Los primeros astrólogos

Astronomía y Astrología

Astronomía y Astrología pueden parecernos lo mismo, pero tienen significados diferentes:

La Astronomía es la ciencia que estudia los cuerpos celestes y el entorno en el que se mueven y la Astrología estudia esos mismos cuerpos celestes, pero con el único fin de saber la influencia que tienen en la vida de las personas.

La Astronomía se basa en las leyes de la física, por consiguiente de las matemáticas, y tiene como objetivo describir lo que ocurre en el Universo teniendo muy presente que las leyes de la física no cambian nunca, que son constantes.

Urania, Musa de la Astronomía, J. H. Tischbein , año 1782.

La Astrología en cambio se basa en la creencia de que la posición de los planetas y las estrellas en el momento del nacimiento de una persona influye directamente tanto en los rasgos de su personalidad como en los acontecimientos que aparecerán en toda su trayectoria vital.

Las primeras noticias que tenemos sobre los orígenes de la Astrología vienen de Babilonia (Bab-Ilum, Puerta del Cielo), después de Media-Persia, de Grecia, de Egipto, de la India y por último de la China. A pesar de que cada sistema de cálculo planetario usado en estos países era diferente entre sí, lo único que tenían en común eran las bases establecidas por los babilónicos unos cuantos siglos antes.

Vamos a situarnos en el mapa y a recordar que Babilonia es la ciudad de la antigüedad más famosa en el mundo y no sólo por ser la capital de Mesopotamia (del arameo: Beth Nahrin, “entre dos ríos”) ni por estar situada entre los ríos Tigris y Eúfrates (actual Irak), sino porque Babilonia está considerada la cuna de las civilizaciones. Según podemos leer en el Antiguo Testamento la ciudad fué fundada por Nembrod, (Génesis 10:8), nieto de Cam y bisnieto de Noé, hacia el año 2.300 antes de C., el cual después de matar con su arco y flechas al león empezó a ser llamado “el poderoso cazador ante el Eterno” . Una vez fundada la ciudad de Babilonia por Nemrod se establecieron en ella las tribus de los Semitas y también las de los Camitas y poco tiempo después, debido a sus fértiles tierras y magnífica situación geográfica (área no desértica de Irak) empezaron a llegar otras tribus vecinas que también se instalaron “entre los dos ríos” (Mesopotamia) y entre esos pueblos que emigraban a Babilonia también se encontraban sus vecinos de la ciudad de Caldea que también se trasladaron a Babilonia y gracias a la unión de varios pueblos se fundó el primer imperio caldeo-babilónico cuyos reyes vivían alternativamente en cada una de las diferentes ciudades, de ahí que la historia de Caldea siempre haya estado ligada a la de Babilonia.

En una de las numerosas excavaciones llevadas a cabo en Mesopotamia nos encontramos con el horóscopo más antiguo que se conoce hasta ahora llamado “el horóscopo del león de Nemrod”. Además del relieve del primer horóscopo, fueron halladas varias colecciones de tablillas en lengua cuneiforme y en muy buenas condiciones, llamadas “El Catálogo de las Estrellas” . De la existencia de todo este material caldeo-babilónico hay muchas referencias en las diferentes enciclopedias escritas por los geógrafos e historiadores griegos de la época, pero exceptuando las tablillas encontradas no hay ninguna referencia directa de los primeros astrólogos/astrónomos.

El primer horóscopo

El horóscopo del león de Nemrod

Este horóscopo está grabado en una piedra donde podemos ver a un león mirando al frente. El cuerpo del león está cubierto con diecinueve estrellas; cada estrella tiene ocho puntas y exceptuando una pequeña diferencia de posiciones entre las diecinueve estrellas, vemos que está representada la Constelación del León tal y como fué descrita en el “Ephemeris” por Eratóstenes.

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En la parte de arriba del León hay tres estrellas con seis puntas en vez de ocho, pero no son estrellas sino planetas. De izquierda a derecha está Marte, Mercurio y Júpiter y podemos leer sus nombres en lengua macedonia.

El león lleva debajo del cuello una hoz, símbolo de la Luna nueva.

Tenemos muchas referencias a la cultura de la antigua Mesopotamia gracias a algunos renombrados historiadores de la antigüedad y muy especialmente a Diodoro Sículo (Sicilia, siglo I a.C) que escribó extensamente sobre los caldeos en : “Historia y Cultura de Mesopotamia”, Libro II.

Diodoro Sículo nos cuenta que la astrología no existía como tal disciplina en la antigua Babilonia, sino que formaba parte de la religión politeista que profesaban casi todos (menos los Hebreos que siempre fueron monoteístas) los pueblos de esa época. Los babilonios estaban convencidos de que la Tierra era el centro del universo y que todas las estrellas y planetas giraban alrededor de ella. Esta creencia nos ayuda a entender los cálculos que hicieron de los primeros signos zodiacales y sobre todo a darnos cuenta del profundo conocimiento de la materia que tenían los sabios astrólogos que los confeccionaron. De los sabios sólo sabemos de que eran un grupo de eruditos babilónicos expertos en astrología y astronomía que confeccionaron una serie de tablillas llamadas “El Catálogo de las Estrellas” , o Mul.Apin. Entre ese grupo de sabios sólo tenemos referencias, también indirectas, de dos de ellos; uno era Beroso de Cos (el Caldeo) y otro era Teucer el Babilonio de los que hablaremos más adelante.

Relieve babilónico – la Rueda de la Vida-reencarnación – British Museum

Diodoro Sículo nos cuenta que los principios religiosos de los sacerdotes caldeos estaban basados en sus conocimientos de astrología y que esos mismos conocimientos estaban a la vez basados en las enseñanzas impartidas por un pez que salía del mar en cada una de sus visitas y que decía llamarse Oannes, y los babilonios aseguraban que fué él quien les enseñó todo lo que sabían sobre astronomía y astrología.

Diodoro también nos explica que durante mucho tiempo nadie conoció mejor que los caldeos la influencia de ciertos fenómenos atmosféricos en los hombres, además de la ciencia de adivinar el porvenir, y también nos dice que en lo que más interés tenían los babilónicos era en los movimientos de los cinco planetas a los que llamaban intérpretes de la voluntad de los dioses hacia los hombres.

Los observatorios astronómicos

En cada una de las ciudades caldeo-babilónicas había uno o más templos en forma de pirámides escalonadas llamados “zigurats” que eran utilizados para venerar a sus dioses en la parte inferior y la parte de arriba, la terraza, era utilizada por los astrólogos caldeos como observatorios desde donde hacían los seguimientos de los planetas y las estrellas. Desde las terrazas de los zirugats estudiaban la salida y el ocaso de los astros y dependiendo del color que tuvieran en ese momento se atrevían a vaticinar los cambios atmosféricos, las lluvias, el calor, las nevadas, los terremotos, y basándose en sus observaciones y posteriores cálculos también vaticinaban con mucha precisión si en el firmamento aparecería algún cometa, algunos meteoritos, o cuando empezarían los eclipses de sol y luna.


Reconstrucción: Zigurat construído por el Rey Ur-Nammu en el año 2.100 antes de C. en honor del dios Sin llamado “Etemennigur” en la ciudad de Ur (Irak)

El primer Catálogo de las Estrellas (Mul.Apin)

Tablilla de la serie Mul.Apin, British Museum

La serie de tablillas, conocidas también como Mul-Apín, más antigua de la que tenemos constancia data del año 687 a.de C. aunque los textos incluídos en ellas sean una recopilación de datos que abarcan desde el año 1.000 a.de C. Las tablillas incluyen la siguiente información:

-Treinta y tres estrellas de Enil (el dios del cielo)

-Veintitres estrellas de An (dios de la tierra)

-Quince estrellas de Ea (dios de las aguas)

– Constelaciones y nombres de planetas

-Los ciclos planetarios

-El sendero de la Luna, o lo que es lo mismo: el zodíaco.

En una de las tablillas de los Catálogos de las Estrellas encontramos diseños de cartas astrológicas y podemos identificar fácilmente a Júpiter, Saturno, Mercurio y Marte en el mismo orden en el que aparecen en los grabados cuneiformes aparecidos en las excavaciones. En algunos textos posteriores aparecen también Mercurio y Saturno, pero en posiciones diferentes.

Los cinco planetas babilónicos se identifican con los cinco dioses de la mitología babilónica, es decir:

– Marduck con Júpiter

– Ishtar con Venus

– Ninurta (Ninib) con Saturno

– Nabu (Nebo) con Mercurio

– Nergal con Marte

Y también nos encontramos con su tríada de dioses dividiendo el espacio celeste:

-La zona polar era de Enlil (dios del Cielo)

-La ecuatorial era de Anu (dios de la Tierra)

-Y la del sur era de Ea (dios de las Aguas)

Los babilonios también fueron los primeros en establecer las doce casas en los horóscopos, casas que fueron ordenadas desde el Este descendente bajo el horizonte y representan las areas de la vida como sigue:

I- Vida

II- Pobreza/Riqueza

III – Hermanos

IIII- Padres

V – Niños

VI – Enfermedades/salud

VII – Esposa/esposo

VIII – Muerte

VIIII – Religión –

X – Dignidades –

XI – Amistad .

XII – Enemistad.

Los babilonios no sólo confeccionaron el primer Catálogo de las Estrellas, sino que a ellos les debemos un cierto ordenamiento universal que en parte sigue vigente hoy en día.

– Establecieron por primera vez las cuatro estaciones del año tal y como las conocemos actualmente.

– Estudiaron el movimiento retrógrado de los planetas.

– Antes del Siglo VI a. de C. ya describieron con mucho detalle los movimientos de Marte.

– Calcularon los novilunios

– Confeccionaron el primer calendario Luni-Solar en el que el año constaba de trece meses.

– Elaboraron mapas celestes con mucho detalle teniendo en cuenta los instrumentos de que disponían e incluso pusieron nombre a muchas de las estrellas, nombres que todavía siguen vigentes.

– Se regían por el calendario lunar, pero teniendo en cuenta que la duración media de un mes lunar era de veintinueve días, doce horas, cuarenta y cuatro minutos y dos segundos y que doce meses lunares sumaban trescientos cincuenta y cuatro días.

Algunas fuentes indican que el origen de los Catálogos de las Estrellas babilónicos es Sumerio y también se les han adjudicado un origen Elamita. Hay una conexión bastante clara entre los mojones que usaban los Casitas para señalizar sus fronteras, llamados kudurrus, en los que estaban representadas las constelaciones, así como todo tipo de información astronómica, con los Catálogos de las Estrellas hechos por los babilonios, aunque aún al día de hoy se desconoce la razón de grabar esos símbolos astronómicos en los “kudurrus” Casitas.

Kudurru (mojón) Casita con los símbolos representativos de los dioses mesopotámicos y las constelaciones – la luna es Sin – el sol es Samash y la estrella es Ishtar – Siglo XVI a. de C., Museo del Louvre-

Tres Estrellas cada uno

La serie llamada “Tres Estrellas cada uno”, perteneciente también a la colección del “Catálogo de las Estrellas”, es un recopilatorio con más detalle de datos recogidos durante varios siglos desde el año 1.400 a. de C., y en esa tablilla aparecen los nombres de sesenta y seis estrellas, varias constelaciones y toda una serie de dibujos suficientes como para reproducir el mapa de las estrellas original babilonio. Esta recopilación de datos parece ser que fué hecha por algún astrónomo Asirio alrededor del año 1.400 a.de C. ya que el nombre en cuneiforme asirio/acadio dado a Mercurio es traducido como Udu.Idim (el planeta saltarín).

Planisferio Babilonio-neo-Asirio. British Museum

En estas tablillas nos encontramos con mucha cantidad de información que había sido recopilada durante varios siglos por diferentes astrólogos y astrónomos. De toda esa información podemos destacar como más relevante:

– Las líneas divisorias eran a diecisiete grados Norte y Sur.

– El descubrimiento de la eclíptica y del desplazamiento del punto equinoccial de Aldebarán a las Pléyades (precesión).

– El Sol tarda exactamente tres meses consecutivos en cada tercio. (La enumeración en el Catálogo de las Estrellas incluye treinta y seis estrellas, tres por cada mes).

– El término “constelación” o “estrella” es en su origen una pictografía de tres estrellas, como si fueran un triplete de signos.

– A las Pléyades se refieren como si fueran una estrella de estrellas o una estrella de racimo.

Mul-Mul, las Pléyades en caracteres cuneiformes.

El sistema de cálculo astronómico creado por los babilonios se extendió rápidamente por Egipto y Grecia, país donde fué perfeccionado por los diferentes astrónomos de esos países, aunque siempre tomando como base de partida los estudios astronómicos hechos por los babilonios. Tenemos mucha información directa de los astrólogos y astrónomos griegos y egipcios, cuyos trabajos aún se conservan en los diferentes museos, pero no tenemos información directa de los babilonios y la información de que se dispone es, o bien indirecta, gracias a los historiadores griegos, o a los descubrimientos que se han ido haciendo en las diferentes excavaciones de Mesopotamia, pero aunque no tengamos información directa de los sabios astrólogos caldeos, los astrólogos de otros países no habrían podido desarrollar nunca sus trabajos tal y como lo han estado haciendo desde entonces si no hubiera sido por los estudios hechos por los babilonios.

El primer zodíaco

Entre los años 612 y 539 antes de C., los babilonios habían dividido el cielo en doce secciones de treinta grados cada una que constituían los doce signos del zodíaco, pero unos años después la astronomía-matemática desarrollada en el imperio Persa (539-331 a. de C.) ajustar (?) el cálculo del movimiento de varios planetas y de la Luna dando paso así al desarrollo de los horóscopos tal y como los conocemos ahora.

El horóscopo más antiguo que se conoce hasta el momento data del año 410 a. de C. y se trata de una carta astral, pero no es igual que la que hacen nuestros astrólogos en la actualidad.

En otro horóscopo de la misma época podemos ver que el trayecto seguido por los planetas, el sol y la luna, estaba dividido en quince constelaciones. También hay otro horóscopo donde figuran diecisiete, e incluso dieciocho constelaciones eclípticas llamado “el sendero de la Luna”. Pero el diseño que ha prevalecido hasta nuestros días ha sido el de las doce constelaciones que se diseñó en Persia hacia el año 500 antes de C. Posteriormente los griegos elaboraron su propio plano zodiacal usando los textos originales babilónicos y añadiendo pequeños cambios en las representaciones mitológicas de las constelaciones. Aunque otros pueblos hicieran algunos cambios y ajustaran sus zodíacos y calendarios a las costumbres de sus países, todos esos astrólogos-astrónomos basaron sus trabajos en las enseñanzas que impartían los sabios en las escuelas de astrología babilónicas establecidas en el oeste de Persia (actual Irán), escuelas que eran entonces muy activas y en las que los sabios caldeos desarrollaron con mucha precisión las técnicas matemáticas para todo tipo de cálculo tanto astronómico como astrológico.

El Astrolabio


El Astrolabio es un aparato muy simple que permite calcular la posición exacta de las estrellas y los planetas desde cualquier lugar del mundo.

Este instrumento se usaba en la antigüedad para poder ver con exactitud las posiciones tanto de las estrellas como de los planetas. La palabra “astrolabio” viene del griego y significa: “el que busca las estrellas (astro: estrella y labio: aquél que busca). Hay diferentes versiones sobre quién inventó este instrumento. Unos historiadores dicen que fué Hiparco de Nicea en el año 150 a. de C., y otros nos dicen que también fué inventado por los sumerios (año 5.000 a.de C.) junto con la rueda, la escritura y un sin fin de inventos más.

Independientemente de quien lo inventó sólo podemos basarnos en la información, normalmente indirecta, que tenemos de esa época gracias a los historiadores griegos, además de los restos de los diferentes aparatos usados por los astrólogos que se han ido encontrando en las diferentes excavaciones. También hay constancia (directa e indirecta) de que este aparato fué usado por los primeros astrólogos/astrónomos babilonios y llevado posteriormente a Grecia por Beroso el Caldeo.

Beroso el Caldeo

Los historiadores griegos escribieron muy extensamente sobre un sacerdote de origen caldeo llamado Beroso que salió huyendo de Babilonia y se instaló en la isla griega de Cos hacia el año 275 a. de C. Este sacerdote traía consigo algunos instrumentos para medir la posición de las estrellas y planetas, así como unos mapas astrológicos y astronómicos que causaron asombro, por su novedad, entre los eruditos griegos.

De él sabemos que era hijo de Osea, que era un sacerdote babilonio, (con el máximo rango), y había nacido en la ciudad de Bel, en Babilonia, hacia el año 260 a. de C.. También nos cuentan que escribió en griego la historia de Caldea y Babilonia (Babiloniaka) narrada en tres libros y de la que sólo se conservan algunos fragmentos y bastantes citas, y que huyó de Babilonia porque por entonces estaba sometida al Imperio Seleúcida. En sus escritos mezcló los mitos con las tradiciones de Babilonia y confeccionó una lista con todos los reyes que había tenido el imperio desde que fundó la ciudad Nemrod hasta que el Imperio fué conquistado por los persas. Desgraciadamente todo ese trabajo se perdió quedando únicamente algunos fragmentos y muchas citas, además de las referencias hechas por los historiadores griegos .Lo que escribió Beroso, y corroboraron los historiadores griegos, se confirmó posteriormente gracias a las tablillas encontradas en las diferentes excavaciones de esa zona y en las que pudieron comprobar que los datos, fechas y nombres que había dado Beroso eran exactos y coincidían también con la información de la época que había en los archivos del pueblo Hebreo. En los escritos y referencias que daba Beroso había muchas coincidencias con el Antiguo Testamento (Biblia Hebrea) y muy especialmente en todo lo relacionado con el diluvio universal.

Beroso el Caldeo no era historiador ni se le consideró nunca cronista de una época, sino que siempre fué muy respetado por sus trabajos sobre astronomía y astrología. Los grandes inventores y escritores romanos, como Vitruvio, Séneca y Plinio el Viejo, hablan de él con admiración y le consideran, sin lugar a dudas, como el primer astrónomo y astrólogo de la historia.

Recién instalado en la isla griega de Cos, Beroso empezó a construir una escuela de astronomía y astrología tal y como las que había hecho construir por toda Babilonia. Sus enseñanzas fueron todo un éxito y pronto tuvo que ampliar la escuela debido a la gran cantidad de alumnos que querían aprender en ella. Plinio el Viejo nos cuenta que los trabajos de Beroso abarcaban estudios astronómicos de 480 años y que había traído de Babilonia todos los archivos relativos a la historia astronómica de la ciudad donde estaban especificados, con todo detalle, todos los fenómenos que habían ocurrido en los cielos del Imperio babilónico y esos trabajos eran tan detallados que posteriormente sirvieron a Ptolomeo, y a otros tantos astrónomos más modernos, para desarrollar sus propias teorías basándose siempre en los cálculos hechos en las escuelas de astrología de Beroso.

En ese tiempo en Grecia ya se tenían noticias de los estudios astrológicos que se estaban llevando a cabo en Egipto basados en los estudios hechos por los babilonios en las diferentes escuelas de astrología que había repartidas por toda Mesopotamia. Los egipcios aseguraban que ellos habían inventado la astrología, pero si miramos las fechas en las que cada uno decía haber inventado el estudio de las estrellas nos encontramos con que efectivamente, Beroso, natural de Caldea, año 290 a. de C., y emigrado a Grecia, isla de Cos, en el año 275 a.de C., fué el que introdujo la primera carta astral en escritura cuneiforme en Grecia.

Según nos cuentan los diferentes historiadores, Beroso mantenía que la rotación de la Luna sobre su eje era de la misma longitud que su revolución sinódica (su revolución con respecto al Sol), o lo que es lo mismo: es igual a su revolución sideral (con respecto a las estrellas fijas). Vitruvio atribuyó a Beroso la invención del gnomon para medir los solsticios así como el reloj de agua astronómico.

Cuando alguien le preguntaba dónde había aprendido todo lo que sabía de astronomía, él contestaba que se la había enseñado un pez que salía del agua y que decía llamarse Oannes.

Sarcófago de Oannes – Museo Pergamum de Berlin

Teniendo en cuenta que el dios de las aguas en la mitología sumeria primero, y babilónica después, se llamaba Ea, podemos pensar que el nombre de Oannes está basado en Uan, la primera de las siete dinastías antedeluvianas, o “Abgallu” (en lengua sumeria Ab significa agua; Gal, significa grande y Lu significa hombre) quien fué enviado por Ea a la superficie para enseñar a los hombres las artes de la civilización tal y como podemos leer en la mitología sumeria.

Teucer (o Teucrus) el Babilonio

Teucer (o Teucrus) nació en Babilonia hacia el año 100 de nuestra era. Aunque tampoco llegaron hasta nosotros todos sus trabajos sobre las estrellas, los planetas y el zodíaco, tenemos mucha información indirecta gracias a los historiadores griegos y también a unos pocos retazos de un tratado que escribió en lengua griega y que tituló: “Sphaera Barbarica”, en el cual, además de hacer una descripción muy detallada de las estrellas fijas, con los nombres de los dioses que habían sido dados en Babilonia y en Egipto, nos encontramos también con el primer trabajo sobre los “decanatos” que dividen cada uno de los signos zodiacales. Al día de hoy no hay ningún documento sobre decanatos tan antiguo como el de Teucer el Babilonio.

Los dragones de Babilonia – Puerta de Ishtar- Museo de Berlín

Además de las referencias que tenemos sobre él, y lo poco que queda de sus trabajos originales, no podemos olvidar que siglos más tarde el famoso astrólogo de origen persa, Albumasar (Abu Ma’shar al-Balkhi, 787-886 A.D.), autor de los catálogos de las estrellas islámicos (lapidarias), se basó en los trabajos de Teucer el Babilonio para desarrollar su propio tratado sobre el zodíaco al que tituló “Sphaera Barbarica” tal y como la había titulado Teucer el Babilonio en un principio.

“De Magnis_Coniunctionibus”, traducción libro de Albumasar- Venecia, 1515

Teucer nos enseña, (y posteriormente lo hace con mucho más detalle Albumasar), que para hacer un estudio más detallado de cada signo del zodíaco es necesario dividirlo en tres decanatos (o tres partes) y estableció la subdivisión de cada signo del zodíaco en tres partes (diez grados de la eclíptica) y cada subdivisión (cada decanato) era regido por los dioses específicos de la antigua Mesopotamia, o de Persia, o de la India o Egipto. En la “Sphaera Barbarica” Teucer también nos hace notar que cada signo zodiacal se identifica con un país diferente, por ejemplo: el carnero representa a Persia y el chivo representa a Siria. A partir del siglo II de nuestra era se desestimó la relación que habría entre los signos del zodíaco y los países .

Teucer llamó al sistema de subdivisión de cada signo del zodíaco “Dōdekaōros”, y este círculo de la foto sigue la descripción exacta dada por Teucer. “Dōdekaōros“, en griego original, significa doce horas y se refiere a las horas dobles babilónicas.

El zodíaco Daressy – Instituto Arqueológico Francés. El Cairo

En el zodíaco de la foto vemos que debajo de los signos zodiacales hay otras figuras y son: un perro, una serpiente, un escarabajo, un asno, un león, un chivo, un toro, un halcón, un mono y un cocodrilo. Estos últimos signos posiblemente son de origen egipcio.

Cada decanado es diferente entre sí y es muy útil a la hora de interpretar, con más detalle, las características de cada signo zodiacal. Los astrólogos se refieren a ellos como el “primer”, “segundo” o “tercer” decanato de cada signo y sirven para saber cuales son los signos zodiacales ascendentes de cada signo del zodíaco y qué parte de esos signos ascendentes influyen sobre el signo en el que estamos trabajando.

Poco o nada más se sabe de Teucer el Babilonio a no ser por los historiadores griegos y algunos famosos astrólogos como Albumasar. Apenas hay originales de sus trabajos y no queda nada de los que hizo Beroso el Caldeo, pero ningún astrónomo ni astrólogo, antiguo o más moderno, podrían haber desarrollado sus trabajos sin haber tomado como base todos los trabajos que ya habían hecho ambos astrólogos.

María de Gracia

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bibliografía:

-Jonas Sufurino (1916). “La magia suprema negra, roja e infernal de los caldeos y de los egipcios”. Roma

– Diodoro Sículo -”Historia y Cultura de Mesopotamia”. Libro II

– Enuma Elish (el mito de la creación)

– “Occult Philosophy” – Cornelius Agrippa – Libro II

-Christopher Siren – “Sumerian Mythology”

http://chestofbooks.com/reference/American-Cyclopaedia-Berosus.html

http://cdn.preterhuman.net/texts/other/crystalinks/z.html

Acerca de María de Gracia

Me llamo María de Gracia, soy natural de Madrid, España, y dedico todo el tiempo que puedo a mi blog, a mis artículos, a las clases, a algunas terapias, y también a leer las cartas del Tarot de Marsella. No estoy en ninguna red social, ni en facebook, ni en ninguna otra, ya que mi trabajo en el blog, y mi familia, ocupan la mayor parte de mi tiempo. Gracias por visitar mi blog y por seguir confiando en mi trabajo. Un saludo muy cordial, María de Gracia
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5 respuestas a Los primeros astrólogos

  1. Marvin peralta dijo:

    Le quiero agradecer por compartir esta información, la manera suya de escribir despertó curiosidad en cada párrafo que leía, esperaba que nunca terminara, le agradecería de corazón si me pudiera recomendar algunas lecturas sobre este tema, siempre me ha gustado leer sobre astrología, caldeos, babilonios y sumerios, que tenga un excelente dia.

  2. J. Iván Cervantes P. dijo:

    Beroso ha sido admirado por los mayores intelectuales de la historia. Rafael lo representa con una esfera en sus manos en su obra La Escuela de Atenas dónde aparecen los genios históricos que deslumbraron a los hombres del Renacimiento.

    • Hola, J. Iván:

      Beroso el Caldeo. En algunos museos europeos hay sarcófagos de piedra con imágenes suyas grabadas, y también su figura puede verse en algunas tablillas de arcilla babilónicas.

      El cuadro al que se refiere de Rafael lo conozco muy bien porque es bellísimo, y no sólo artísticamente, y creo recordar que el que sostiene la esfera azul en una mano, de frente, es el profeta Zoroastro (o Zaratrusta), y el otro personajes que está de espaldas, con una corona en la cabeza y sujetando la bola del mundo, es Claudio Ptolomeo.

      En este link que le adjunto abajo podrá encontrar el cuadro entero con los números correspondientes a cada personaje:

      http://www.nreda2.com/enredados-en-la-cultura/pintura/146-escuela-de-atenas-rafael-sanzio.html

      Un saludo muy cordial,

  3. antonio dijo:

    gracias por compartir toda esta informacion……buenos dias

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