Litomancia (adivinación con piedras)

La litomancia, del griego: “lithos” (piedra), y “manteia” (adivinación), es un método de adivinación en el que se utilizan piedras preciosas, o semi-preciosas, o piedras de diferentes colores, incluso guijarros, o perlas coloreadas, dependiendo del método de interpretación a seguir por cada adivino, o intérprete.

Se trata de un método de adivinación muy antiguo del que se tienen pocas referencias, aunque hay constancia de su práctica entre las civilizaciones pre-cristianas, y cuyo  método de adivinación más extendido entre los pueblos del Mediterráneo, consistía en hacer chocar unas piedras contra otras, prestando especial atención a algún sonido agudo, y que era interpretado como los mensajes que enviaban los dioses. También se tiene constancia que en vez de piedras se usaban anillos, o aros, pero sin utilizar velas, sino solamente interpretando sonidos. Otro de los métodos de adivinación muy popular era el de usar una vela, o la llama de una lámpara, o antorcha, con piedras semi preciosas, o de colores, y en vez de golpearlas e interpretar el sonido, interpretaban los reflejos que hacía sobre las piedras la llama encendida en un recinto oscuro.

Los datos más completos que se tienen de esta práctica de adivinación provienen del patriarca de Constantinopla, Focio el Grande (años 820-893 AD), escritor, y santo de la iglesia ortodoxa, que describe en sus escritos un método de utilización de la litomancia llevada a cabo por un médico de nombre Eusebio, que usaba una piedra barrada para realizar este tipo de adivinación. Pero algunos historiadores dicen que el príncipe Héleno de Troya, hijo de Príamo y Hécuba,  predijo la caída de la ciudad mediante un método de adivinación parecido. Así como hay bastante información, algo dispersa entre las diferentes civilizaciones, de otros métodos de adivinación, de la litomancia hay muy pocos datos, y quizá eso quiera decir que no se trataba de un método muy popular de adivinación, como fueron otros, sino que estaba reducido a círculos muy cerrados entre la clase dirigente y los sacerdotes, o magos, de los templos.

En lo que coinciden todos los rituales conocidos para hacer una interpretación acertada con litomancia, es en calentar las piedras, o guijarros, en las manos del adivino para cargarlas de su energía, luego se procede a agitarlas bien antes de arrojarlas sobre una superficie plana, con algún dibujo orientativo en la base, o mapas, o el abecedario, o simplemente interpretando el significado de la piedra que brillase más que el resto de ellas gracias a la luz de la vela.

Uno de los métodos más usados, y también más sencillos, además de populares, es como sigue: primero de todo hay que dejar la habitación completamente a oscuras, disponer de una mesa, o superficie plana, y de una vela. En esta tirada sencilla se necesitan siete piedras de diferentes colores puesto que cada color tiene un significado diferente. Se pueden usar siete, o menos piedras, pero no se aconseja usar más. Es importante que las piedras no sean demasiado redondas para que no rueden y caigan fuera de la mesa, y que tengan el mismo tamaño y peso. Cuando ya estén los visitantes instalados, y todos en silencio, el consultante hace una pregunta muy concreta, clara y concisa, y el adivino, o intérprete, mientras tanto, tendrá las siete piedras en sus manos para cargarlas de energía y concentrarse en la interpretación que va a llevar a cabo. Cuando haya oído la pregunta, el vidente agitará las piedras en sus manos, y las tirará en dirección a la base de la vela con los ojos cerrados. Cuando el vidente haya oído caer las piedras, abrirá los ojos y tendrá en cuenta el color de la piedra que brille más que el resto gracias a la llama de la vela. Los significados de los diferentes colores de las piedras se interpretan como sigue:

Color      Significado

Azul:        Buena suerte

Incoloro:   Felicidad – éxito – pureza

Verde:      Se encuentran soluciones a todos los problemas

Rojo:         Romance – relación sentimental – amor – pasión

Granate :   Matrimonio – compromiso

Turquesa:    Oportunidad

Rosa:    Inocencia – candor

Amarillo:    Infidelidad

Gris:        Tristeza

Violeta : Dolor – lágrimas – penas

Púrpura:    Peleas – discusiones

Negro:     Mala suerte – problemas

Otro método para adivinación con piedras, algo más complicado, pero también muy eficiente, y muy popular. Necesitamos una tabla, o mesa, sin rugosidades, para que las piedras no se atasquen y puedan rodar, pero sin llegar a  caerse. Es importante que sean piedras, o gemas, semipreciosas, o pulidas simplemente, de diferentes colores, y que si caen fuera de la mesa, no se rompan. Las piedras pueden ser de pequeño tamaño también, pero es importante que sean de diferentes colores, tal y como indico más arriba en el otro método sencillo de adivinación. También se pueden usar guijarros, o abalorios, o perlas coloreadas con pintura, o con esmalte de uñas. Todo lo que se use para este método de adivinación no debe estar ni demasiado pulido, ni redondeado, porque si lo está, al caer sobre la mesa, rodaría lejos, o fuera de ella, y se alejaría mucho de la base de la vela, o del mapa que hemos dibujado.

Métodos de adivinación

Círculo número 1

En un papel lo suficientemente grande, o en la misma mesa, dibujamos uno de los cuatro círculos de la foto de arriba con un diámetro aproximado de treinta centímetros. Las divisiones en cada círculo pueden ser tantas como el intérprete desee a la hora de conseguir más información a las preguntas del consultante, pero voy a centrarme en las más sencillas y populares.

El dibujo número uno (1) que se haga en la mesa, lo dividimos en dos partes y escribimos en un lado “Si” y en el otro lado “No”. Es importante hacer pruebas tirando una piedra de prueba intentando que quede dentro del círculo. Si la piedra cae fuera del círculo, entonces indica “tal vez”, o no se ha podido calcular. En vez del “si”, o el “no”, también se puede escribir: “bueno/malo”, o “pasado/presente”, cuando se trata de situaciones, o dependiendo de la pregunta que haga el consultante.

Círculo número 2

El dibujo número dos puede dividirse en tres partes, o en cuatro, o en las opciones que quiera cada uno, pero todas debidamente divididas en partes iguales, y se echa una piedra sobre el tablero para comprobar si rueda bien. Las opciones a escribir son a elegir por los consultantes, y pueden variar de tiempo, a las estaciones del año, o si, o no, o algo más concreto dependiendo de las preguntas que vayan a hacerse. El abanido de preguntas y respuestas es muy amplio, y siempre dependerá de la cantidad de detalles o explicaciones que quiera recibir el consultante en cada respuesta.

Círculo número 3

Este último círculo se divide en ocho partes, pero las tablas que se dibujen pueden tener todas las divisiones que quieran los consultantes. También se pueden hacer tablas con las doce divisiones para los signos del zodíaco, o los siete cuerpos celestes, o números del cero al nueve (9), o los meses del año, o del 1 al 12 como si se tratara de la esfera de un reloj. Igual que en los otros círculos, se echa encima una piedra y, dependiendo de la pregunta que haya hecho el consultante, y donde caiga, se hace la interpretación correspondiente.

Círculo número 4

Este círculo se usa normalmente para añadir en cada uno de ellos los planetas a modo de esferas planetarias.

Todo lo anterior se puede usar con una sola piedra, aunque normalmente los adivinos, o intérpretes, prefieren usar más piedras con el fin de ampliar la información a la pregunta que haya hecho el consultante. En este ejercicio no se necesita usar velas.

Otro método de adivinación

Necesitamos dibujar en una pieza plana y sin rugosidad, un círculo dividido en tantos apartados de igual tamaño como la cantidad de información que pongamos en él, como planetas, semanas, meses, estaciones, años.

Para este método tan popular se necesitan trece piedras de formas y tamaños similares, procurando que no sean demasiado redondas para que no rueden. En las piedras se puede dibujar, o pintar (con esmalte de uñas, u otra pintura, o marcar con bolígrafo, o lápiz de color) lo que representa cada piedra, y que tendrá un significado diferente dependiendo del nombre que vayamos a asignarle:

1 – El Sol = Potencia – energía – vida
2 – La Luna = Intuición – inspiración – clarividencia
3 – Saturno = Longevidad – protección – purificación
4 – Venus = Amor – fidelidad – felicidad – romance – matrimonio
5 – Mercurio = Inteligencia – superación de malos hábitos – fuerza de voluntad
6 –Marte = Conflicto interior, o exterior – discrepancias – peleas – luchas – contradicciones.
7 – Júpiter = Dinero – prosperidad – bienestar
8 – Tierra = Hogar – familia – amigos – seguridad
9 – Aire = Deseos – esperanza – sueños
10 – Fuego = Pasión – influencias externas
11 – Agua = Compasión – reconciliación – curación – limpieza
12 – Espíritu = Necesidad de contactar con el yo interior – comunicación con la Divinidad
13 – El Universo = Nuestro lugar en el mundo

Las piedras se marcan con los símbolos, o letras, arriba indicados, tanto con el nombre entero, como con el símbolo, o dibujos representativos. Después se meten todas las piedras en una bolsa y se agitan. El método más sencillo es que el consultante haga una pregunta y el adivino saque (con los ojos cerrados) tres piedras de dentro de la bolsa, e interprete la respuesta a su pregunta. También se puede usar una tabla, o dibujo, o incluso un tablero de “ouija”, en los que se echan las piedras, de tres en tres, y se interpreta lo que significa cada piedra dependiendo del lugar de la tabla, o del dibujo, en que hayan caído.

Si hemos dibujado un círculo y lo hemos dividido en doce apartados iguales, empezando desde el centro, será como la esfera de un reloj. O el mismo círculo con menos divisiones, dependiendo de la información que queramos conseguir, con más o menos detalle, cuando tiremos las piedras encima.

Una vez tengamos ya hecho el tablero, o el papel, con el círculo y las divisiones correspondientes, se echan todas las piedras sobre ese tablero. No necesitamos ninguna vela porque las piedras pueden ser simples guijarros, o perlas, o abalorios, pero no demasiado redondos. No solo tienen un significado especial dependiendo de donde caiga cada piedra, sino que tiene mucha relación con la proximidad o lejanía de otras piedras.

Este último método es algo más complicado, y puede dar lugar a confusión para los principiantes, y por lo tanto, se aconseja usar los métodos más sencillos antes de pasar a sistemas más complejos. Lo mismo que otras formas de adivinación, la litomancia también es intuitiva, no específica, lo cual quiere decir que las reglas, o normas, que hay son muy generales, y solo sirven para orientar, porque, después, cada adivino, o intérprete, puede ver, o presentir, algo diferente a otro adivino, o intérprete, y todo dependerá también de las preguntas que haga el consultante. Para familiarizarse con las piedras lo más aconsejable es que se utilicen también para meditación. A medida que se trabaje más con las piedras, y se usen para adivinación, la intuición del adivino se desarrollará más y se encontrará en mejor forma a la hora de interpretar los mensajes, o las respuestas, a las preguntas que hacen los consultantes.

Colorful scattered stones spilt outf from a brown leather corded pouch.

Las piedras y el pentagrama

Este método también es muy sencillo. Se necesita dibujar, o poner el fondo de un pentagrama, es decir, una estrella de cinco puntas con una sola punta hacia arriba, y dos hacia abajo.

1 – La punta de arriba del pentagrama representa las emociones involucradas en el problema que va a plantear el consultante.

2 – La punta inferior derecha (tu derecha, mirando de frente al pentagrama) del pentagrama representa el conflicto, la unión, o las ilusiones que no se pueden tener en cuenta. También pueden representar los obstáculos a los que el consultante se va a enfrentar.

3 – El punto inferior izquierdo del pentagrama representa la base del problema, la base de su existencia, las fuerzas que alimentan ese problema.

4 – El punto superior izquierdo significa los pensamientos que tiene el consultante en el momento actual. Estos pensamientos podrían obstaculizar, o ayudarle a solucionar el problema.

5 – La punta superior derecha es el resultado final a la pregunta que haya hecho el consultante.

Una vez tengamos dibujado el pentagrama, y debidamente numerado, agitamos las trece piedras con sus símbolos planetarios, o dibujos, correspondientes, y las tiramos encima del dibujo:

1 – El Sol = Potencia – energía – vida

2 – La Luna = Intiución – inspiración – clarividencia

3 – Saturno = Longevidad – protección – purificación

4 – Venus = Amor – fidelidad – felicidad – romance – matrimonio

5 – Mercurio = Inteligencia – superación de malos hábitos – fuerza de voluntad

6 – Marte = Conflicto interior, o exterior – discrepancias – peleas – luchas – contradicciones

7 – Júpiter = Dinero – prosperidad – bienestar

8 – Tierra = Hogar – familia – amigos – seguridad

9 – Aire = Deseos – esperanza – sueños

10 – Fuego = Pasión – influencias externas

11 – Agua = Compasión – reconciliación – curación – limpieza

12 – Espíritu = Necesidad de contactar con el yo interior – comunicación con la Divinidad

13 – El Universo = Nuestro lugar en el mundo

Y después de meditar con todas esas piedras entre las manos, el adivino las tirará encima del pentagrama, y llevará a cabo las interpretaciones necesarias dependiendo de donde haya caído cada una de ellas. Las piedras que caigan fuera del pentagrama se darán como nulas y se apartarán. La lectura de esta tirada se hace empezando por el número uno (1) y la piedra, o piedras, que hayan caído cerca de esa punta del pentagrama. En litomancia hay que tener muy en cuenta que unas piedras están relacionadas con otras en estas tiradas, con más influencia sobre la que ha caído más cerca, y menos sobre la que ha caído más lejos.

Por ejemplo: La piedra número once (11) (agua), cae en la punta número uno (1) del pentagrama, o muy cerca de esa punta, o dentro del espacio que delimita, del área, y los límites de la punta número uno (1). La interpretación sencilla sería que el consultante debería ser más compasivo si quiere reconciliarse (si la pregunta que se ha hecho es sobre una relación). Está claro que el consultante no es compasivo y que, por lo tanto, su relación se están resintiendo.

Sin embargo, si el consultante ha preguntado otra cosa, no sobre una relación, la respuesta sería que necesita una curación interior, o exterior, si se trata de alguna enfermedad, y una limpieza interior si es espiritual, o de aura, y eso es lo que le impediría avanzar en la vida en general (pentagrama: punta número uno (1).

Y después seguimos leyendo el resto de piedras debidamente diferenciadas con sus símbolos, o letras, y dependiendo de donde hayan caído, seguiremos encontrando las respuestas a las preguntas que se han hecho hasta llegar a las conclusiones finales. El intérprete, o adivino, tendrá que usar su intuición, además de lo que esté viendo, para hacer interpretaciones correctas y que puedan ayudar al consultante a salir de dudas.

Este método de adivinación también puede considerarse un juego de mesa, pero hay que tener muy en cuenta la sensibilidad de algunas personas, y lo fácilmente influenciables que pueden volverse si tienen algún problema que les preocupa durante el juego. Las interpretaciones que haga el adivino, o el intérprete, varían dependiendo siempre del consultante y de las respuestas que vaya buscando cada uno de ellos.

María de Gracia

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Bibliografía:

-“Encyclopedia of Crystal, Gem and Metal Magic” – S. Cunningham

– “Origins and Practices of Superstition” – F.T. Elworthy

– “Witchcraft Today: Wiccan and Neopagan Traditions” – James R. Lewis

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella.No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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