», «mal» y «utuq».

También están los toros «alapi» o toros alados, los «nirgalli», o leones alados y los innumerables tipos de arcángeles celestiales. Los dioses Annu y Ea, llamado el espíritu de los cielos (zi-una-na) y el espíritu de la tierra (zi-ki-a), como los dioses de todas las ciencias, son invocados frecuentemente en los encantamientos como única forma capaz de proteger a la humanidad contra los ataques de los malos espíritus. Los monumentos encontrados en la antigua Caldea-Babilonia prueban la existencia de una demonología extremadamente compleja con una graduación jerárquica muy elaborada que hoy en día no es del todo conocida.

Toro alado asirio – British Museum – Londres

Iglesia de St. Andrew – Devon – Inglaterra – cristalera con toro alado

El Louvre posee la imagen de un demonio horrible en postura erguida, con la cabeza de un perro, patas de águila, garras de león y cola de escorpión. La mitad de su cabeza muestra el descarnado cráneo. Tiene cuatro alas extendidas. Un anillo en la parte superior de la cabeza sirve para suspender la figura. En la parte posterior de la estatua está la inscripción en sumerio-acadio, indicando que representa el demonio del viento del sur, y que se debe colocar en la puerta o la ventana para evitar la influencia perjudicial del viento del sur-oeste en Caldea que proviene de los desiertos de Arabia, ya que su ardiente aliento quema todo, produciendo los mismos estragos que el «khamsin» en Siria y el «simoon» en África.

Estatuas de demonios babilonios

‘En Kuyunjik, en el palacio de Asurbanipal, se encontraron en varios rincones una serie de figuras de monstruos con cuerpos humanos, leones, cabezas y pies de águila. Aparecen en grupos de dos, luchando uno contra el otro con dagas y palos. Ellos, también, son los demonios y expresan en el lenguaje del escultor la fórmula con tanta frecuencia usada en el encantamiento: «Los demonios del mal debe salir, deben matarse mutuamente.»

Demonio acadio-babilonio

Hay una antigua tablilla de bronce que muestra la imagen del mundo en las garras del diablo.

Las civilizaciones Sumeria, Acadia y Babilónica eran más brillantes, más potentes, y más cosmopolitas que la antigua civilización Hebrea. Sin embargo, existe una diferencia importante entre las leyendas religiosas y especulaciones de esas naciones, que, si bien las tablillas asirias son politeístas y mitológicas, las hebreas son monoteístas. Aunque hay que señalar que el monoteísmo no es algo exclusivo de la religión hebrea ya que había himnos y liturgias de gran belleza y fuerza religiosa tanto en Egipto como en Babilonia mucho antes de tener noticias de las existencia del pueblo de Israel, además de en el cada vez más poderoso Imperio Persa.

María de Gracia

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bibliografía:

-«Azazel, el dios del desierto» – Enciclopedia Hebrea

– «Biblioteca histórica», Diodoro Sículo

http://www.avesta.org

http://earth-history.com/Sumer/Clay-tablets.htm

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No participo en ninguna red social, ni en facebook, ni en otras empresas ni blogs diferentes al mío, ya que mi trabajo, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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